Principal              

Anexo a:  "La Sublevación Bóxer y la presencia española en Extremo Oriente". Las Relaciones Internacionales de la España Contemporánea, ed. de Juan Bautista Vilar. Murcia, Universidad de Murcia, 1989. Pp.  103-112.

Minuta al Señor Don Luis Valera y Delavat, Marqués de Villasinda, Secretario de 1ª Clase, nombrado, en la Legación de S.M. en Pekín.

                                  Palacio 2 de Julio de 1900

     Las circunstancias verdaderamente extraordinarias, en las cuales emprende V.I. su viaje á Pekín, para tomar posesión del destino de Primer Secretario de aquella Legación de S.M., exigen que sean por escrito las instrucciones que en otro caso se le hubiesen dado de palabra.

     Adjuntas hallará V.I. copias de la comunicación que con fecha 7 de Junio último se remitió a los Embajadores de España en San Petersburgo, Paris, Londres y Berlín solicitando su apoyo para nuestra Legación en Pekín y también de las contestaciones dadas por estos cuatro gobiernos.

     Posteriormente los Sres Embajadores de Austria y de Italia en Madrid me han visitado para manifestarme su sentimiento, por no haber sido favorecidos con igual solicitud. He desvanecido los efectos de esa susceptibilidad, asegurando a tan dignísimos Representantes de Gobiernos amigos de España, que en los momentos en que me dirigí á los otros Embajadores, se ignoraba en Madrid que existieran en China, tropas de mar ó tierra de Italia y de Austria; pero que desde luego agradecía profundamente y me honraba aceptando los generosos ofrecimientos, tanto mas de estimar, cuanto que, España, que acaba de salir de luchas sangrientas en las cuales, la suerte no le ha favorecido, no puede coadyuvar á la obra civilizadora que estas Naciones han emprendido en el Extremo Oriente, luchando contra las preocupaciones del fanatismo y el culto á la inamovilidad.

     Se ignora en los momentos que escribo estos renglones, cual ha sido la suerte de nuestro Ministro en Pekín, la de los misioneros que puedan existir en China, la de nuestros representantes consulares y, en una palabra, la de todos los intereses que tenemos en aquel inmenso Imperio.

     No por ser estos menos considerados que los que España tiene en otros puntos del globo, ha dejado el Gobierno de S.M. de preocuparse hondamente de la situación creada a nuestros nacionales y entiende que deber de la Madre Patria es, el amparar el nombre español, allí donde se encuentra, aunque esté representado por una sola persona.

     Las últimas noticias que he recibido indican que todas, menos tres, de las Legaciones existentes en Pekín, han sido destruidas y asesinado el Ministro alemán.

     Añaden que el Virrey de aquella provincia de Shanghay [sic], había recibido un decreto imperial, ordenándole atacar a las tropas europeas.

     Ante una guerra inminente cuya importancia y gravedad, no puede estimarse, si Dios no quiere librarnos de los estragos, empleando procedimientos que los hombres no tienen en su mano, y de que solo la Providencia dispone, es imposible dictar a V.I. reglas fijas de conducta, pero si es conveniente que la discreción tenga algún guía y conocimiento de los deseos del Gobierno de S.M.

     Son estos, por las circunstancias, a que antes he aludido, permanecer alejados de una lucha, en la cual el interés que pudiera tener, es muy inferior al que reclama su atención en puntos mas cercanos.

 

     Procurará V.I. desde luego, anunciarme su próxima llegada á los puntos en donde el vapor que le conduzca haya de tocar, para dirigirle por telégrafo las instrucciones que puedan ser necesarias.

     Por lo pronto deberá V.I. detenerse en HongKong, donde y según R.O. que se le acompaña, tomará posesión de su cargo y desde allí, en vista de las circunstancias, decidirá su ida á Shanghai ó consultará por telégrafo. A ser posible, marchará al mismo Yakú [Chang Kung] con objeto de adquirir noticias del paradero de nuestro Ministro en Pekín, Señor Cólogan, si es que antes no las hubiere conseguido.

     Cuando se reúna V.I. con este digno diplomático, le hará presente cómo el Gobierno y la Patria entera, siguen con atención intensa, todas las circunstancias en las cuales se ha hallado, desde que estalló la sublevación, de los boxers, á principios de Junio, y le manifestará que si, no le he dirigido antes de ahora, otros telegramas, era por la seguridad de que habría de llevarle los documentos que acompañan á estas instrucciones.

     Nuestra Legación en Pekín, ocupa un edificio propio de la Nación española, por tanto si hubiera sido destruido, y el Señor Cólogan, no hubiera tenido medios de protestar, deberá V.I. hacerlo enérgicamente, presentando las reclamaciones que sean conducentes á obtener la indemnización de daños y perjuicios, así como por todos los que, en las personas y en los bienes, se hubieran irrogado a nuestras nacionales, por las tropas de aquel Gobierno ó por las hordas que el mismo hasta cierto punto contiene.

     Si no pudiera V.I. reunirse con el Señor Cólogan y se viera obligado á tomar la representación de España, podrá verificarlo, haciendo siempre la salvedad de no tener otra representación que la accidental que las circunstancias le encomiendan, por el hecho de ser, después del Señor Cólogan, la persona mas autorizada de nuestra Legación en China, pero subordinando en todo caso sus actos á los que independientemente pueda ejecutar dicho Señor Ministro.

     Estas instrucciones que pudieran tacharse de completamente irregulares en circunstancias normales, son las únicas que cabe dictar en las que nos encontramos.

     Procure V.I., por lo demás, consultar y obrar siempre de acuerdo con las Naciones europeas que he citado al principio de este documento, las cuales es de esperar que no se dividan en momento alguno, hasta conseguir el resultado civilizador que se han propuesto.

   

      De Real Orden

      Firmado - El Marques de Aguilar de Campóo

 

Principal    Académico   Artículos  Libros  Reseñas    Docencia