Espacio, Tiempo
y Forma, Serie V, H. Contemporánea, t. 7, 1994, págs. 387-405
El trampolín
tecnológico
El «Incidente
Laurel» y España en la II Guerra
Mundial
FLORENTINO RODAO*
p.387
El momento más
crítico para las relaciones entre España y Estados Unidos durante la II Guerra
Mundial fue, con bastante diferencia, el protagonizado por el llamado
“Incidente Laurel” en los meses de octubre y noviembre de 1943. El presunto reconocimiento oficial por el
ministro de Exteriores Jordana de un gobierno pro-japonés como el de José P.
Laurel en Filipinas llevó a una fortísima campaña de prensa contra Franco,
combinada con rumores de actuación militar en la Península Ibérica, que
acabaron poniendo contra las cuerdas al gobierno de Madrid. Obviamente, este incidente ha sido mencionado
en gran cantidad de artículos y bibliografías sobre las relaciones entre España
y Estados Unidos, pero aún están sin resolver algunos puntos clave que queremos
desentrañar en este estudio (1).
El Imperio
Japonés, a partir de 1943, ensayó una nueva política en algunos territorios
ocupados: concederles la independencia nominal con el fin de labrarse una
cierta simpatía entre la población y lograr de alguna manera una actitud más
positiva hacia su presencia. Birmania
fue el primer territorio con el que se ensayó esta fórmula, instaurando un
gobierno presidido
****************
* Director adjunto de Estudios
de Japón (Instituto Complutense de Asia).
(1) Sobre la cuestión, la
bibliografía más relevante, James CORTADA: “Spain in the Second World War” en Journal
of Contemporary History, vol. 5, (Nov. 1970), pp. 65-75; por el mismo
autor, United States-Spanish relations.
Wolfram and World War II, Barcelona, 1971, pp. 40-57; José M.
DOUSSINAGUE: España tenía Razón (1939-1945), Madrid, Espasa Calpe, 1949,
pp. 280-290 y Carlton J. HAYES: Misión de Guerra en España, Madrid,
Ediciones y publicaciones españolas, 1946, pp. 187-191. Las referencias más recientes aparecen en
Luis SUÁREZ: Francisco Franco y su tiempo. Tomo III, Madrid,
Fundación Nacional Francisco Franco, 1984, pp. 465-475 y en Javier TUSELL:
Franco, España y la II Guerra Mundial.
Entre el Eje y la Neutralidad. Madrid,
Temas de Hoy, 1995, pp. 451-455. Algunos
telegramas americanos se pueden encontrar en Foreign Relations of the
United States (en adelante, FRUS), 1943, vol. 11, Washington, US Govt. Printing Office, 1956-68, pp. 722-738.
****************
p.388
por Ba Maw y
Filipinas, en donde fue designado Laurel, fue el segundo. Uno de los objetivos políticos principales de
Tokio tras esa independencia nominal había de ser el reconocimiento de estos
gobiernos por el mayor número posible de países y, en el caso de Filipinas, la
actitud de Madrid y el Vaticano fueron consideradas claves (2).
Buscando el
reconocimiento por Madrid de estos dos gobiernos pro japoneses, visitó el
ministro japonés, Suma Yakichiro (3) al Conde Jordana, Ministro de Exteriores
español, el 7 de octubre de 1943. Le
inquirió - aunque en esos momentos sólo había llegado a Madrid la solicitud
para el reconocimiento del nuevo gobierno Birmano de Ba Ma – “si España, a la
luz de su especial interés, le gustaría tomar la iniciativa de reconocer la
independencia filipina”(4). El 14 de octubre, día de la proclamación oficial de
la independencia en Filipinas, Suma visitó de nuevo a Jordana solicitándole
oficialmente el reconocimiento (5). El mismo día, se recibía en el Palacio de
Santa Cruz un telegrama del recién nombrado presidente José
Laurel, en el
que informaba del establecimiento de su gobierno, pero sin pedir explícitamente
el reconocimiento (6).
Él ministro
español siempre respondió diplomáticamente.
En la primera ocasión, la respuesta fue evasiva y en la segunda, remarcó
las tradicionalmente estrechas relaciones con las Filipinas, los intereses
económicos españoles allí y no olvidó la perspectiva de acabar con las quejas
recibidas desde allí sobre Japón. Le
informó también que la idea del gobierno español
***********************
(2) Ver, por ejemplo, una nota
del Ejército de 27 de agosto de 1943 sobre esta propuesta concesión de
independencia. Hitó dokuritsu to
Nichi-Hi dómei dyóyaku teiketsu kankei (En relación con la independencia
del Archipiélago Filipino y la conclusión de un Tratado de Alianza entre
Filipinas y Japón), Archivo del Ministerio de Exteriores Japonés (en adelante,
GSK, Gaikó Shiryó kan), cit. en Gerhard KREBS: “Japanese-Spanish Relations,
1936-1945” en The Transactions of the Asiatic Society of Japan, 3-IV
(1988), p. 21.
(3) Colocamos el nombre después
del apellido, tal como se usa en Japón.
(4) Magic Diplomatic Summaries
(en adelante, MDS) de 13 de octubre de 1943.
Copia microfilmada en la Biblioteca Nacional de Japón; el original, en
Washington DC, National Archives and Records Administration (NARS), Record
Group 457 (National Security Agency), serie SRS.
(5) Archivo del Ministerio de
Asuntos Exteriores, Legajo 2844, exp. 5 (en adelante, AMAE, 2844-5).
Suma-Jordana, Madrid, 14-X-1943.
(6) El texto dice: “Excelentísimo Señor: Tengo el
honor de informar a VE que en 14 de octubre de 1943 las Filipinas han
proclamado su independencia y se declaran como Nación soberana y organizada
bajo el régimen republicano. Al comunicarlo así a VE deseo aprovechar la
oportunidad para expresarle mi sincero deseo de que existan entre ambos pueblos
las más cordiales relaciones de unión y amistad. Con la expresión a VE de mi
más distinguida consideración” AMAE,
2844-5. Tel en claro del Presidente de la República de Filipinas (José P.
Laurel) al Ministro de Asuntos Exteriores de España. Manila, 12.30 horas del 13 de octubre de 1943
(recibido a las 23.10 hrs. del 14).
**********************
p.389
era esperar al
fin de la guerra para reconocer nuevos gobiernos - por ejemplo, el de Mussolini
en la República Social Italiana - pero que se podía hacer una excepción
a la regla y, en cualquier caso, prometió estudiar la cuestión (7). Jordana
expresó a Suma, de una forma meridianamente clara, la indefinición de Madrid,
una vez que sus dos fuentes de información en la región habían mostrado
escepticismo ante la nueva independencia.
El Ministro en Tokio, Santiago Méndez de Vigo, concedió una escasa
viabilidad al proyecto (8) y el Cónsul en Manila, José del Castaño, señaló que
había asistido desde la tribuna de invitados, sin más representación española y
que aunque la proclamación de la independencia había causado una buena
impresión al pueblo filipino, muchos (especificando, las clases acomodadas) lo
sentían como pasajero, convencidos de que los Estados Unidos ganarían
finalmente la guerra (9).
Indeciso como
estaba el Gobierno español, mientras informaba a Suma que se habían dado las
órdenes oportunas para que el asunto se estudiara y que se informaría lo antes
posible (10), pidió a Castaño que se explayara mas: “forma en que se lleva a la
práctica independencia de Filipinas, organización administrativa, autoridades
que tienen mando, situación que se crea a españoles, ambiente general,
relaciones con fuerzas de ocupación, contactos existentes entre Cónsul General
Manila y autoridades filipinas, etc., así como todo lo que pueda relacionarse
con este asunto" (11). La indefinición se podía percibir también en la prensa
de Madrid, que mostró una postura favorable a la independencia en sí pero sin
agradecimiento hacia Japón ni mencionando la salutación de Laurel a
Jordana. El diario Arriba, por
ejemplo, publicaba varias fotos sobre la ceremonia, pero no se mostraba ni a
favor ni en contra: “Recogemos hoy,
proclamada ya la independencia de Filipinas, unas fotografías de gran
actualidad” (12).
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(7) Shówa 18nen 10 gatsu Hitó
dokuritsu shónin narabi ni Nichi-Hi dómei dyóyaku teiketsu kankei. (En
relación con el reconocimiento de la Independencia del Archipiélago Filipino en
octubre del año 18 de la Era Shówa y la conclusión de un tratado de alianza
entre Filipinas y Japón). Tel de Suma a
Shigemitsu, Madrid, 14 de octubre de 1943, cit. en Krebs, Spanish-japanese....
op. cit., p, 21.
(8) AMAE, 2844-5. Méndez Vigo, 11 y 13-X- 1 943.
(9) AMAE, 2910-9. También, en Castaño, 15-X-1943, despacho
llegado tras acabar la guerra. En Juan
LABRADOR, O.P. A Diary of the Japanese Occupation, Manila, Santo Tomás
University Press, 1989, se puede comprobar una opinión semejante de simpatía
hacia la idea, aunque sin esperanzas de que cambiase la situación. Ver entradas de los días 13 y 14 de octubre
de 1943 (copia mecanografiada en español en el Convento de Santo Tomás, Avila).
(10) Ibid. JORDANA a SUMA, 16-X-1943. También, en GSK. Ibid., SUMA a SHIGEMITSU,
14-X-1943.
(11) AMAE, 2844-5. JORDANA a MÉNDEZ VIGO para ser transmitido a
Manila, 16-X-1943. No hay contestación hasta
el 3 de noviembre, señalando además CASTAÑO que su posición sigue igual,
considerado simplemente como representante de la comunidad española y no como
Cónsul. Id. CASTAÑO a MÉNDEZ VIGO para
JORDANA.
(12) 16-X-1943, “La
Independencia de Filipinas,”.
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p.390
La revista Mundo,
por su lado, ofrecía unos perfiles más concretos, señalando en los
titulares – “Japón ha concedido la independencia a las Filipinas - añadiendo
además - ... se establece como idioma oficial el Tagalo, que ni siquiera hablan
todos los filipinos (... ) Con la Independencia realiza el pueblo filipino una
aspiración nacional por la que había luchado largos años durante la dominación
española y en los principios de la de Estados Unidos" (13); finalizando con
la afirmación de que si la victoria les fuera adversa a los japoneses “dejarían
a los Estados Unidos unas Filipinas independientes, una situación de hecho que
no admitiría retroceso”(14).
Fue el 18 de octubre
cuando pareció decidirse finalmente el gobierno español, enviando un telegrama
de contestación a Laurel cuyo contenido no suponía propiamente un
reconocimiento de su gobierno, pero que iba dirigido a “S.E. el Sr. D. José P.
Laurel. Presidente República Filipinas”
y firmado por “Conde de Jordana, Ministro de Asuntos Exteriores de España"
(15). Tras haber sido utilizada esta misiva por la propaganda alemana y nipona,
el 23 de octubre, el Secretario interino de Estado en Washington, Edward R Stettinius,
Jr., pidió a la Embajada en Madrid que la comentara (16). El embajador, Carlton
J.H. Hayes, envió a su segundo, Willard L. Beaulac, quien aparentemente
discutió con el Subsecretario del Ministerio de Exteriores. José Pan de Soraluce, afirmando que la explicación
española de que era simplemente una salutación amistosa no se podía dar como
válida y que no sabía de ningún gobierno que mandara tal telegrama a otro al
que no pensara reconocer en un futuro.
Hayes informó de ello a Washington, añadiendo que España había dado a
Japón un material de propaganda muy valioso al apoyar, conscientemente o no,
sus planes militares y políticos en el Extremo Oriente; expresaba además la
sospecha de que el telegrama
****************
(13) Núm. 180, 17-X-1943. Para el anuncio de la Independencia, núm.
165, 4-VII-1943.
(14) Ibid,
(15) “He recibido su amable telegrama en que al informarme de que el día 14 de octubre de este año las Filipinas han proclamado su independencia, tiene la bondad de expresarme sus sinceros deseos de que existan entre ambos países las más cordiales relaciones de unión y amistad, Ningún país ha tenido durante tantos siglos relaciones de tan profunda compenetración con Filipinas como España y esos vínculos de historia, sangre y cariño son indestructibles y perdurarán cualesquiera que sean las circunstancias. Interpretando el más sincero sentir, no sólo del Jefe del Estado Español Generalísimo Franco y de su Gobierno y Ministro de Asuntos Exteriores, sino también, todo el pueblo español, puedo asegurar a VE que las relaciones entre las islas Filipinas y España se situarán siempre en el plano de la más perfecta comprensión y de la compenetración más cordial. Me es especialmente grato aprovechar esta ocasión para ponérselo manifestar así a VE para presentarle el testimonio de mi consideración más distinguida”. AMAE, 2844-5. Tel 380 en claro, Madrid, 18-X-1943. Comunicado a Política Exterior (transmitido a las 19.00 horas)
(16) FRUS, 1943, vol.II, p,
723. Stettinius a Hayes, 23-X-1943
(recibido el 25). También sobre ello en
CARLTON J.H HAYES. Misión de Guerra en España, Madrid, Ediciones y
publicaciones.
************************
p.391
había sido
enviado por Doussinague, al que acusa de ser pro-Eje, y por último opinaba que se
debería entregar una nota a Exteriores en la línea de las ideas apuntadas por
Beaulac, proponiendo se preguntara directamente si Madrid iba a reconocer al
Gobierno de Laurel o no (17).
Ese mismo día
la noticia pasaba a manos de la opinión pública con la publicación de un
editorial sobre ello en el diario New York Times (18). Hayes había preparado una nota verbal sin
esperar la respuesta del Departamento, pero inmediatamente llegó una
comunicación de Stettinius ordenándole no tener conversaciones con Jordana
“hasta nueva orden" (19). Después, durante varios días, se mantuvo el suspense;
ni al embajador en Washington, Cárdenas, se le recibió en el Departamento
de Estado (20) ni se envió comunicación alguna a Hayes, a pesar de que éste
telegrafió defendiendo a Jordana, sugiriendo no nombrarle en la nota crítica e
indicando que esperaba obtener “valiosas concesiones” del Gobierno español y
urgiendo a una decisión lo antes posible; “tenemos multitud de asuntos de
importancia pendientes con el gobierno español” (21).
El 3 de
noviembre, tras la clarificación que para la política norteamericana supuso la
Conferencia de Teherán con el resto de aliados, Washington aclaró lo que quería
conseguir en compensación: el embargo completo de wolframio desde España (22). El
telegrama a Hayes explicaba el retraso por haber sido necesario consultar a
otros departamentos del Gobierno “en particular a los Jefes de Estado Mayor” y
abundaba en argumentos amenazantes: se consideraba el telegrama como una
afrenta directa al Gobierno de los Estados Unidos al cuestionar su soberanía en
Filipinas, añadiendo que la interrupción de las relaciones con Jordana podían
ser llevadas hasta el final y concluía:
**********************
(17) lbid., p. 723. Hayes a Hull, 27-X-1943.
(18) 27-X-1943, pág. 9, columna
6.
(19) FRUS, 1943, Vol. II, p.
724. Stettinius a Hayes, 28-X-1943.
(20) CÁRDENAS intentó discutir
la cuestión con el Ministro en Canadá, Ray ATHERTON, pero se le contestó que no
estaba autorizado y sólo en la tarde del día 30 habló con el ayudante del
secretario, LONG. FRUS, ibid., p.
725. Stettinius a Hayes, 3-XI-1943. Quizás dentro de esta estrategia entrara la
filtración de una conversación telefónica a la censura española, probablemente
por parte de la Embajada de Estados Unidos: “Con relación a los acontecimientos
de Filipinas, el Embajador de España en los Estados Unidos no ha sido recibido
en la Casa Blanca y no será recibido mientras no esté resuelto el asunto de
Filipinas entre los gobiernos de España y los Estados Unidos”. Las fechas de la nota corresponde a cuando ya
se había solucionado el incidente, por lo que puede que no sea desde esa
Embajada o que la censura hubiera entregado la copia a otro departamento
primero, AMAE, 2844-5. Nota sin membrete ni firma, “De la censura telefónica
tomamos la siguiente información”. 10-X-1943.
(21) FRUS., Ibid, p. 724. Hayes a Stettinius, 30-XI-1943.
**********************
p.392
“Tenemos razones
para creer que se le ha ocasionado al gobierno español una gran inquietud a
causa de nuestra actitud de evitar cualquier discusión para la liquidación del
incidente y sería conveniente por el momento mantener alguna duda en la mente
de los españoles sobre cual será nuestra actitud” (23).
Le ordenó no
hacer nada con respecto al Incidente y que, discutir sobre la cuestión,
afirmando que Washington estaba muy preocupado (24). La estrategia caso de que el Ministro le
hablara, habría de responder que no estaba en posición de pasaba también por la
opinión pública y el mismo día del último telegrama el New York Times publicaba
una noticia y un editorial; en el primer caso lo relacionaba con la presunta
noticia de que España había firmado un acuerdo comercial con Mussolini y
sugería una actitud poco inteligente por parte hispana en unos momentos en que
militarmente le iba tan mal al Eje. En
el editorial, señalaba que Filipinas era aún suelo norteamericano, calificaba
el telegrama como un insulto calculado y sugería una mayor dureza en el trato:
“Aquel que es cómplice de nuestros enemigos no es amigo de los nuestros”(25).
El gobierno
español, ciertamente, se sintió contra las cuerdas. Ordenó preguntar a Cárdenas que tipo de declaración
podría usarse para corregir el problema, pero el embajador no transmitió unas
perspectivas halagüeñas: “Parece observarse se está desarrollando una campaña
periodística para alentar y apoyar la actitud severidad que se indicó ayer iba
a adoptar este gobierno con España” (26), mientras que la reacción a una visita
de Beaulac al MAE parece ser sálvese el que pueda, al respondérsele -
probablemente el subsecretario -: “podía asegurarle que hasta el momento mismo
de nuestra conversación no había pasado por mis manos el telegrama a Filipinas”
(27).
La tensión
contenida se puso de manifiesto en una larga entrevista (1 hora y 45 minutos)
entre Hayes y Jordana, calificada por éste en su diario como “muy movida”, que es difícil resumir con precisión porque
aunque
*************************
(23) FRUS. 1943, vol.II, p.
725. Stettinius a Hayes, 3-XI-1943. Según HERBERT FEIS. The Spanish Story. Franco and the Nations at War, Knopf, New
York, 1947, cap. XXXVI, p. 229, la
noticia del mensaje a LAUREL llegó junto con la de unas excusas en la prensa
española a “las crueldades japonesas en las Filipinas” pero no las hemos
encontrado en las fuentes consultadas.
(24) Ibid., p. 726.
(25) “Madrid resumes gestures to
Axis” y “Franco salutes a puppet” refiriéndose con este calificativo de marioneta
a los gobiernos controlados desde Berlín o Tokio.
(26) Habló con el ministro en
Canadá, Atherton, pero éste sólo le pudo prometer una mediación con la División
de Asuntos Europeos. FRUS, Ibid,, p.
727. Stettinius a Hayes, 4-XI-1943. AMAE, 2844-5, CARDENAS a JORDANA, 4-XI-1943.
(27) Ibid. Nota sin firmar al Ministro, Madrid,
5-XI-1943.
***********************
p.393
hay cinco versiones
de ella [tres de JORDANA (una el informe para su Caudillo, otra al Embajador en
Washington y la de su diario) y dos de HAYES (una en telegrama al Departamento
de Estado y otra, al Embajador HOARE)] (28), no concuerdan en algunos puntos
importantes. Jordana comenzó tratando
sobre los impedimentos que había tenido Cárdenas para acceder a los miembros
del Departamento de Estado y preguntando si el Incidente era causa de
algún acuerdo con Moscú. El español pasó
a comentar el telegrama refiriéndose al rechazo a la petición japonesa de
reconocimiento de Birmania: “Si fuese nuestro deseo tener gestos que pudieran
molestar a los Estados Unidos, hubiéramos cedido a todas estas peticiones, sin
que en definitiva hubiéramos faltado a nuestros deberes de neutralidad” (29).
Tras ello, mintió Jordana, porque afirmó que se había contestado a Laurel su nombre
personal [subrayado en el texto]
“sin poner en la dirección el cargo de Presidente, ni nombrar una sola
vez al gobierno o a la nación filipina, sino tan sólo al pueblo filipino en
términos corteses “ (30).
Hayes recriminó
vagamente al gobierno español recordando la utilización reiterada que del
telegrama habían hecho alemanes y japoneses y calificando la acción de enviarlo
(quizás sugiriendo una acción independiente de DOUSSINAGUE), como “inesperada,
sino que mal aconsejada en nuestra opinión” (31). Tras ello, mostró su confianza por encontrar
“la manera de corregir esta desafortunada publicidad procedente de Tokio” (32).
Finalmente, Jordana
hizo una petición “patética” al Embajador de olvidar cuanto había sucedido -
según la versión en el Foreign Office de Londres - y para ello señaló sus
logros tras llegar a la cartera ministerial: retirada de la División Azul, uso
por Franco de la palabra “neutralidad”, liberación de refugiados franceses y
cambiante actitud de¡ gobierno español hacia los aliados; además, montó en
cólera por una información falsa recibida durante la entrevista. Concluyó, según narra el Embajador británico
************************
(28) Las versiones de JORDANA en
Archivo de Jefatura de¡ Estado en Presidencia de Gobierno (en adelante, JE),
2-8.2. Informe de JORDANA a FRANCO,
5-XI-1943 (de la que nos basamos principalmente para hacer el resumen,
por ser la más extensa) y AMAE, 2844-5.
JORDANA a CÁRDENAS, 6-XI-1943.
Sobre su diario, ver referencias en TUSELL, Franco, España....
pp. 453-454 Para la versión de HOARE en FRUS, 1943, vol. li, p. 731. HAYES a HULL, 5-XI-1943 y la inglesa en
Public Record Office (en adelante, PRO), Foreign Office (en adelante, FO),
Serie 371, exp. 34869. (13902/12995).
HOARE a FO, 5-XI-1943.
(29) En JE, Ibid. En la versión de HOARE se refiere también al
rechazo a reconocer a Laurel y a la elevación
de rango de Embajadas.
(30) JE, Ibid. No sabemos por qué HAYES no le contestó a
ello, puede que él no supiera exactamente los pormenores de¡ incidente.
(31) Ibid. Frase subrayada por el lector del informe.
(32) Ibid.
*****************************
p.394
Hoare, con una
amenaza: “si los aliados lo consideraban una cuestión importante [el telegrama
a Laurel] tendría que dimitir” (33).
El 6 de
noviembre de 1943, por su parte, el subsecretario de¡ Departamento de Estado ordenó
al Embajador en Madrid sacarlo provecho - sin que, por supuesto, hubiera que
dar una atención específica a la conexión - en los asuntos pendientes que más
importaban, la venta de Wolframio y de las actividades del Eje en Tánger: “El
Departamento desea que sin tardanza tome contacto con el Gobierno español para
ciertas concesiones” (34). No le
instruyeron a Hayes para que hiciera una protesta formal, sino para que
repitiera las quejas sobre la irritación que el telegrama había provocado “para
dejar al gobierno español imaginando qué consecuencias podrían suponerles”
(35). En la última nota de Estados
Unidos sobre el Incidente ya se indicaba claramente la solución que se buscaba;
Stettinius insistió en los errores españoles, afirmando que no podía entender
que el telegrama a Laurel pudiera ser considerado como personal, desde el
momento en que se refería no sólo a Franco, sino al pueblo español, que no
estaba claro si había sido dirigido al “Presidente de la República Filipina” y
que el Departamento de Estado no había inspirado editoriales de periódicos,
aunque opinaba que el más reciente del New York Times, era “muy
acertado, representando la reacción que ha de ser esperada y que ha de ser
considerada enteramente normal en las circunstancias” (36). Por último, señala a Hayes para su propia
información que el Departamento había intentado atemperar el asunto hasta que
se clarificara y acaba: “El Incidente Laurel sin duda ha supuesto un serio
retroceso, cuya recuperación será lenta y difícil, al menos que el Gobierno
español la avale prontamente con los medios que estén a su disposición para
restaurar la confianza”(37).
El día
siguiente, el Incidente fue abordado en el Consejo de Ministros “con extensión y
detenimiento” (38) y, se decidió atender una iniciativa que Hayes había hecho
saber indirectamente, redactando una nota “reduciendo a un acto de simple
cortesía el telegrama enviado a Filipinas” (39). Para
***************************
(33) PRO, FO, Serie 371, exp. 34869.
(13902/12995). HOARE a FO, 5-XI-1943.
(34) FRUS, 1943, vol. II, pp. 731-32. STETTINIUS a HAYES, 6-XI-1943.
(35) PRO, FO, Serie 371. exp. 34869. (C13200112995/41). Tel 7631 de HALIFAX a FO, Washington, 8-XI-1943. Por su parte, STETTINIUS, en conferencia de prensa en ese mismo día señaló que “el asunto ha recibido una seria consideración por parte del Gobierno de Estados Unidos” y propuso al gobierno británico “una respuesta similar”. Ibid. La contestación, afirmando que estaban preparados para ello, en FRUS, Ibid-, Tel 3268, en pp. 732-733.
(36) FRUS, 1943, vol. 11, p,
734. STETTINIUS a HAYES, 8-XI-1943.
(37) Ibid.
(38) TUSELI, p. 453.
(39) AMAE, 2844-5. Nota del Secretario General Militar y
Particular del Jefe del Estado firmado, [Paco] a Francisco FRANCO BAAMONDE
(sic), 6-XI- 1944. Ver los borradores de
6 y 7 de noviembre.
***************************
p.395
el 9 de
noviembre los aliados ya tenían decidido que aunque el asunto podría agravarse hasta
el punto de pedir la dimisión de Jordana, no se haría, puesto que difícilmente
habría otra persona tan favorable para su causa; si él permanece, piensan en
Londres, “podremos ser capaces de usar su error para extraer algunas
concesiones más” (40).
Una vez
conseguidos los objetivos, el incidente fue desactivado conjuntamente. El 10 de noviembre ya desaparece toda
referencia al telegrama a Laurel y tanto Japón como las Filipinas desaparecen
finalmente de las relaciones entre Washington y Madrid en una contestación de
Stettinius a Hayes en la que refiere ya solamente a las concesiones a conseguir
de España, incluyendo el wolframio (41).
Desde ese mismo día, Hayes pidió en Madrid el embargo de las
exportaciones de ese mineral, así como una acción rápida en otras cuestiones
como la de los mercantes italianos, los derechos para aterrizar aviones o el
reconocimiento de los derechos de los ciudadanos norteamericanos para viajar
por España. El día 12, Hayes fue autorizado
a afirmar que el Incidente estaba definitivamente cerrado (JORDANA había
afirmado necesitarlo porque su posición en el gobierno se había debilitado),
aunque se aseguraba “el telegrama había dejado una impresión muy favorable y
que eso sólo se podría despejar por hechos de tal carácter como para restaurar
la confianza” (42). El 19 de noviembre, Beaulac dirigió una nota a Doussinague
sobre los términos de la nota pública (43) y el día 20 apareció el comunicado
en las primeras páginas de la prensa española (44). Ese mismo día también informó Hull a
Roosevelt del fin del Incidente - al
tiempo que sobre otros puntos, como los agentes alemanes en España -, mientras
que el consul Castaño, ignorante de los problemas, señalaba que el telegrama a
Laurel “parece haber causado [en Manila] buena impresión” (45).
**********************
(40) PRO, FO, Serie 371, exp.
34869. Anotaciones de 9-XI-1943 en
HALIFAX a FO, 6-XII-1943. En estas
anotaciones parece que la propuesta sobre los agentes del Eje en Tánger es asumida
por Estados Unidos tras haber sido presentada por Gran Bretaña. También en Ibid., FO a embajada en
Washington, id, En anotación de ROBERTS del mismo día se señala: “este es un
asunto americano”.
(41) FRUS, id. STETTINIUS a HAYES, 10-XI-1943.
(42) FRUS, 1943, vol. II., p.
263. Tel secreto de HULL a ROOSEVELT,
20-XI-1943. También, HAYES a HULL,
10-XI-1943, en contestación al 3268 de 8-XI-1043. La relación que hace HOARE sobre ello, PRO,
Serie 371, exp. 34756 (C13256/24/21), HOARE a FO, 8-XI-1943. También, exp. 34869 (C13383/12995/41). Alexander CADOGAN a ROBERTS, Londres,
s.f. Sobre la información que hay en el FO referente al incidente y el intento
de utilizarlo para otros objetivos, ver también (bid., (C13492/24/41 y
C13427/24/21) FO a Embajador en Washington, 14-XI-1943 y HALIFAX a FO,
13XI-1943. También, FEIS, op. cit., p.
230.
(43) FRUS, Ibid. 19-XI-1943.
(44) Ver la prensa
española del día. Sobre el comentario
inglés, ver PRO, Serie 371, exp. 34869 (C13920/12995/41). HOARE a FO, repetido a Washington, 22-XI-1943.
(45) También afirma que MURATA,
el Embajador japonés, había ofrecido una recepción en honor de la colonia de
los pueblos aliados y amigos, a la que asistió CASTAÑO “acompañado de una
numerosa delegación de la nuestra”.
AMAE, 2844-5. MÉNDEZ VIGO a
JORDANA, procedente de CASTAÑO, 10-XI-1943.
También, MÉNDEZ VIGO a JORDANA, procedente de Manila, 4-XI-1943.
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Las relaciones
volvieron a la normalidad anterior.
Tal como afirma Javier TUSELL, había sido “la primera vez, aunque no
sería la última, que la presión política aparece imponiendo su realidad a los
dirigentes españoles” (46), pero su eficacia perduró, puesto que este Incidente
siguió sirviendo a Washington para presionar en pos de las demandas
aliadas. Pocos días después, el
Secretario de Estado, Hull, volvía a relacionar los reproches por el telegrama
con esas demandas en entrevista con Cárdenas (47).
Varias preguntas
claves quedan aún por responder tras el relato de este Incidente, como son los
objetivos que pudo tener Washington al incitar este Incidente, la autoría del
telegrama, el porqué de su envío y el papel de Londres en el asunto.
Sobre la
primera pregunta, parece que Washington desencadenó a conciencia el incidente
para usarlo como trampolín. Ya se
sabía perfectamente el mal estado que atravesaban las relaciones entre Madrid y
Tokio; el propio Franco le había afirmado al Embajador Hayes que deseaba la
derrota japonesa en la Guerra del Pacífico e incluso se había mostrado
partidario de una posible cooperación (48).
Sin embargo, la intención había de ser trasladar esta tensión entre
España y Japón a unas relaciones con una mayor importancia, las hispano -
alemanas. Lo consiguió, ciertamente,
porque tras este incidente hubo un nuevo giro a unas largas negociaciones
hispano - norteamericanas que concluirían con la renuncia expresa española a
ayudar al esfuerzo de guerra alemán (49) . De los norteamericanos que narraron
después el Incidente, quizás el que lo explica más claramente es Hayes,
para quien el telegrama interrumpió el “proceso lógico de las negociaciones”
(50), quedando la iniciativa en el lado norteamericano y uniendo a las
presiones que ya había de carácter económico las de carácter político. Hayes lo expone claramente en sus memorias:
“si "exigíamos" un pronto y total embargo del wolframio, al par que
otras muchas cosas, era como a guisa de castigo político por el mensaje del
Ministerio de Exteriores a Laurel”(51).
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(46) Op. cit. p. 453.
(47) FRUS, Ibid. HULL-CÁRDENAS, 22-XI-1943. Ver también HULL a HAYES, 29-XI-1943, remarcando las menciones a los errores en los asuntos internos, presumibiemente pretendiendo una destitución de Doussinague.
(48) FRUS, 1943, vol. II, p.
615. HAYES a HULL, 29-VII-1943.
(49) Ver JE, 4. Minutas de las
entrevistas de JORDANA y FRANCO con HOARE y HAYES, 15-II, 7 y 21 – III, 11 y 14-1V-1944.
(50) p. 248.
(51) Ibid, Sobre ello también,
Vicente R. PILAPIL, ,The Far East,,, en James CORTADA: Spain in the World,
1898-1978. London/Westport, Conn,
Aldwych Press/Greenwood Press, 1980, p. 224.
Sobre el wolframio, ver MDS 1 -X-1 942.
Emmet J. HUGUES, Report from Spain, New York, 1947, p. 258, se
refiere a la influencia que pudo tener para el Gobierno estadounidense las
sospechas - después confirmadas, asegura - de miembros de la Falange exterior
sirviendo como agentes japoneses en las Filipinas y señala también que en
Washington se discutió seriamente la ruptura de relaciones. FEIS se refiere a que el incidente se
discutió al más alto nivel militar, aunque nunca se planteó la entrada en
Europa por España, op. cit., p. 230.
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Y muestra de
que las relaciones con Japón no fueron sino una excusa ante otras más
importantes se puede encontrar en los acuerdos finales alcanzados entre los aliados
y España, después de medio año, donde Japón tiene relación con sólo uno de los
diez puntos acordados: “La Legación Japonesa en Madrid será requerida a retirar
su agregado militar de Tánger” (52).
Sorprende la
capacidad de Washington para lograr tan cumplidamente sus objetivos, sobre todo
el efecto de atemorización del gobierno español. Para ello hubo de favorecer la repercusión en
el Congreso de Estados Unidos y en la prensa, con periódicos como New York
Times, Nation, o New Republic, y columnistas como Walter Winchell y
Walter Lippman abogando por una línea más dura hacia Franco. El Incidente, difundido por United
Press, fue conocido por todo el mundo y sobre todo en América Latina, donde las
colonias de exiliados se encargaron con éxito de difundir el caso de la
colaboración española con los japoneses (53).
Pero más allá de la capacidad de presión internacional y un cierto predominio en las agencias de noticias, Washington contaba con otra arma de mayor importancia, como era la posibilidad de decodificar las comunicaciones diplomáticas de muchos otros países, hasta treinta, entre ellas las de Japón y las de España. Con esta información privilegiada pudo