Oceanía
Entre el auge de los países grandes y los apuros de los microestados
Anuario Asia-Pacífico 2004
Barcelona: Instituto Elcano-CIDOB-Casa Asia,
2005. pp. 71-80. 611 PP.
ISBN 84-9322950-2-7. ISBN Cidob –
84-87072-52-6 ISBN Real Instituto Elcano 84-6.9-6205-9
http://www.anuarioasiapacifico.es/anuario2004/index.html
**** Texto inédito
El Foro de las Islas del Pacífico
Problemas comunes, soluciones
problemáticas
Oceanía
cubre la extensión más amplia del planeta, las aguas del océano Pacífico, que
bañan un grupo de países con vastos recursos naturales y una densidad de
población escasa. Políticamente, predominan los democracias, aumenta la
coordinación por medio del Foro de las Islas del Pacífico y es la región del
planeta con mayor proporción de territorios no-independientes, con una gran
diversidad de situaciones legales. Los países independientes con derecho a voto
en la ONU son 16, algunos de los cuales con tratados de libre asociación, y
entre el resto de territorios, hay tanto procesos de descolonización como de
mayor vinculación así como que son parte integral de países más grandes, como
las islas Hawai’i. Australia y Nueva Zelanda, con un desarrollo sociopolítico y
económico que permite prever un futuro sin especiales sobresaltos, son países
considerados de forma separada, mientras que el resto están divididos en tres áreas
culturales, Micronesia, Melanesia y Polinesia. Son territorios que aún han de
afrontar importantes desafíos incluido, en algunos casos, su propia existencia
como tales estados.
Las
novelas de Stevenson, los cuadros de Gauguin o la isla de Marlon Brando forman
parte de un imaginario en Occidente sobre un océano Pacífico paradisíaco tan
alejado de la realidad como cada vez más difícil de alcanzar. Así, las
estadísticas sobre condiciones de vida muestran un declive generalizado que ha
pasado de ser comparable al de sus vecinos asiáticos a equipararse con los de
el África subsahariana. La viabilidad del autogobierno y la sostenibilidad de
las economías locales, de esta forma, han sobrepasado en importancia a la
soberanía política y desvanecido las ilusiones despertadas por los procesos de
independencia. Y un reflejo de ese fin
del optimismo excesivo son, precisamente, los importantes esfuerzos por
erradicar los males estructurales que han lastrado las primeras década de
independencia, constatables a lo largo de toda la región.
Oceanía se considera excluyendo
tanto a los países asiáticos bordeados
por las aguas del Pacífico (Filipinas, Japón, etc.) como a sus archipiélagos
(Aleutianas, Kuriles o Ryûkyû) por encima del trópico de cáncer. De los demás,
seguimos una división de los países según los territorios étnicos a los que
pertenecen, aún cuando las fronteras políticas no han seguido estrictamente las
culturales, de por sí indefinidas. La población originaria en Nueva Zelanda son
los maoríes, de raíz polinesia y en Australia hay dos grupos étnica, racial y
culturalmente diferentes, los aborígenes australianos y los isleños del
Estrecho de Torres.
Australia
y Nueva Zelanda son los dos países más desarrollados de la región tienen
diferencias importantes en tamaño, clima y localización geográfica, pero
también sus semejanzas. Países miembros de
Los
lazos con su antigua potencia colonial se debilitan en los dos países. El
vínculo emocional sigue siendo importante y la pertenencia a instituciones
postimperiales están fuera de duda, pero la antigua dependencia de Londres se
desvanece entre una creciente pujanza asiática, entre los crecientes vínculos
con Estados Unidos y entre una proporción importante de asiáticos y oceanianos.
En ese debate sobre la identidad nacional, la Corona británica sigue siendo la
máxima autoridad oficial, con unos roles reducidos y limitada cada vez más al
ámbito de lo simbólico. En Australia, a pesar del fracaso del referéndum de
1999 para la instauración de una República con sistema de elección indirecto,
es probable la realización de nuevas consultas a la población con preguntas
menos equívocas, prometidas por líderes políticos de ambos partidos. En Nueva
Zelanda, el apoyo a la monarquía británica sigue siendo mayoritario, pero el
nuevo gobierno de Helen Clark ha cercenado parte de sus poderes, siguiendo los
pasos ya dados en Australia tres décadas antes. El Comité Judicial del Consejo
Privado [Judicial Committee of the Privy Council], de Londres, por ejemplo, ha
sido reemplazado como tribunal en apelación en última instancia [Court of Final
Appeal] por
Adaptar
el país a la población indígena resulta crucial en ambos países, aunque está
siendo afrontado desde posiciones distintas. En Australia, donde la población
era menor y más diversa, el debate nacional ha sido creciente. Primero se
delimitaron territorios específicos para la población aborigen, con sus propias
leyes; a fines de la década de 1990 se buscó recuperar a la llamada “generación
perdida”, los niños aborígenes separados de sus familias para que instituciones
y familias caucásicas les dieran una educación
“civilizada” y en fechas más recientes el objetivo está siendo la
búsqueda de una integración de las normas propias de cada comunidad dentro del
ordenamiento jurídico del país. En 2004, por ejemplo, un aborigen acusado de asesinato de otro igual
fue excarcelado para recibir castigos siguiendo normas de la comunidad
(atravesándole la pierna con una lanza en 13 ocasiones y fracturándole el
tobillo), en una ceremonia que contó con la presencia de un policía y de una
enfermera. En Nueva Zelanda, la cultura maorí ha sido asumida por la mayoría de
occidentales o pakeha, deviniendo en una amalgama identitaria
común. La mayor proporción relativa de
maoríes, sus numerosos miembros de clase media y su vitalidad cultural han sido
responsables de su creciente rol. Lo prueban las cifras de usuarios de la
lengua, que se han doblado en los 20 últimos años, con perspectivas más
favorables una vez surja efecto la puesta en marcha de Maori TV, con sus
emisiones en este idioma, inaugurada en el año 2004. Por otro lado, el tratado
de Waitangi de 6 de febrero de 1840, un acuerdo firmado entre los jefes
tribales y los representantes imperiales británicos, está resultando crucial.
Londres reconoció a los maoríes propiedades y terrenos, así como algunos
beneficios de la ciudadanía británica, a cambio del control de una parte de la
isla septentrional. La legitimidad de este texto, aún habiendo sido incumplido
casi de forma inmediata -en parte, porque el texto inglés y el maorí diferían-,
está resultando crucial para dar cauce a las aspiraciones maoríes dentro de los
marcos legales y evitar arrebatos de violencia. Instituciones ad hoc,
como el Waitangi Action Committee, dedicado a estudiar la ocupación de
tierras, o el Waitangi Tribunal, permiten resolver diferencias en el
marco legal, aunque las manifestaciones y ocupaciones de tierras a cargo de
maoríes siguen siendo frecuentes. La vida política del año 2004, de hecho, ha
estado centrada en la reivindicación de la propiedad para la comunidad maorí de
los lechos marinos y las bandas costeras, especialmente tras ser objeto de una
desconsiderada reacción del líder del principal partido de la oposición, Don
Brash, que ha polarizado a la opinión pública del país. La primera ministra
Helen Clark, así, ha propuesto revisar la constitución considerando las
cláusulas de Waitangi como documento fundacional del gobierno en el país.
La situación política del año
A
lo largo del año 2004, el asunto más conflictivo han sido los inmigrantes
ilegales, que intentan entrar en Australia embarcando desde Indonesia. Los
mensajes disuasorios a los llamados “refugiados del mar”, confinados en centros
de detención bajo difíciles condiciones tanto en territorios extranjeros, como
Nauru o Manus (Papúa Nueva Guinea) como en islas australianas alejadas y,
sobretodo, en localidades como Woomera, situada en pleno desierto australiano,
han sido fuertemente criticados. Esta política de confinamiento, de esta forma,
ha sido reconsiderada, reduciendo considerablemente el número de recluidos en
el extranjero, mientras que los tribunales han revocado algunas decisiones
gubernamentales.
En
política exterior, las protestas contra el Acuerdo de Libre Comercio (Free
Trade Agreement, FTA) con Estados Unidos, firmado en el mes de mayo de 2004,
han sido el principal caballo de batalla, por encima incluso de la guerra de
Irak. En esta misma dirección de creciente relación con Washington, el gobierno
de Howard intentó revitalizar en el mes de septiembre de 2001 el Tratado ANZUS
(Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, firmado en 1951) a pesar de su
práctica inexistencia desde de que en 1980 Wellington prohibiera la llegada de
buques con armamento nuclear a sus puertos. Con los países de Asia Oriental, el
esfuerzo principal de Canberra ha sido impulsar el libre comercio, siendo
invitada por primera vez a asistir a una cumbre de ASEAN, en el mes de
diciembre de 2004, aunque el rechazo de Howard a la ratificación del Tratado de
Amistad y Cooperación de ASEAN de 1976, donde se acuerda resolver los temas de
seguridad mutuos de forma pacífica, ha levantado críticas y remozado antiguas
acusaciones de ser el “deputy-sheriff” de Washington en la región.
El
cambio político principal de los últimos años parece la ruptura del
bipartidismo, quizás definitiva. El tradicional balance de fuerzas entre los
gobiernos conservadores y progresistas de los partidos partido Nacional
y el Laborista de la posguerra comenzó a resquebrajarse desde 1996,
cuando ninguno de los dos consiguió mayoría absoluta. Las últimas elecciones, celebradas en el mes
de julio de 2002, fueron una confirmación de esa tendencia, al conseguir el Partido
Nacional apenas un 21% de los votos. El Partido Laborista de Helen
Clark ganó las elecciones con un 41% y gobierna gracias a
La situación política en los países y
territorios menos desarrollados de Oceanía está marcada por los esfuerzos por
revertir el declive de las últimas décadas. La independencia política, después
de varias décadas, sigue estando por debajo de las expectativas. A pesar del
tiempo pasado, ni se han consolidado aun unas nuevas estructuras políticas
entre los regímenes independientes, ni se ha roto completamente con el pasado,
ni tampoco hay un ejemplo claro significativo de éxito, sino todo lo contrario:
golpes de estado en Fiji, tensiones en Papúa Nueva Guinea y violencia
interétnica en Salomón, por poner el ejemplo de los países más poblados. Los
índices de desarrollo comparativo de la ONU muestran posiciones cada vez más
bajas y un claro empeoramiento del nivel de vida en relación con otros países:
la frustración, la pérdida de confianza en los gobiernos locales y las voces
clamando ayuda adicional y orientación exterior aumentan. La viabilidad del
auto-gobierno y la sustentabilidad de las economías locales se han convertido
en los objetivos principales para el futuro, según señala el profesor de la
Universidad de Guam, Robert Underwood, en
La
soberanía ha dejado de ser el objetivo prioritario de años anteriores y los
partidarios y opuestos a la independencia no se dividen categóricamente entre
isleños y gobiernos metropolitanos. Los cambios durante los últimos tiempos han
carecido de una dirección única, unos apuntando hacia una mayor independencia y
otros a reforzar la integración con las metrópolis, mientras que los debates
tienen en cuenta también que los territorios autónomos cuentan con rentas muy
superiores. La democracia no está en cuestión aunque los sistemas
parlamentarios están ganando terreno sobre los presidencialistas. Falta aún, no
obstante, un modelo adaptado a las características geográficas, a la escasa
población y a las dificultades de comunicación. La opción más recurrente es la
llamada vía oceaniana a la democracia [Pacific Way to Democracy] que
refleja, presuntamente, un ansia de consenso, de diálogo y de entendimiento
mutuo de sus sociedades, con fórmulas de gobierno en ocasiones más adaptadas al
entorno, a la propia cultura o a las demandas de la población, frente a las
supuestas características de confrontación y contradicción dominantes en las
democracias occidentales. Como otros argumentos centrados en características
locales (valores asiáticos, tesis sobre los japoneses, etc.), ha sido acusado
de vaguedad, de elitismo, de promover una justificación para el status quo,
o de ser una excusa para evitar la crítica ajena. Ejemplos como el estado
micronesio de Yap, adalid de la preservación del modo de vida tradicional, o
Samoa, donde sólo pueden ser elegidos los matai, representantes de los
clanes familiares o aiga, son los más utilizados pero, en cualquier
caso, la región presenta los ejemplos más extremos de representación cercana al
ciudadano.
En el año 2004,
Nauru, Niue y las islas Salomón han sido los territorios viviendo las
situaciones más críticas, mientras que están apareciendo señales claras de un
esfuerzo decidido por remontar el vuelo. Este trabajo va a analizar los
distintos territorios siguiendo primero la división regional entre Micronesia,
Melanesia y Polinesia, para pasar después a los esfuerzos por una integración
regional y solucionar los problemas que afectan a prácticamente todos los
territorios de la región, tales como incrementar los ingresos propios, mejorar
la gobernanza y prevenir los desastres naturales.
Esta
región en el hemisferio norte, donde la influencia de Washington es más
notable, está compuesta de pequeñas islas, muchas de ellas vinculadas en
diversos grados con Estados Unidos.
Guam es
la isla más extensa, con un papel crucial en la historia de Oceanía (era paso
obligado del galeón de Manila, por ejemplo) y una de las poblaciones más
numerosas, 163.000 habitantes. Territorio no incorporado a los Estados Unidos,
su contexto es muy parecido al resto de las islas Marianas, aunque sus
habitantes rechazaron en referéndum en 1968 una unificación política. Su
sistema político, basado en la elección directa de gobernador y vicegobernador,
además de 21 senadores, un representante en el Congreso de Estados Unidos,
resulta especialmente oneroso, especialmente por la escasez de diferencias
programáticas.
El
principal desafío del gobernador Republicano Felix Camacho, elegido en
noviembre de 2002, es la recuperación de la economía de
La Mancomunidad
de Marianas del Norte (Commonwealth of the Northern Mariana Islands) cubre
las islas al norte de Guam, isla con la que fue rechazada, en referéndum, una
mayor vinculación. Los chamorros, tras la disolución del antiguo fideicomiso en 1986, pasaron a
ser ciudadanos estadounidenses, eligiendo gobernador, vice-gobernador y
parlamento bicameral. La crisis del
turismo japonés ha provocado un déficit actual de 100 millones de dólares y una
amenaza de colapso financiero que intenta solventar el gobernador Juan N. Babauta.
Un buen número de analistas lo consideran factible, teniendo en cuenta que el
75% del presupuesto anual se destina a pagos de personal y que no se evita el
enfrentamiento político en esta materia.
Los Estados
Federados de Micronesia (Federated States of Micronesia, en adelante FSM)
es un país independiente formado por cuatro estados (Yap, Ponapé [Pohnpei],
Kusiae [Kosrae] y Truk [Chuuk]), a partir del final del antiguo fideicomiso de
las Naciones Unidas a cargo de Estados Unidos, clausurado en 1986. Su extensión
marítima total es comparable a Australia, las distancias son gigantescas para
la exigüidad de sus territorios y su población esta descompensada, residiendo
la mayoría en Truk. El presidente y vicepresidente son elegidos en la asamblea
nacional de la capital, Palikir (Ponapé), el último de los cuales es Joseph
Urusemai, representante de Yap, quien salió elegido el 11 de mayo de 2003 por
sorpresa, tras la división entre los representantes de los otros tres estados.
La elección fue una nueva prueba de la creciente ascendencia de este estado en
la región y de los problemas que arrastra Truk, incapaz de actuar
unificadamente y con graves problemas de gobernanza interna. Las tensiones con
los otros tres estados, que consideran les esta refrenando su progreso, han
llevado a conversaciones sobre la posibilidad de expulsar a este estado de la
Federación.
FSM
tiene una relación de Libre Asociación con Estados Unidos, regulada a través de
los llamados Compact o acuerdos. Nacieron en un contexto de Guerra Fría,
bajo la política de “denegación estratégica”, con el objeto de impedir la
presencia de
La
República de las islas Marshall es otro estado independiente surgido del
fideicomiso de Estados Unidos, gobernado por un jefe de Estado y Primer Ministro
elegido por un parlamento unicameral que se vota cada cuatro años. Tras las
elecciones de noviembre de 2003, Kessai Note, candidato del United
Democratic Party a la presidencia, ha sido reelegido con un importante
margen de diferencia: 20 votos del total de 33 diputados. Las Marshall
mantienen un Compact de Libre Asociación con características similares
al de FSM.
La
República de Nauru es una pequeña isla de
La República de las Islas
Kiribati es la más oriental de Micronesia, con la mayoría de su población
en las antiguas Gilbert. Tras una serie de elecciones sin resultados
definitivos, en junio del año 2003 tuvieron lugar las que actualmente permiten
gobernar a Anote Tong. La diferencia de apenas mil votos o cuatro puntos porcentuales con el partido
de la oposición, dirigido por su hermano Harry, así como los problemas
ocasionados por el reconocimiento diplomático de Taiwán, permiten pensar en
inestabilidades parlamentarias antes del fin de la legislatura, aunque el año
Los países de esta región en el
Pacífico suroccidental son los más extensos en territorio de toda la región,
con islas montañosas cuyas poblaciones han estado sin apenas contacto mutuo que
han ocasionado algunas de las mayores proporciones de idioma por kilómetro
cuadrado: en Vanuatu, por ejemplo, existen 115 lenguas diferentes. A pesar de
su mayor población, también quedan territorios melanesios bajo soberanía
extranjera.
Papúa
Nueva Guinea es el país con mayor extensión y población
total de toda Oceanía (sus más de cinco millones de habitantes doblan
aproximadamente la suma de todo el resto, exceptuando Australasia),
independiente desde 1975 y miembro de
Los
esfuerzos por evitar nuevas elecciones son consecuencia de la impopularidad del
gobierno, que está adoptando medidas en pos de una economía autosostenida. Una
vez han pasado los años en que resultaba fácil conseguir ingresos gracias a las
concesiones madereras o a la ayuda y los préstamos exteriores, el nuevo
gobierno de Somare está afrontando un programa destinado a ahorrar gastos y
ganar credibilidad ante los organismos crediticios internacionales. Se están
intentando mejoras estructurales en el sistema político de gobierno, tales como
evitar el wantok o nepotismo en los nombramientos (enchufe), o
fomentar la participación en el gobierno de los cuatro grupos principales
poblacionales, los sureños o papúas, los norteños o mamose, los
de las tierras altas y, por último, los procedentes de las islas más pequeñas,
tales como Nueva Bretaña, Nueva Irlanda y las islas del Almirantazgo. Los
gastos en programas de educación o salud, o en infraestructuras siguen siendo
escasos y las concesiones forestales y mineras siguen rentando poco dinero. El
problema exterior principal del gobierno Somare ha venido de la presión por una
mayor transparencia en las decisiones y una mejor administración, especialmente
de Australia y de organismos como el Banco Mundial. La propuesta australiana de
vincular su ayuda al desarrollo a la presencia de policías y funcionarios
australianos que supervisen su destino ha provocado reacciones airadas en el
año 2003, que se han ido suavizando a lo largo del 2004.
Las islas Salomón [Solomon], república independiente desde
1978 con democracia parlamentaria, tiene el dudoso honor de haber vivido la
situación más conflictiva de los últimos años, a raíz de las disputas
originadas por la pobre situación económica y radicalizadas por sus
implicaciones étnicas. La creciente adquisición de tierras en Guadalcanal por
los habitantes de Malaita, generalmente de mayor status económico, generó
tensiones que afectaron al funcionamiento de la administración en el año 2000, cuando
numerosos policías ocuparon las oficinas gubernamentales (de forma pacífica)
para forzar al gobierno electo a tomar decisiones a favor de los habitantes de
Malaita. Desde entonces, la inestabilidad y el caos fueron la nota dominante,
sin que el aparato estatal fuera capaz de cumplir sus funciones más básicas,
hasta que el propio parlamento decidió solicitar la ayuda australiana para
restablecer el orden. Tras la aprobación de los países de la región, Canberra
organizó una fuerza militar (RAMSI, Regional Assistance Mission to Solomon
Islands, donde participan bajo su dirección un contingente con un total de 16
países) cuyos logros inmediatos han sido espectaculares. Dirigido por civiles,
el contingente desembarcó el 24 de julio de 2003 y pronto consiguió el desarme
tanto de los rebeldes del Guadalcanal Liberation Army como del Malaita
Eagle Force. Detuvo por encima de las 3.300 personas, confiscando y
destruyendo alrededor de las 4.000 armas y expulsando del cuerpo a más de 400
policías sin apenas disparar tiros, teniendo su primera baja sólo en diciembre
de 2004.
La
RAMSI ha recibido parabienes desde sectores muy amplios, ya fuera Washington,
la opinión pública australiana, que la consideró necesaria, o el propio
presidente de las Salomón, Sir Allen Kamekameza. La economía también es una prueba del retorno
a
Vanuatu,
las antiguas Nuevas Hébridas, consiguió la independencia en 1980 y tiene
una agitada vida política: desde la
retirada del padre Walter Lini, uno de los principales líderes del Movimiento
de No-Alineados, ningún gobierno ha completado su mandato electoral. El año
2004 es un ejemplo extremo de esa tendencia, al haber visto caer dos gobiernos
y tenido lugar un adelanto electoral. Este tuvo lugar el 6 de julio, una vez
que Edward Natapei, el dirigente del principal partido de Vanuatu desde la
independencia, Vanuaaku Pati (VP),
convocó elecciones para evitar un voto de no-confianza y resultaron en
un cambio radical del panorama y una mayor inestabilidad. El partido gobernante
fue relegado a tercer puesto y resultó vencedor el Melanesia Progressive
Party de Barak Sope, un antiguo primer ministro encarcelado dos años por
corrupción, pero además todos los partidos principales perdieron diputados,
excepto uno, mientras aumentaron los parlamentarios independientes. En el nuevo gobierno de coalición de pequeños
partidos dirigido por Serge Vohor, otro antiguo primer ministro, Sope ostentó
la cartera de Exteriores y participaba otro antiguo primer ministro. La
estabilidad del gobierno se puso a prueba con una moción de censura el 1 de
septiembre, superada gracias a haberse unido a la coalición el partido con
mayor número de diputados, el National United Party, NUP, que pasó a dirigir la moción de censura exitosa
que el 11 de diciembre derrocó la coalición de Vohor cuando éste expresó el
deseo de reconocer al gobierno de Taiwán. El resultado ha sido un nuevo
gobierno a cargo del líder del NUP, Ham Lini, hermano de Walter y
segundo de Natapei en el gobierno anterior a las elecciones, incluyendo a Barak
Sope y con el apoyo de 34 de los 52 parlamentarios, un margen amplio ante
futuros ataques.
Los
cambios de un gobierno a otro han sido importantes. El ejecutivo de Vohor se
propuso cambios constitucionales para propiciar la estabilidad, tales como la
pérdida del escaño para los diputados que cambien de partido o la prohibición
de votos de no confianza durante los dos primeros años de gobierno, pero las
primeras decisiones de Lini han sido el cambio en la dirección de Air
Vanuatu. La crisis de Vohor con Canberra por la detención de dos agentes de
policía trabajando en el control de los crímenes perpetrables aprovechando la
opacidad de su sistema bancario de Vanuatu (que ha dado origen a una de las
mayores concentraciones de bancos en el mundo), por su lado, ayudó a la
favorable recepción internacional a Ham Lini, incluyendo la promesa de
reanudación de ayuda australiana.
Nueva Caledonia, junto a
Fiji es
quizás el país más significativo de toda Oceanía. Su posición geográfica
central y fronteriza y sus cerca de 900.000 habitantes (predominantemente
melanesios, pero también polinesios) hacen de este país una referencia
obligada. Lo han reconocido un buen número de organismos internacionales, como
el Asian Development Bank, estableciendo en Suva, su capital, sus sedes
centrales para toda
Polinesia
es una vasta superficie con islas pequeñas de orígenes muy diversos, desde
volcánicos a atolones, extendida en una especie de triángulo entre las islas
Hawai, la isla de Pascua y Nueva Zelanda. Forman una serie de territorios,
algunos de los cuales son parte integral de otros, como la isla de Pascua, no
incluida en este texto, otros siguen formando parte de imperios y otros han
llegado a la independencia, aunque batiendo records de menudencia.
Samoa, hasta 1997
Samoa Occidental, se convirtió en el año
1962 en el primer estado del Pacífico en conseguir su independencia, pasando
además de ser monarquía constitucional a república, una vez los dos monarcas
que presidieron el paso a la soberanía como co-jefes de Estado han fallecido.
Desde entonces, el primer ministro ha sido elegido por el parlamento, para
cuyas elecciones los candidatos han de ostentar el título de matai. Su
estabilidad ha sido modélica para el resto de las islas del Pacífico y el
gobierno de Tuilaepa Sailele Malielegaoi, remodelado en agosto de 2004 tras su
nueva victoria, apenas ha deparado cambios. Las disputas políticas han sido muy
escasas y las manifestaciones celebradas por una solución al problema iraquí
han sido convocadas por el propio gobierno. Después de
Samoa
Americana (American Samoa) comprende la islas orientales del mismo archipiélago,
con el status de territorio no-incorporado a Estados Unidos, dependiente del
Secretario de Interior, con derecho a un representante en el congreso
estadounidense pero sin poder votar al presidente. El gobierno de la isla está
a cargo del gobernador y vicegobernador, ambos elegidos cada cuatro años,
además de un parlamente bicameral, donde los miembros de la Casa de
Representantes (House of Representatives) son elegidos por votación popular,
mientras que los senadores lo son entre los matai, siguiendo las
costumbres locales. En el mes de noviembre de 2004, el gobernador Togiola
Tulafono, que en marzo de 2003 sucedió a Tauese Sunia, muerto repentinamente, ha
sido elegido para un período de cuatro años, en segunda vuelta. Para
representar a la isla en Washington, fue elegido el demócrata Eni H.
Faleomavaega.
El Reino
de Tonga, perteneciente a la Commonwealth, es una monarquía constitucional
que se rige por una de las constituciones más antiguas en vigor, proclamada en
1875 siguiendo el ejemplo británico. El país, bajo una amplia influencia
efectiva del monarca, Taufa'ahau Tupou IV, está gobernado por un primer
ministro y un parlamento unicameral con capacidades limitadas de legislación.
Sus miembros son elegidos preferentemente entre la nobleza local, con una
minoría por votación popular entre adultos alfabetizados que, en el caso de los
hombres, también han de ser contribuyentes.
Dos cuestiones han centrado la vida política en el 2004. En primer
lugar, los intentos de modificar la constitución para silenciar un periódico
publicado en Nueva Zelanda, Taimi 'o Tonga (Times of Tonga). Han
fracasado, tras haber provocado manifestaciones populares, divisiones dentro de
la familia real e incluso impulsado un movimiento reformista a favor de una
democracia más amplia. Por otro lado, el colapso de Royal Tongan Air en
el mes de abril y las concesiones para nuevas líneas aéreas. Los diputados
elegidos por votación popular han pedido la dimisión del gobierno y del primer
ministro, el príncipe Ulukalala Lavaka Ata, uno de los siete hijos del monarca,
quien ha respondido cesando a tres ministros de su gabinete.
La República
de Tuvalu proviene de las antiguas islas Ellice, antiguamente unidas con
las Gilbert – Kiribati y finalmente separadas, alegando su distinta cultura, en
una decisión que convirtió a este país en el miembro de la ONU con menor número
de habitantes, apenas por encima de los 11.000. Aunque Tuvalu suele ser
conocida mundialmente por sus cientos de colecciones filatélicas anuales y más
recientemente por la venta de su dominio en internet, “.tv,” los ingresos más
importantes para sus habitantes provienen de su trabajo como marineros,
especialmente en buques alemanes, donde permanecen enrolados durante años. La
situación política ha vivido estancada desde el año
La República de las islas Cook mantiene desde 1965 un
acuerdo de Libre Asociación con Nueva Zelanda, dejándole a cargo de sus
responsabilidades exteriores y de defensa.
Su historia política está repleta de votos de no confianza y disputas
faccionales entre el Partido de las Islas Cook (Cook Islands Party) y los
Partidos Democrático (Democratic Party) y
En el ínterin,
las elecciones en los territorios donde Temaru sacó la mayoría de sus votos
(Tahiti y Moorea, las islas llamadas de Barlovento, dentro de las Sociedad),
fueron declaradas nulas por un juez local, permitiendo que tanto Flosse como
Temaru se pudieran proclamar presidentes. La bicefalia ha sido especialmente
complicada, con una oficinas dominadas por los partidarios de un bando u otro
[la presidencia, por Temaru], y funcionarios e incluso público con el paso
denegado, a veces en los mismos edificios de los funcionarios, a veces en otros.
Tras cuatro meses con Temaru como presidente, Gaston Flosse acabó ganando la
partida al lograr ganar una moción de censura con la ayuda de tránsfugas. La
polémica por el embrollo polinesio ha llegado a Francia, donde el Partido
Socialista ha culpado al propio presidente Chirac de hacer “maniobras
realizadas por control remoto” para reinstaurar a Fosse, calificado como un
viejo amigo suyo. La solicitud de Temaru de realizar nuevas relaciones
generales fue denegada por la Ministra de Ultramar, Brigitte Girardin y a
comienzos del año 2005 tendrán lugar las nuevas elecciones sólo en los
distritos donde han sido anuladas.
En Wallis y Futuna, las otras dos pequeñas islas francesas
en el Pacífico, con una población de 15.000 habitantes, se ha puesto en marcha
su propia línea aérea, Air Wallis.
La minúscula isla Pitcairn, territorio no-incorporado al
Reino Unido, ha vivido durante el año 2004 uno de los episodios más difíciles
de su historia. De los algo más de
cincuenta habitantes de esta isla volcánica al sudeste de Tahití, a cargo del
alto comisionado británico en Nueva Zelanda,
han sido procesados siete hombres (entre ellos, el alcalde, Steve
Christian) por un total de 55 ofensas sexuales, que incluyeron a menores de
edad. “El abuso y la violación eran una forma de vida usual en la isla”, según
ha señalado una de las afectadas. Por otro lado, una reciente condena de
La pequeña isla
de Niue es desde 1974 un territorio con autogobierno, en libre
asociación con Nueva Zelanda, el país en donde pueden entrar y residir
libremente. Con elecciones nacionales que ostentan el record de ser las menos
concurridas del mundo (alrededor de 800 votos emitidos, entre un total
aproximado de 1300 ciudadanos), la historia de Niue estará marcada por el paso
durante el mes de enero de 2004 del huracán Heta, con vientos que llegaron a
alcanzar los
Tokelau, un
territorio auto-administrado perteneciente a Nueva Zelanda, tiene un futuro
difícil de prever. Su inclusión (desde 1976) en la lista de países por
descolonizar, y la disposición de Auckland a apoyar este proceso se enfrentan a
lo que parece una opinión mayoritaria en contra de los cerca de 2000 habitantes,
más inclinados por
- Revista Española del Pacífico, Dir.
Carlo A. Caranci, (Madrid: Asociación Española de Estudios del Pacífico)
Revista anual desde 1991. www.cervantesvirtual.es/hemeroteca/estpacif.
- Pacific Magazine. Revista Mensual. www.pacificmagazine.net
- Oliver, Douglas L., Las islas del Pacífico (3ª ed.), Barcelona, Editorial
Melusina, 2003
- Hughes,
Robert, La costa fatídica: la epopeya de la fundación de Australia, Barcelona,
Galaxia Gutemberg, 2003
- Moral, Beatriz (coord..), Micronesia.
Visiones desde Europa (Madrid: Ediciones Gondo, 2004)
*************** Texto inédito desde esta
sección
La principal
organización panregional es el Foro de las Islas del Pacífico (Pacific Islands
Forum, en adelante PIF), nacido en el
año
El PIF es el principal interlocutor de
la región para asuntos de todo tipo. La cooperación con
Uno de sus objetivos principales es
promover la integración de los territorios de la región, pero también la
búsqueda de soluciones para problemas comunes, tales como la seguridad, la
pesca o el medio ambiente. La Declaración de Biketawa, firmada en octubre de 2000
pertenecientes al PIF, en donde se preveían mecanismos para que sus miembros
intervinieran en los asuntos internos de otros “en tiempos de crisis” fue un
paso crucial en el proceso de integración, que ha servido para allanar el envío
de la RAMSI y para legitimar su éxito.
El
PIF también favorece las independencias de los territorios aún colonizados, un
objetivo común que es fuente de suspicacias o tensiones con las metrópolis. Es
un referente obvio para los deseos autonomistas e independentistas en los dos
territorios estadounidenses en las islas Marianas (Guam y Marianas del Norte),
interesadas por tratar con iguales temas que les afectan directamente, como la
caída del turismo o los recursos pesqueros. Washington lo observa con relativa
suspicacia, al igual que las propuestas dentro del Foro por incluir a las islas
Hawai’i dentro de los territorios a descolonizar, que no ha tenido excesiva
repercusión hasta ahora. La admisión entusiasta de
El
liderazgo de Australia y Nueva Zelanda sobre la región es una de las tendencias
más evidentes de los últimos tiempos. Coincide con el relativo y reversible
declive del interés estadounidense y francés y
su punto de partida fue la intervención en Timor Oriental en 1999,
seguido por la operación en Solomón y por los crecientes esfuerzos por evitar
operaciones de blanqueo de dinero en paraísos fiscales de la región y las
condiciones cada vez más estrictas de su cooperación al desarrollo. Ante los
deseos de una mayor integración, además, el primer ministro Howard ha
respondido con una propuesta de poner en marcha un “gobierno regional en común
[pooled regional governance]” con la
intención de conseguir un comercio libre y un mercado común al estilo de
Las diferentes percepciones sobre
seguridad pueden impedir a Australia ejercer su liderazgo en la región, porque
si Canberra se centra en el terrorismo o en el crimen transnacional, las
principales preocupaciones de otros líderes del Pacífico suelen estar centradas
en el aspecto económico. Las divisiones internas son factibles. Canberra se ha
mostrado reacia a ratificar el Protocolo de Kioto y a condenar los envíos de
basura nuclear radiactiva por el Pacífico, destacando que se está haciendo de
acuerdo con el Derecho Internacional. Por otro lado, la importancia de las
relaciones con Jakarta para acabar con el terrorismo integrista, especialmente
a raíz de la victoria del general Susilo
"Bambang" Yudhoyono en las elecciones de 2004, junto con la importancia de los
intereses mineros bajo administración indonesia, están forzando al gobierno
australiano a lo que parecen unas concesiones excesivas en Papúa Occidental,
Otros países
están haciendo esfuerzos importantes por asentarse en la región, como ocurre
con Japón, el segundo donante de ayuda al desarrollo, que desde 1997 celebra
reuniones trianuales (llamadas PALM) con sus líderes. La última tuvo lugar en
Okinawa, en donde Tokio enfatizó su deseo de centrar la ayuda en los sectores
educativo y medioambiental. China tiene un buen número de nacionales en Micronesia
con un futuro problemático, pues es previsible el cierre de las fábricas de
ropa en donde son la mayoría de la fuerza de trabajo, una vez que desaparecen
los beneficios fiscales de entrada en Estados Unidos que las originaron. La
presencia china tiene un obstáculo muy importante en los importantes lazos que
mantiene el gobierno de Taiwán, tal como mostró la asistencia de cuatro jefes
de estado de la región a la toma de posesión del presidente Cheng Tsui-Biang,
tras su victoria electoral de 2004. Además, la decisión de algunos gobiernos a
reconocer a uno u otro régimen en función del monto de ayudas va adquiriendo
complicaciones cada vez mayores. En Kiribati, por ejemplo, ha pasado a formar
parte de la política interna: el reconocimiento diplomático de Taiwán no sólo
fue una de las primeras medidas del nuevo gobierno de Anote Tong, sino también
la más controvertida, con manifestaciones populares en contra de la
decisión gobierno, seguida por la
expulsión de diplomáticos de China continental acusados de influir en la
política interna. La estación de seguimiento de satélites en Tarawa (crucial en
el éxito del primer vuelo espacial tripulado chino, de octubre de 2003) está en
el centro de esa tensión, pero también un planteamiento diferente ante esas
donaciones: cada vez se les busca más como partners de negocios. Greenpeace ha
acusado a los buques atuneros taiwaneses de sobreexplotación de los recursos
pesqueros.
De entre los muchos esfuerzos para
conseguir la anteriormente mencionada viabilidad del autogobierno y la
sostenibilidad de sus economías locales, se puede hablar de un esfuerzo cada
vez más intenso por mejorar tres aspectos esenciales para el nivel de vida y el
futuro de los habitantes de Oceanía: incrementar los ingresos, reducir los
gastos y establecer una relación más sostenida con el medio ambiente.
Las haciendas públicas de los
países de Oceanía quizás tienen la mayor proporción de ingresos atípicos del
mundo, mientras que sus fuentes tradicionales de financiación se están
agotando. La llamada coconomía o exportación basada en los productos
propios de la región, (copra, aceite de coco, bananos, taro) hace ya bastantes
años que ha dejado de ser económicamente significativa y los estados de Oceanía
han tenido unos ingresos excesivamente basados en variables donde no tienen
capacidad de decisión. Así ha ocurrido con las fábricas de ropa en Micronesia,
creadas para servir sin barreras al mercado americano y en vías de clausura una
vez que Estados Unidos ha accedido al final de estos beneficios en
negociaciones dentro de
La principal fuente de salvación
de muchas balanzas de pagos, por tanto, están siendo las remisiones de dinero a
cargo de emigrantes. Teniendo en cuenta que hay países con más población en el
exterior (principalmente, Nueva Zelanda, Australia o Estados Unidos) que en su
propio territorio nacional, la importancia del fenómenos es difícil de ignorar,
con especializaciones en lugares y oficios, como las enfermeras de Samoa o
Tonga, los pescadores de Kiribati y Tuvalu o los soldados de Fiji, presentes en
un buen número de países, incluido Líbano. Algunos éxitos comerciales permiten
augurar un futuro brillante para empresas y productos del Pacífico con una
buena imagen de marca, como ocurre con el café Noni en Japón o ***, pero aún
está en un momento inicial. Mientras tanto, los índices de pobreza están aumentando
y en Fiji, por ejemplo, que ha pasado del numero 44 al 102 en el ranking de
desarrollo, las personas que rebuscan en las basuras ya no se limitan sólo a la
chatarra, sino que recogen también comida.
La
disminución del gasto de la hacienda pública resulta otro de los capítulos
básicos para conseguir
La relación con
la naturaleza de los países del Pacífico es, de nuevo, una de las mas frágiles
de todo el planeta. La lista de ciclones no sólo es larga (Chaba, Songda y
Sarika en las Marianas del Norte), Heta en Niue, American Samoa y Samoa, o
Sudal en Yap) sino intensa, porque Chaba forzó al presidente Bush a declarar a
Tinian, Saipan y Rota como zona catastrófica (major disaster area) y Heta
posiblemente será recordado como el tifón que despobló Niue. El progresivo
retorno de los pájaros desaparecidos hace décadas en Guam muestra que los
esfuerzos rinden resultados y sugieren que otras especies en peligro son
susceptibles de ser recuperadas, en especial las tortugas, cuya población está
decayendo a pasos agigantados y necesitaría una campaña como la de hace décadas
a favor de las ballenas. Las manifestaciones en Nueva Zelanda en contra de los
proyectos de impuestos contra las flatulencias de vacas y ovejas para cumplir
con los compromisos de Kioto muestra la dificultad de cualquier decisión
conservacionista, pero los esfuerzos conservacioncitas se enfrenta a uno de las poblaciones que sólo en los últimos
años está empezando a considerar la importancia del cuidado del medio ambiente.
Por primera vez ha habido un acuerdo entre los líderes de Micronesia para
organizar la retirada de chatarra, primero a Guam y después a Asia, que ayudará
a que dejen de verse coches abandonados en las cunetas. El caso de Tuvalu es
quizás el más significativo, porque las noticias sobre su próximo hundimiendo
en unas décadas y las periódicas inundaciones en los meses de febrero están
creando una alarma que convendría matizar. Los aparatos dedicados a
monitorizar el nivel de las aguas no han indicado aún una bajada (o subida) de
su placa tectónica y es posible que el fenómeno haya sido motivado localmente:
las peores inundaciones ocurren precisamente en la sección de Fongafale del
atolón de Funafuti, precisamente donde está concentrada aproximadamente el 60%
de la población del país y donde, además, el peso a soportar por los arrecifes
de coral muerto ha aumentado en los últimos años, por el asfaltado de las
calles (gracias al dinero proveniente de la venta del dominio .tv) y por un
nuevo edificio administrativo de tres plantas (construido por Taiwán).
Dos muertes y un
aniversario sirven para acabar el recuento del año. El fijiano Ratu Sir
Kamisese K.T. Mara, considerado el padre del regionalismo en el Pacífico y
modelo para otros líderes como Michael Somare. Convencido de la necesidad de
una fuerte relación con Europa, fue el primer ministro de su país tras la
independencia, un cargo que ostentó durante un total de 22 años, en ocasiones
como presidente interino tras los golpes de estado. Natham Note, por su parte,
fue el isleño de Bikini que se opuso al retorno de los isleños tras las pruebas
nucleares, en contra de las seguridades dadas por las autoridades
norteamericanas, hasta que los altos niveles de radiactividad detectados entre
los regresados mostraron que tenía razón. El mes de junio, por su lado, se
celebró el 60 aniversario de la toma por el ejército norteamericano de las
islas de Guam y Saipan, en una ceremonia a la que retornó a la isla después de
muchas décadas el general Paul Tibbets, Jr., guía del avión americano que dejó
caer la bomba atómica de Hiroshima.