Página principal

    Revista Española del Pacífico [Publicaciones periódicas]. Nº 11, Año 2000
    

Las economías asiáticas a debate en los Seminarios de Salzburgo

Florentino Rodao



     Los Seminarios de Saizburgo han dedicado una nueva sesión a Asia. En esta ocasión, como ya viene siendo habitual, enfocándose en la economía, precisamente a raíz de los problemas derivados de la crisis financiera de 1997 y de la necesidad de estudiar el nuevo enfoque de las relaciones entre Estados: este fue un tema especialmente tratado y, que, de hecho, aparecía en el subtítulo «Regional and Global Relationships». Sus directores fueron Frank G. Wisner, ex-embajador de Estados Unidos en India y Filipinas, que actualmente sirve en la empresa privada, y Shahid Javed Burki, con un cuarto de siglo como Senior Advisor en el Banco Mundial, donde se ha ocupado de los programas de préstamos en China y Mongolia. El seminario duró una semana entera, en la que tras las conferencias introductorias de los dos directores, las mañanas estuvieron dedicadas a Conferencias sobre los principales países de Asia, junto con otras actividades destinadas a promover la discusión entre los participantes, ya fueran con las discusiones a propósito de las conferencias como por medio de los grupos de trabajo sobre «Corporate Governance», «Arquitectura Económica», «Asia y la Era de la Globalización» y «Buscando una solución para el vacío entre ricos y pobres».

     El Embajador Wisner comenzó ofreciendo una conferencia sobre lo apropiado del Seminario y sus finalidades. Tras la crisis de 1997-98, es hora de evaluar cómo ha cambiado Asia y cual será el papel de otros países como Estados Unidos, o de la Unión Europea, y apuntó a las posibilidades que tienen las organizaciones como ASEAN, de la que «o sobre su potencial que aun está por ser llevado a cabo por completo. Shahid Javed Burki se centró en la situación económica y avisó de que el proceso de reforma está disminuyendo la velocidad una vez que las economías están saliendo de la crisis, centrándose también sobre el futuro en qué tipo de cooperación intra-asiática habrá: la posible unificación monetaria piensa que podrá ser bien por medio de una moneda actual (le ve más posibilidades al Rembinbi chino que al Yen japonés) [210] o creando una diferente, como en la Unión Europea, aunque a una de la preguntas respondió que Asia no tiene una tradición de integración en unidades. A ellos les siguió otro embajador norteamericano, que coordinó el abandono de las bases en Filipinas, Richard Solomon, que actualmente preside el Instituto de Paz de estados Unidos, una institución apoyada por las cámaras legislativas. Solomon dio un discurso en el que predominaron los interrogantes sobre el futuro y las dudas sobre si las fuerzas «positivas» predominaran sobre las «negativas», calificando las de la economía global como las primeras y las nacionales como las segundas y en la misma dualidad se planteó si la reforma económica dominaría sobre la corrupción y si el regionalismo dañaría la tendencia hacia la globalización.

     Las visiones particulares de cada región estuvieron a cargo de conferenciantes de cada país. Sobre Japón habló una persona clave en el Banco de Japón, Takatoshi Kato, que actualmente enseña en universidades norteamericanas. Kato señaló la todavía difícil situación económica en Japón y el riesgo actual de deflación, mostrando la esperanza de que la Tecnología de la Información revitalizar la economía, así como los previstos acuerdos multilaterales de libre comercio, que se firman entre Japón, Corea y Singapur, pero con posibilidades para otros países. El profesor de la Universidad de Hong Kong y director del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de Beijing, Justin Yifu Lin, ofreció un brillante cuadro de la economía china, señalando que entre los problemas futuros están las disparidades regionales, la corrupción institucionalizada, y la debilidad del sector privado. Sobre el próximo acceso a la Organización Mundial de Comercio (OMC), Lin señaló que China será el país en desarrollo con una economía más abierta y, que las consecuencias habrá que velas según cada sector, porque la agricultura tiene una ventaja comparativa en productos donde se necesita mano de obra intensiva y el sector automovilístico tampoco tiene mucho que temer, ya que todas las fábricas tienen algún tipo de Joint Venture. El profesor de económicas de la Korea University Sang-Kyun Kwak dio un sorprendente discurso economicista en el que glosó los logros del dictador coreano de las décadas de 1960 a 1980, Chung Hee Park, debido a «ignorar la popularidad política» y no se privó de achacar la crisis económica reciente a los gobiernos civiles que se han instalado desde 1993 de los que señaló eran carentes de «habilidad, estabilidad y eficiencia». Destinó una buena parte de su discurso, además, a tratar de convencer al público sobre las ventajas del papel del estado en la consecución de una economía de un papel de bienestar, por el cual el camino propuesto por él significaba Comercio, Finanzas y coordinación eficientes, Buenas infraestructuras, Productividad alta y, en definitiva, la posibilidad de conseguir ese objetivo por la vía rápida, frente a los sinuosos que parece supondría ese camino sin el papel activo del gobierno. Carter Booth habló sobre el futuro de Indonesia y señaló el difícil futuro de este país, siendo discutido en la rueda [211] de preguntas por participantes japoneses que señalaron el predominio de las ayudas niponas a este país para salir de la crisis. El alto consejero económico del Ministerio Indio de Finanzas, Arvind Arman, se mostró un hombre optimista porque, tal como el dijo, para creer el desarrollo es necesario ser optimista. Comenzó hablando de las diferentes visiones de China y de India (una, neutral hacia positivo y la otra neutral hacia negativo, según el famoso libro de Harold Isaacs) que influyen en la percepción del futuro del país. Señaló la importancia del capital humano que tiene el país (un 40% de las iniciativas en Silicon Valley con al menos un indio), la creciente importancia que tiene la relación con Asia con una mejora definitiva en las relaciones con China, perspectivas de creciente liberalización (la industria de la energía, la más reciente) y apuntó a que después de los tigres y los dragones vendrán los elefantes. Una de las personas claves en la transición de Hong Kong a la soberanía china fue Shiu Sin Por, director del Instituto «Un país, dos sistemas». Señaló que esta frase se creó para convencer a los taiwaneses, siendo utilizado después para Hong Kong, y que el futuro de este enclave se piensa como enclave para el comercio electrónico y como mercado de capitales y bienes a lo largo de las 24 horas del día, en competencia en la región con Sydney.

     Además de las sesiones plenarias, los asistentes, «Faculties» o profesores y «fellows» o alumnos, se reunieron en cuatro grupos de trabajo sobre «Corporate Governance», «Buscando una solución al vacío entre ricos y pobres», «Arquitectura Económica» y «Asia en la Era Globalizada», al que asistimos. Fueron unos debates en los que los Fellows señalaron tanto los objetivos como las conclusiones, expuestas en la sesión final. Wisner y Burki señalaron en el discurso final que los problemas que se plantean son principalmente de reglas, puesto que el comportamiento económico debe seguir unas reglas en finanzas, en negocios y en el cumplimiento de leyes. «No hay reglas asiáticas únicas en el camino de la economía» indicaron, pero un «Asia basada en reglas» será en beneficio de todos, aunque queda por ver cómo podrán ponerse en marcha y cómo serán adaptadas por las poblaciones asiáticas.

     El curso fue altamente productivo. Los medios tan importantes con los que se cuenta permiten aprovechar una semana de intenso trabajo con la lectura de prensa del día, un número de revista que para sí quisieran muchas universidades españolas, una conexión a Internet envidiable y una biblioteca con bibliografía separada y preparada para el curso. Además, las discusiones dentro y fuera de las salas ayudaron a conocerse unos y otros y a comprobar diferencias interesantes entre unos y otros; mientras que los occidentales se preocupaban más por la situación política, los asiáticos evitaban estos temas en la medida de los posible, aunque con múltiples excepciones, principalmente viniendo de Filipinas y la India. Los norteamericanos sacaron las cuestiones estratégicas a colación en cuanto pudieron mientras que algunos asiáticos mostraron el diferente concepto que tienen de los logros democráticos, con afirmaciones como [212] «lo importante no es el salario mínimo, sino el derecho al trabajo», «lo que permite a un gobernante tras ser elegido es que pueda tomar decisiones más duras», «China, mas que democracia, lo que necesita es un sistema legal, al menos por un período corto de tiempo» y, en general, lo que se puede denominar como un «econoautoritarismo» que puede recordar a slogans pasados: «Todo por el PNB». Con ello y con el problema que significa que los conferenciantes de cada país sean nacionales, lo que conlleva unas visiones en general optimistas sobre su futuro, es encomiable la labor realizada por los Seminarios de Salzburgo. Durante 50 años han reunido a gente del más diverso pelaje (ideológico) en un marco excepcional como es el Palacio Schloss de Salzburgo, construido junto a un lago donde viven cisnes, junto a una ciudad histórica de recuerdo musical y frente a unas montañas nevadas. Si bien discutir es algo humano que se da en cualquier momento, el ambiente creado por los seminarios de Salzburgo permite, al menos, disminuir la tensión e incita a aprender de los demás, antes que a imponer las ideas propias. [213]

 

Principal    Académico   Reseñas    Docencia