Artículos académicos      

Revista  Española del Pacifico, Año 10, pp. 155-160

Informe sobre el Simposium sobre Imágenes de Asia en Europa e Imágenes de Europa en Asia

(Museo Louisiana de Arte Moderno, Copenhague, 27 de octubre de 1999)

Florentino Rodao, Iñigo Ramírez de Haro

           

                                                          

            Aprovechando la sexta reunión del Consejo de Gobernadores de la Asia-Europe Foundation (ASEF), los anfitriones daneses organizaron un simposium internacional centrado en el arte de ambos continentes. En consecuencia, el Danish Centre for Culture and Development (DCCD), una institución dependiente del Ministerio de Exteriores danés, organizó una reunión en el vanguardista Museo Louisiana de Arte Moderno, junto con la ASEF. El objetivo era pasar revista a cómo el arte y la cultura europeas se reciben en Asia y viceversa; intentar conseguir una red de promotores culturales asiáticos y europeos y, por último, para explorar la creación de una plataforma para la cooperación futura entre gobiernos, ONG’s y sectores privados entre Asia y Europa en el campo de la cultura. Asistieron representantes de todos los países integrado en ASEM, enviando el Ministerio de Cultura español a los dos representantes que suscriben este trabajo.

            El  simposio se celebró en dos días consecutivos, uno dedicado a conferencias con debate y el otro a mesas redondas dedicadas a intercambio cultural y más restringidas. El primer día se celebraron tres sesiones; la mañana fue dedicada a las imágenes mutuas de Asia y Europa, mientras que la tarde estuvo dividida de una forma más laxa entre la segunda sesión, dedicada al desarrollo de las artes visuales de ambos continentes, y la tercera, dedicada a plantear ideas sobre futuros proyectos de cooperación en el campo del arte y de la cultura. Mientras que el debate corrió a cargo principalmente de Connie Hedegaard por el DCCD y de Tommy Koh por ASEF, las palabras de bienvenida fueron pronunciadas por Edmond Israel, jefe del Consejo de Gobernadores de ASEF. Israel habló sobre la creatividad del artista y mencionó las aspiraciones de la reunión, tales como explorar la influencia mutua, discutir la estereotipación de las imágenes y su tendencia tanto a romantizar como a demonizar al otro, desafiar el problema al que se enfrentan muchos artistas visuales de desear ser modernos pero al tiempo retener una cierta continuidad en sus trabajos y, por último, discutir el mayor número posible de ideas novedosas.

            Y a pesar de ser sobre un tema histórico, la conferencia del Roger-Pol Droit, columnista de Le Monde que acaba de publicar el libro Le Culte de Néant. Les philosophes et le Bouddha (Editions du Seuil) fue novedosa. Droit ha estudiado cómo fue percibido el budismo entre los filósofos europeos en los siglos XVIII y XIX, cuando apenas se sabía sobre la región de donde provenía, India, y menos aún sobre sus contenidos. Con una definición de Flaubert sobre el Orientalista como “un hombre que ha viajado bastante”, habló de la visión de Asia como un especie de cielo y después como una especie de infierno y que, dentro de ello, la imagen de India fue como algo excepcionalmente estático, semejante a la visión de la antigua Grecia en los tiempos contemporáneos.

Los filósofos europeos entendieron la cultura de este subcontinente como parte de un nuevo renacimiento, asemejando a los indios con los griegos de dos milenios antes. Estos sueños positivos, sin embargo, se convirtieron con el tiempo en una especie de pesadilla, porque la “imaginería budista” pasó a convertirse más en una voz de disensión que en un desafío intelectual. Fue un cambio de percepción que devino en la interpretación más utilizada del budismo en la Europa de la Revolución Industrial: algo imposible y en donde sus creencias eran reducidas a la negación del deseo.  El Budismo fue un laboratorio de nihilismo y Hegel dijo que en el Budismo el hombre debe de hacerse a sí mismo la nada; otros hablaron del “fanatismo de la nada” mientras que Buda fue visto como “El Gran Cristo de la Nada”. Así, Droit interpretó esta visión del Budismo como “La religión de la Nada” en función de las propias ambiciones de los europeos, señalando cómo los europeos estaban preocupados principalmente consigo mismos, y que fueron los temores y las incertidumbres propias las que se proyectaron sobre el Budismo.

           La parte asiática fue cumplimentada por dos oradores menos dados a la introspección. Yao Jinrong (China International Trust and Investment Company) basó su conferencia en curiosidades. Afirmó que Marco Polo no sólo aprendió en China el espagueti, el helado y otros productos, sino también dio a conocer las riquezas de Oriente, mientras que de Mateo Ricci destacó que hubiera convertido al cristianismo al secretario del Emperador Ming. También proclamó la obvia conveniencia de establecer el mayor número de intercambios culturales, sin dejar de recordar los dos milenios y medio de confucianismo en el que los asiáticos creen. Desde su punto de vista, afirmó que los asiáticos aprecian de Europa las “propiedades intelectuales” que son reconocidas  en todo el mundo, tales como la opera o las artes representativas y recordó como ejemplo de ello la representación de la Opera Duranto en la Ciudad Prohibida de Pekín, en 1998. Su impacto fue grande en China, en parte por convertirse en la primera opera representada en este exclusivo escenario por muchos años, pero también por generar una buena cantidad de ingresos para el productor. El Dr. Ghulam-Sharwar Yousof, gobernador de ASEF por Malaisia, se refirió también a experiencias propias. Habló sobre la experiencia de la educación en su país, compartida  entre musulmanes, cristianos y chinos y la tendencia a borrar los idiomas minoritarios. Se refirió a la representación de Zarzuela (sarswuela) por los filipinos, vista como una farsa transitoria, como uno de los ejemplos de continua adaptación y criticó que se sigan enseñando en las universidades asiáticas escritores asiáticos que ya no se leen.  Así, se preguntó qué es lo tradicional y qué es lo moderno, ofreciendo ejemplos de personalidades artísticas entre los que se puede comprobar tanto admiración como temor. Acabó con el consejo de que para que los europeos no permanezcan aislados de Asia se necesita un compromiso que está por hacerse desde el fin de la II Guerra Mundial.

            El debate posterior fue dirigido por Tommy Koh, presidente ejecutivo saliente de la ASEF. Koh dijo que las imágenes están basadas parcialmente en el conocimiento y parcialmente en la imaginación, que los pensadores europeos  concibieron a la civilización India, descubierta a través del Sánscrito, como un paraíso pre-industrial y que desde entonces el Budismo ha hecho frente a estos pensadores de muy varias maneras. Sobre las visiones de los asiáticos de Europa, Koh dijo que la colonización europea continúa de alguna forma en el plano cultural, señalando que gracias a ello son leídos o admirados en el mundo algunos escritores asiáticos: “El Imperio se vuelve a unir”, mientras que predijo un pronto renacimiento cultural para Asia, parte emulando a Japón y parte como una creación nueva. Tras las afirmaciones del singapureño, la discusión se centró en las intervenciones  de los ponentes asiáticos, analizando cómo sería ese renacimiento asiático así como la dificultad para muchos asiáticos de diferenciar Europa del mundo occidental y, más allá de ello, las disparidades entre la Europa del Sur y la del Norte, sobre todo ante las referencias de Yousof a un “sentido europeo de control y disciplina”. Droit fue preguntado también sobre el proceso de cambio entre las imágenes ensoñadoras y las pesadillas, y sobre qué razones exteriores, tales como la revoluciona industrial, pudieron haber incidido en el contexto de ese cambio, a lo que respondió el francés que las imágenes incluyen siempre lo mejor y lo peor, sin poder elaborar más en profundidad.

            La primera sesión de la tarde se dedicó a la tradición y la modernidad en las artes visuales europeas y asiáticas. En lugar de los prometidos Zhang Yimou o Chen Kaige, se contó con varios artistas representativos de sus países, tales como Lu Thong, secretario general de la asociación vietnamita de artistas visuales y de la Hanoi Fine Art Unviersity, quien dio una abreviada historia del arte de su país. Pudo contar experiencias propias frente al arte, tales  como señalar que la pintura permite expresar un nuevo concepto de realización de la obra. Habló de los problemas políticos del arte en Vietnam, tales como el socialismo realista, que no consideró representativo, habló de una “diplomacia política tradicional” entre los artistas e incluso señaló la existencia en Vietnam de un período parecido al ocurrido en la China  Popular con las “Cien Flores”. Las tendencias actuales en Vietnam son muy diversas, yendo desde la pintura naif al surrealismo como un estudio de la interioridad de la mente humana, que en muchas ocasiones se combina con el realismo, pasando por una influencia de la India. Señaló que el aprendizaje de la pintura no se considera excesivamente importante en la actualidad y que no se puede hablar actualmente de definiciones categóricas actuales en la pintura vietnamita, aunque rechazando a la pintura abstracta como parte de estos movimientos. Camilla Edwards, subdirectora de Visiting Arts, una exitosa organización oficial británica destinada a impulsar el intercambio cultural, señaló algunas de las muchas formas innovadoras para promover el intercambio artístico y cultural entre los dos continentes. Como experiencia personal, apuntó que en Asia la tendencia en el arte es más desde arriba hacia abajo, mientras que en Europa tiende a ser lo contrario, de abajo arriba.

            Gunalan Nadarajan, Director del departamento de Teoría e Historia del Arte del Colegio de Artes LASALLE-SIA (Singapore) centró su charla en pintores de Singapur que pertenecen a la diáspora, en cuyas obras aparece tanto este sentimiento de separación permanente, como otras ambiciones, entre las cuales se pueden encontrar la modernidad y la etnicidad entre otras.  Prefirió evitar la famosa dualidad tradición/modernidad y se refirió a términos como diáspora, distancias y a la consciencia de pertenecer a un origen. Habló sobre el pintor chino Shi Tao, quien al pintar sus caligrafías busca cómo hacer el arte del pincel, y quien ve el color distrayendo la atención del observador, en lo señalaba semejanzas con Le Courboisier. Se refirió también a otro pintor de origen indio, la cual le representó más como un cruce entre lo occidental y lo oriental, sugiriendo la mezcla de los conceptos de cuerpo y arquitectura, porque sus temas son paisajes urbanos usando materiales de pintura chinos, que reflejan imágenes híbridas sin negar enteramente su bagaje religioso. Se refirió a a algunos aspectos del desarrollo cultural en Asia, tales como el interés de la cultura híbrida dentro de Asia, su diferente concepto de caos, la asunción del nomadismo dentro de los artistas y recordó al Expo92 en Sevilla como una forma de decir que el arte japonés es distinto.

            El debate se centró en la dualidad tradición/modernidad, pero el resumen de Koh afirmando que todos los ponentes lo habían tratado fue refutado por varios asistentes, que calificaron a esta clasificación como europea y alegrándose de que los conferenciantes lo hubieran evitado. Iñigo Ramírez de Haro, por su parte, señaló que es positivo hablar sobre tal tradición y modernidad porque es un tema político, refiriéndose al encuentro paralelo a ASEM I en Bangkok, en 1996, donde se dijo que los valores tradicionales eran una estrategia de poder de las elites tradicionales. Otro participante finés señaló que los artistas han cambiado más que las propias sociedades, discutió la autorización para hacer una representación en la Ciudad Prohibida para una opera occidental con estrellas famosas y con dinero, mientras que la solicitud de una ópera china había sido denegada.

Estados Unidos apareció al hablar de las imágenes de Europa  y ese momento lo aprovechó Tommy Koh para lanzar algunas críticas provocadoras del sistema educativo europeo: si hay más estudiantes asiáticos en Estados Unidos, es porque sus universidades son mejores; Estados Unidos también trata mejor a los extranjeros y comentó su experiencia personal de que, a pesar de haber publicado multitud de artículos en la prensa norteamericana, ninguna publicación de nivel en Europa le ha pedido sus opiniones en este sentido. Koh provocó una discusión interesante que se prolongó más allá de la sala de conferencias. El ponente de Singapur, por último, incidió en las diferentes perspectivas de los artistas ante su obra señalando que el artista oriental quiere saber el lenguaje del lienzo: está vacío, por tanto su mente tiene que estar también vacía; de la misma forma que, si quiere comunicarse con otra persona, necesita saber también su lenguaje.  Describió el artista en Estados Unidos por medio de una dualidad enraizado/desenraizado: la gente más tradicional es en los Estados Unidos, a pesar de que allí no hay tradición.

            La última sesión fue dedicada a las posibilidades y los diferentes modelos a seguir de cooperación futura. Yoko Hasegawa se refirió a ideas sobre un nuevo discurso en el que están mezcladas la colaboración, la inteligencia colectiva y la colaboración intelectual, apuntando también que el arte moderno está mezclado con el individualismo. Señaló que habría que concebirlo de una forma más flexible y, para ello, propuso mezclar las tradiciones asiáticas con las europeas en lo espiritual y en lo artístico, mostrando diapositivas sobre un grupo de representación multimedia japonés que no tiene líder. Dentro de esas nuevas formas de expresión, hay colaboración con  el diseño de Issei Miyake, por ejemplo, en cuanto se buscan nuevas pieles humanas, mientras que, por otro lado, se buscan también materiales temporales, que fueron usados por los realojados tras el terremoto de Kobe.  Hasegawa apuntó también que las formas visuales están transcendiendo los lenguajes y felicitó al Museo Louisiana, señalando que sólo una ciudad tradicional puede crear un museo tan progresista. El alemán Dr. Knopp, Director de la Haus der Kulturen der Welt, que trabaja también en un periódico, habló principalmente sobre los problemas a la hora de organizar intercambios culturales. Muchos asiáticos, por ejemplo, afirman que no pueden hablar sobre su cultura, ni sobre la clásica ni sobre la moderna, porque consideran que los oyentes extranjeros no serán capaces de entenderlos. La interferencia política, por otro lado, es normal y lleva a que los invitados por los países asiáticos no siempre sean los de mayor calidad, sino los que tienen mejores conexiones con los gobiernos. Puso el caso de Chandra Lecker, que primero pidió que no fueran condescendientes en las críticas, pero que una vez llegó a ser  famosa no quería más críticas. Ello es un problema con las críticas hechas por los occidentales, porque las críticas en los periódicos chinos o indios suelen ser muy buenas para describir lo que ha pasado, pero apenas critican a los artistas. Knopp también criticó a Europa por las carencias en el intercambio artístico, puesto que el dinero se suele destinar principalmente a los festivales con características exóticas, producto en parte de la carencia de un lobby fuerte, la cual puede ser la razón de que no haya aún ninguna comisión mutua de intercambio cultural.

El representante danés, Bjørn Førde, Secretario General de la Asociación danesa para la Cooperación Internacional, habló de la necesidad de construir grupos que reciban positivamente la diversidad, apuntando a los problemas de la globalización cultural porque implican, señalaba, la disminución de la diversidad y la McDonalización. Apuntó otras ideas interesantes, como que la identificación étnica la considera una sana respuesta a la globalización, que cuando la aldea se convierte en global, tu vecino llega a ser importante y que es necesario ambicionar la integración más que la adición, y la inclusión más que la exclusión.

El último en hablar fue Danny Yung, de la Hong Kong University of Science & Technology y director artístico de Zuni Icosahedron, una empresa creadora de videos y de una artística página web (www.zuni.org.hk). Centrado en propuestas de intercambio, Yung insistió que éste es mejor a un nivel local que a uno estatal, porque es más posible que el intercambio sea sobre iguales, porque los contactos son más manejables, porque es menos conservador y, por último, porque la posibilidad de organizar eventos multidisciplinares es mayor. Presentó el ejemplo de un video-circular en el que han tomado parte un total de once ciudades en la zona de Asia y el Pacífico y en el que se entrecruzan las aportaciones de trabajadores sociales, arquitectos, periodistas y diseñadores. Se refirió también a un proyecto de educación artística titulado “Black-box project”, en el que se pide a los estudiantes que creen una exhibición dentro de una caja.

Para terminar, Tommy Koh hizo un interesante sumario de las conclusiones que él había sacado de la jornada. 1) El próximo siglo el mundo esta interconectado y tanto los europeos como los asiáticos comparten la idea de que no debería ser un mundo unificado. Ambos continentes comparten la idea de la diversidad. 2) Multicultural más multipolar. Es necesario trabajar duro para fortalecer la relación entre Asia y Europa porque es el lazo más débil. 3) Uno de los obstáculos para reforzar los lazos es la estereotipación de las imágenes de los europeos. Las imágenes son resultado en parte de la imaginación y de los mitos, pero también están ancladas en el pasado. En los últimos 50 años, Europa ha construido un nuevo continente, pero muchos asiáticos no se han dado cuenta completamente de ello, por lo que se necesita la ayuda de los medios de comunicación para hacerlo saber. 4) Es importante promover el intercambio en las artes. En Asia, por ejemplo, las formas tradicionales artísticas están infravaloradas. 5) La dicotomía tradición/modernidad es a menudo artificial para los artistas, pero también es verdad que el artista no puede actuar sin sus propias raíces.

El congreso le sirvió al DCCD y al Museo Louisiana de Arte Moderno, además, para preparar una gran exposición sobre  “Imágenes del Mundo,” en la que espera cambiar temporalmente la apariencia de la capital danesa.  Continuación de otros festivales sobre Imágenes de Africa (1991, 1993 y 1996) y previo a otros sobre Imágenes de Asia (2002) e Imágenes del Oriente Medio (2004), son una forma de plantear las consecuencias de la globalización para la identidad y la democracia, para pensar sobre las partes de cada cultura que deben protegerse o renovarse, e incluso abandonarse con el fin de conseguir “la paz y el desarrollo en todo el mundo” y, en definitiva, para preguntarse cuales deben de ser los contenidos de la una “ética global” para las culturas del mundo.  El encuentro de Copenhague, en definitiva, fue una buena ocasión para reflexionar sobre un tema crucial en las relaciones entre Europa y Asia, las imágenes mutuas.

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