Oceanía

Entre el auge de los países grandes y los apuros de los microestados

Anuario Asia-Pacífico 2004

Barcelona: Instituto Elcano-CIDOB-Casa Asia, 2005. pp. 71-80. 611 PP.

ISBN 84-9322950-2-7. ISBN Cidob – 84-87072-52-6 ISBN Real Instituto Elcano 84-6.9-6205-9

http://www.anuarioasiapacifico.es/anuario2004/index.html

 

Florentino Rodao

Australasia

Australia

Nueva Zelanda

Oceanía

Micronesia

Melanesia

Polinesia

Bibliografía

**** Texto inédito

El Foro de las Islas del Pacífico

Problemas comunes, soluciones problemáticas

 

 

 

Introducción

Oceanía cubre la extensión más amplia del planeta, las aguas del océano Pacífico, que bañan un grupo de países con vastos recursos naturales y una densidad de población escasa. Políticamente, predominan los democracias, aumenta la coordinación por medio del Foro de las Islas del Pacífico y es la región del planeta con mayor proporción de territorios no-independientes, con una gran diversidad de situaciones legales. Los países independientes con derecho a voto en la ONU son 16, algunos de los cuales con tratados de libre asociación, y entre el resto de territorios, hay tanto procesos de descolonización como de mayor vinculación así como que son parte integral de países más grandes, como las islas Hawai’i. Australia y Nueva Zelanda, con un desarrollo sociopolítico y económico que permite prever un futuro sin especiales sobresaltos, son países considerados de forma separada, mientras que el resto están divididos en tres áreas culturales, Micronesia, Melanesia y Polinesia. Son territorios que aún han de afrontar importantes desafíos incluido, en algunos casos, su propia existencia como tales estados.

Las novelas de Stevenson, los cuadros de Gauguin o la isla de Marlon Brando forman parte de un imaginario en Occidente sobre un océano Pacífico paradisíaco tan alejado de la realidad como cada vez más difícil de alcanzar. Así, las estadísticas sobre condiciones de vida muestran un declive generalizado que ha pasado de ser comparable al de sus vecinos asiáticos a equipararse con los de el África subsahariana. La viabilidad del autogobierno y la sostenibilidad de las economías locales, de esta forma, han sobrepasado en importancia a la soberanía política y desvanecido las ilusiones despertadas por los procesos de independencia.  Y un reflejo de ese fin del optimismo excesivo son, precisamente, los importantes esfuerzos por erradicar los males estructurales que han lastrado las primeras década de independencia, constatables a lo largo de toda la región.

 

Oceanía se considera excluyendo tanto a los países asiáticos  bordeados por las aguas del Pacífico (Filipinas, Japón, etc.) como a sus archipiélagos (Aleutianas, Kuriles o Ryûkyû) por encima del trópico de cáncer. De los demás, seguimos una división de los países según los territorios étnicos a los que pertenecen, aún cuando las fronteras políticas no han seguido estrictamente las culturales, de por sí indefinidas. La población originaria en Nueva Zelanda son los maoríes, de raíz polinesia y en Australia hay dos grupos étnica, racial y culturalmente diferentes, los aborígenes australianos y los isleños del Estrecho de Torres.

Australasia

 

         Australia y Nueva Zelanda son los dos países más desarrollados de la región tienen diferencias importantes en tamaño, clima y localización geográfica, pero también sus semejanzas. Países miembros de la británica Commonwealth of Nations, son producto de las políticas migratorias del imperio británico y en las primeras remesas de inmigrantes dominaban las gentes de orígenes sociales bajos, pero desde comienzos del siglo XX se han caracterizado por sus decididos objetivos de igualdad social y por haberse convertido en las más igualitarias del planeta (con la excepción de sus habitantes originales). En la actualidad, también viven experiencias pioneras, como la cantidad y diversidad de población inmigrante, la proporción de mujeres en las altas instancias de la administración o el esfuerzo por adaptar el ordenamiento político del país a las normas indígenas.

 

         Los lazos con su antigua potencia colonial se debilitan en los dos países. El vínculo emocional sigue siendo importante y la pertenencia a instituciones postimperiales están fuera de duda, pero la antigua dependencia de Londres se desvanece entre una creciente pujanza asiática, entre los crecientes vínculos con Estados Unidos y entre una proporción importante de asiáticos y oceanianos. En ese debate sobre la identidad nacional, la Corona británica sigue siendo la máxima autoridad oficial, con unos roles reducidos y limitada cada vez más al ámbito de lo simbólico. En Australia, a pesar del fracaso del referéndum de 1999 para la instauración de una República con sistema de elección indirecto, es probable la realización de nuevas consultas a la población con preguntas menos equívocas, prometidas por líderes políticos de ambos partidos. En Nueva Zelanda, el apoyo a la monarquía británica sigue siendo mayoritario, pero el nuevo gobierno de Helen Clark ha cercenado parte de sus poderes, siguiendo los pasos ya dados en Australia tres décadas antes. El Comité Judicial del Consejo Privado [Judicial Committee of the Privy Council], de Londres, por ejemplo, ha sido reemplazado como tribunal en apelación en última instancia [Court of Final Appeal] por la nueva Corte Suprema, mientras que se han suprimido roles vinculados a la monarquía, como el título de QC (Queen’s Counsel), otorgado por la corona a letrados con larga experiencia profesional.

         Adaptar el país a la población indígena resulta crucial en ambos países, aunque está siendo afrontado desde posiciones distintas. En Australia, donde la población era menor y más diversa, el debate nacional ha sido creciente. Primero se delimitaron territorios específicos para la población aborigen, con sus propias leyes; a fines de la década de 1990 se buscó recuperar a la llamada “generación perdida”, los niños aborígenes separados de sus familias para que instituciones y familias caucásicas les dieran una educación  “civilizada” y en fechas más recientes el objetivo está siendo la búsqueda de una integración de las normas propias de cada comunidad dentro del ordenamiento jurídico del país. En 2004, por ejemplo, un  aborigen acusado de asesinato de otro igual fue excarcelado para recibir castigos siguiendo normas de la comunidad (atravesándole la pierna con una lanza en 13 ocasiones y fracturándole el tobillo), en una ceremonia que contó con la presencia de un policía y de una enfermera. En Nueva Zelanda, la cultura maorí ha sido asumida por la mayoría de occidentales o pakeha, deviniendo en una amalgama identitaria común.  La mayor proporción relativa de maoríes, sus numerosos miembros de clase media y su vitalidad cultural han sido responsables de su creciente rol. Lo prueban las cifras de usuarios de la lengua, que se han doblado en los 20 últimos años, con perspectivas más favorables una vez surja efecto la puesta en marcha de Maori TV, con sus emisiones en este idioma, inaugurada en el año 2004. Por otro lado, el tratado de Waitangi de 6 de febrero de 1840, un acuerdo firmado entre los jefes tribales y los representantes imperiales británicos, está resultando crucial. Londres reconoció a los maoríes propiedades y terrenos, así como algunos beneficios de la ciudadanía británica, a cambio del control de una parte de la isla septentrional. La legitimidad de este texto, aún habiendo sido incumplido casi de forma inmediata -en parte, porque el texto inglés y el maorí diferían-, está resultando crucial para dar cauce a las aspiraciones maoríes dentro de los marcos legales y evitar arrebatos de violencia. Instituciones ad hoc, como el Waitangi Action Committee, dedicado a estudiar la ocupación de tierras, o el Waitangi Tribunal, permiten resolver diferencias en el marco legal, aunque las manifestaciones y ocupaciones de tierras a cargo de maoríes siguen siendo frecuentes. La vida política del año 2004, de hecho, ha estado centrada en la reivindicación de la propiedad para la comunidad maorí de los lechos marinos y las bandas costeras, especialmente tras ser objeto de una desconsiderada reacción del líder del principal partido de la oposición, Don Brash, que ha polarizado a la opinión pública del país. La primera ministra Helen Clark, así, ha propuesto revisar la constitución considerando las cláusulas de Waitangi como documento fundacional del gobierno en el país.

Australia   

La situación política del año 2004 ha estado inmersa en un clima económico favorable que ha permitido la cuarta victoria electoral del Partido Liberal, coaligado con el Nacional, en las elecciones celebradas el 9 de octubre. Al aumentar un 3,5% sus porcentajes, el primer ministro John W. Howard podrá además, una vez los senadores tomen posesión, el 1 de julio de 2005, contar con una mayoría  sin precedentes en las últimas décadas, con mayoría en las dos cámaras y aprobar iniciativas sin necesidad de pactos con otros partidos. Con una campaña electoral centrada en los asuntos económicos y en los impuestos, los liberales fueron favorecidos por las tendencias de voto de partidos minoritarios como los de ecologistas, anti-inmigracionistas y confesionales. El Partido Verde  [Australian Greens] vivió un auge importante, mientras el One Nation Party, un partido con tintes xenófobos que llegó a contar con el 12% del apoyo electoral, declinó definitivamente y la derecha cristiana, alrededor del Family First Party, además de conseguir un diputado, reforzó la tendencia de voto favorable a Howard, en una situación comparable a la estadounidense. El partido laborista (Australia Labor Party) no llegó al 40% de los votos. Tras haber elegido líder apenas un año antes, de forma inesperada, a Mark Latham, el partido fue incapaz de aumentar su popularidad entre las llamadas “nuevas clases medias”, mientras que ha perdido electorado tradicional, que ha preferido apoyar al gobierno Howard en temas como la inmigración ilegal. 

 

         A lo largo del año 2004, el asunto más conflictivo han sido los inmigrantes ilegales, que intentan entrar en Australia embarcando desde Indonesia. Los mensajes disuasorios a los llamados “refugiados del mar”, confinados en centros de detención bajo difíciles condiciones tanto en territorios extranjeros, como Nauru o Manus (Papúa Nueva Guinea) como en islas australianas alejadas y, sobretodo, en localidades como Woomera, situada en pleno desierto australiano, han sido fuertemente criticados. Esta política de confinamiento, de esta forma, ha sido reconsiderada, reduciendo considerablemente el número de recluidos en el extranjero, mientras que los tribunales han revocado algunas decisiones gubernamentales.

         En política exterior, las protestas contra el Acuerdo de Libre Comercio (Free Trade Agreement, FTA) con Estados Unidos, firmado en el mes de mayo de 2004, han sido el principal caballo de batalla, por encima incluso de la guerra de Irak. En esta misma dirección de creciente relación con Washington, el gobierno de Howard intentó revitalizar en el mes de septiembre de 2001 el Tratado ANZUS (Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, firmado en 1951) a pesar de su práctica inexistencia desde de que en 1980 Wellington prohibiera la llegada de buques con armamento nuclear a sus puertos. Con los países de Asia Oriental, el esfuerzo principal de Canberra ha sido impulsar el libre comercio, siendo invitada por primera vez a asistir a una cumbre de ASEAN, en el mes de diciembre de 2004, aunque el rechazo de Howard a la ratificación del Tratado de Amistad y Cooperación de ASEAN de 1976, donde se acuerda resolver los temas de seguridad mutuos de forma pacífica, ha levantado críticas y remozado antiguas acusaciones de ser el “deputy-sheriff” de Washington en la región.

Nueva Zelanda

         El cambio político principal de los últimos años parece la ruptura del bipartidismo, quizás definitiva. El tradicional balance de fuerzas entre los gobiernos conservadores y progresistas de los partidos partido Nacional y el Laborista de la posguerra comenzó a resquebrajarse desde 1996, cuando ninguno de los dos consiguió mayoría absoluta.  Las últimas elecciones, celebradas en el mes de julio de 2002, fueron una confirmación de esa tendencia, al conseguir el Partido Nacional apenas un 21% de los votos. El Partido Laborista de Helen Clark ganó las elecciones con un 41% y gobierna gracias a la Coalición Progresista [Progressive Coalition], un partido izquierdista, y el apoyo legislativo del United Future, un partido centrista de raíces fuertemente cristianas.. En política exterior, el gobierno laborista fue invitado por primera vez a la décima cumbre de ASEAN, ratificando junto con China, India, Japón, Pakistán, Rusia y Corea del Sur la resolución pacífica de los temas de seguridad, al contrario de lo decidido por Australia.

 

Oceanía

         La situación política en los países y territorios menos desarrollados de Oceanía está marcada por los esfuerzos por revertir el declive de las últimas décadas. La independencia política, después de varias décadas, sigue estando por debajo de las expectativas. A pesar del tiempo pasado, ni se han consolidado aun unas nuevas estructuras políticas entre los regímenes independientes, ni se ha roto completamente con el pasado, ni tampoco hay un ejemplo claro significativo de éxito, sino todo lo contrario: golpes de estado en Fiji, tensiones en Papúa Nueva Guinea y violencia interétnica en Salomón, por poner el ejemplo de los países más poblados. Los índices de desarrollo comparativo de la ONU muestran posiciones cada vez más bajas y un claro empeoramiento del nivel de vida en relación con otros países: la frustración, la pérdida de confianza en los gobiernos locales y las voces clamando ayuda adicional y orientación exterior aumentan. La viabilidad del auto-gobierno y la sustentabilidad de las economías locales se han convertido en los objetivos principales para el futuro, según señala el profesor de la Universidad de Guam, Robert Underwood, en la revista Pacific Magazine.

         La soberanía ha dejado de ser el objetivo prioritario de años anteriores y los partidarios y opuestos a la independencia no se dividen categóricamente entre isleños y gobiernos metropolitanos. Los cambios durante los últimos tiempos han carecido de una dirección única, unos apuntando hacia una mayor independencia y otros a reforzar la integración con las metrópolis, mientras que los debates tienen en cuenta también que los territorios autónomos cuentan con rentas muy superiores. La democracia no está en cuestión aunque los sistemas parlamentarios están ganando terreno sobre los presidencialistas. Falta aún, no obstante, un modelo adaptado a las características geográficas, a la escasa población y a las dificultades de comunicación. La opción más recurrente es la llamada vía oceaniana a la democracia [Pacific Way to Democracy] que refleja, presuntamente, un ansia de consenso, de diálogo y de entendimiento mutuo de sus sociedades, con fórmulas de gobierno en ocasiones más adaptadas al entorno, a la propia cultura o a las demandas de la población, frente a las supuestas características de confrontación y contradicción dominantes en las democracias occidentales. Como otros argumentos centrados en características locales (valores asiáticos, tesis sobre los japoneses, etc.), ha sido acusado de vaguedad, de elitismo, de promover una justificación para el status quo, o de ser una excusa para evitar la crítica ajena. Ejemplos como el estado micronesio de Yap, adalid de la preservación del modo de vida tradicional, o Samoa, donde sólo pueden ser elegidos los matai, representantes de los clanes familiares o aiga, son los más utilizados pero, en cualquier caso, la región presenta los ejemplos más extremos de representación cercana al ciudadano.

En el año 2004, Nauru, Niue y las islas Salomón han sido los territorios viviendo las situaciones más críticas, mientras que están apareciendo señales claras de un esfuerzo decidido por remontar el vuelo. Este trabajo va a analizar los distintos territorios siguiendo primero la división regional entre Micronesia, Melanesia y Polinesia, para pasar después a los esfuerzos por una integración regional y solucionar los problemas que afectan a prácticamente todos los territorios de la región, tales como incrementar los ingresos propios, mejorar la gobernanza y prevenir los desastres naturales.

Micronesia

         Esta región en el hemisferio norte, donde la influencia de Washington es más notable, está compuesta de pequeñas islas, muchas de ellas vinculadas en diversos grados con Estados Unidos.

Guam es la isla más extensa, con un papel crucial en la historia de Oceanía (era paso obligado del galeón de Manila, por ejemplo) y una de las poblaciones más numerosas, 163.000 habitantes. Territorio no incorporado a los Estados Unidos, su contexto es muy parecido al resto de las islas Marianas, aunque sus habitantes rechazaron en referéndum en 1968 una unificación política. Su sistema político, basado en la elección directa de gobernador y vicegobernador, además de 21 senadores, un representante en el Congreso de Estados Unidos, resulta especialmente oneroso, especialmente por la escasez de diferencias programáticas.

El principal desafío del gobernador Republicano Felix Camacho, elegido en noviembre de 2002, es la recuperación de la economía de la isla. La favorable evolución internacional le está ayudando, tanto por el repunte de un turismo con procedencia cada vez más variada como por las expectativas de una mayor implicación militar estadounidense en las islas, aún por concretar. Mientras tanto, los planes de Estados Unidos de convertir en reserva natural una buena parte del territorio de sus bases, que ocupan más de la mitad de la extensión de Guam, han provocado una contestación importante. El principal acontecimiento político, aparte de la mayoría de senadores republicanos elegidos en las elecciones de noviembre de 2004, procede de la elección popular, por primera vez, del Procurador General [Attorney General]. Desde que tomara posesión en enero de 2003, Douglas Moylan ha denunciado los altos costes que la administración para por servicios como el aeropuerto o el puerto comercial, ha bloqueado una venta de bonos y ha acusado al gobernador anterior, Carl Gutierrez, del uso de materiales y fondos públicos para beneficio personal. El resultado está siendo confuso, con los fondos bloqueados, sus oficinas en  el Tribunal de Justicia en peligro de deshaucio por falta de pago, acusaciones personales e iniciativas fracasadas, como la absolución a Gutierrez de esa acusación sobre el uso de fondos públicos.

         La Mancomunidad de Marianas del Norte (Commonwealth of the Northern Mariana Islands) cubre las islas al norte de Guam, isla con la que fue rechazada, en referéndum, una mayor vinculación. Los chamorros, tras la disolución  del antiguo fideicomiso en 1986, pasaron a ser ciudadanos estadounidenses, eligiendo gobernador, vice-gobernador y parlamento bicameral.  La crisis del turismo japonés ha provocado un déficit actual de 100 millones de dólares y una amenaza de colapso financiero que intenta solventar el gobernador Juan N. Babauta. Un buen número de analistas lo consideran factible, teniendo en cuenta que el 75% del presupuesto anual se destina a pagos de personal y que no se evita el enfrentamiento político en esta materia.

Los Estados Federados de Micronesia (Federated States of Micronesia, en adelante FSM) es un país independiente formado por cuatro estados (Yap, Ponapé [Pohnpei], Kusiae [Kosrae] y Truk [Chuuk]), a partir del final del antiguo fideicomiso de las Naciones Unidas a cargo de Estados Unidos, clausurado en 1986. Su extensión marítima total es comparable a Australia, las distancias son gigantescas para la exigüidad de sus territorios y su población esta descompensada, residiendo la mayoría en Truk. El presidente y vicepresidente son elegidos en la asamblea nacional de la capital, Palikir (Ponapé), el último de los cuales es Joseph Urusemai, representante de Yap, quien salió elegido el 11 de mayo de 2003 por sorpresa, tras la división entre los representantes de los otros tres estados. La elección fue una nueva prueba de la creciente ascendencia de este estado en la región y de los problemas que arrastra Truk, incapaz de actuar unificadamente y con graves problemas de gobernanza interna. Las tensiones con los otros tres estados, que consideran les esta refrenando su progreso, han llevado a conversaciones sobre la posibilidad de expulsar a este estado de la Federación.

FSM tiene una relación de Libre Asociación con Estados Unidos, regulada a través de los llamados Compact o acuerdos. Nacieron en un contexto de Guerra Fría, bajo la política de “denegación estratégica”, con el objeto de impedir la presencia de la Unión Soviética en la región, y Washington fue generoso, además de asegurarles el libre acceso. Tras cuatro años de negociaciones, los nuevos Compac han sido renovados en el año 2003, hasta el año 2020, permitiendo también el libre acceso a Estados Unidos, pero con unas ayudas cada vez más controladas por Washington. Está prohibido, por ejemplo, utilizar su dinero en capítulos como la compra o alquiler de tierras privadas, y ya no se sirven para pagar servicios públicos como la justicia. funcionamiento ha descansado en la ayuda exterior. Además, en el otoño de 2004, en las primeras reuniones celebradas para supervisar la marcha del Compact II, Washington se ha mostrado poco dispuesto a suavizar los cambios y se ha mostrado poco dispuesto a aceptar períodos de transición. La importancia estratégica de Micronesia ha decrecido.

         La islas Palaos (en inglés Palau, o Belau, de su nombre oficial: Palauan Belu’u era Belau)  también eran parte del fideicomiso de las Islas del Pacífico bajo administración estadounidense pero, a causa de las resistencias al paso de material nuclear por sus aguas jurisdiccionales, la vinculación actual con Washington es muy laxa. Desde su independencia oficial el 1 de octubre de 1994, Palaos ha tenido un sistema político con elección de presidente, vicepresidente (votados de forma separada, como en Filipinas), un parlamento bicameral y de algunos gobernadores locales, mientras que otros son designados por su status tradicional. Su vida política reciente es relativamente estable, pero saltan disputas importantes, como con los presupuestos del año 2005, primero modificados por el Congreso Nacional, después vetados por el presidente Tommy Remengesau, Jr. y finalmente paralizados a la espera de unas nuevas elecciones que no parece que solventarán la interrupción, puesto Remengesau ha obtenido una amplia mayoría y la mayoría de diputados también han sido reelegidos. La vicepresidenta, Sandra Sumang Pierantozzi, quien jugara con la posibilidad de su candidatura a la presidencia, fue derrotada por Camsek Chin.

         La República de las islas Marshall es otro estado independiente surgido del fideicomiso de Estados Unidos, gobernado por un jefe de Estado y Primer Ministro elegido por un parlamento unicameral que se vota cada cuatro años. Tras las elecciones de noviembre de 2003, Kessai Note, candidato del United Democratic Party a la presidencia, ha sido reelegido con un importante margen de diferencia: 20 votos del total de 33 diputados. Las Marshall mantienen un Compact de Libre Asociación con características similares al de FSM.

         La República de Nauru es una pequeña isla de 21 kilómetros cuadrados, cubierta casi por completo de fosfatos, gobernada por un parlamento y un presidente. Ludwig Scotty ganó la reelección en noviembre de 2004. La extracción de guano permitió a sus habitantes gozar en la década de 1970 de la segunda renta per cápita del mundo, sólo por debajo de Arabia Saudita. A pesar de ello, la salud es un problema generalizado de sus habitantes, con una incidencia de diabetes cercana al 40%, altos índices de insuficiencia renal y de enfermedades cardiacas, y una sola carretera, con el índice mundial más alto de accidentes de tráfico por kilómetro. La administración de los fondos públicos también ha sido deficiente y se han echado a perder, con una burocracia desmesurada e inversiones mal gestionadas, en buena parte por la ausencia de responsabilidad pública hacia unos beneficios considerados como bienes comunales. A partir del año 2001, una vez que el fosfato deja de rendir los beneficios de antaño, Nauru ha pasado a tener una grave situación económica y desde mediados del año 2004 la crisis ha llegado a tal punto que ha sido precisa una intervención desde Australia para estabilizar el país. Funcionarios australianos se han incorporado a varias ramas de la administración para favorecer la gobernanza, mientras que el país ha recibido ayuda adicional.

La República de las Islas Kiribati es la más oriental de Micronesia, con la mayoría de su población en las antiguas Gilbert. Tras una serie de elecciones sin resultados definitivos, en junio del año 2003 tuvieron lugar las que actualmente permiten gobernar a Anote Tong. La diferencia de apenas mil votos  o cuatro puntos porcentuales con el partido de la oposición, dirigido por su hermano Harry, así como los problemas ocasionados por el reconocimiento diplomático de Taiwán, permiten pensar en inestabilidades parlamentarias antes del fin de la legislatura, aunque el año 2004 ha transcurrido sin signos definitivos sobre ello.

Melanesia

Los países de esta región en el Pacífico suroccidental son los más extensos en territorio de toda la región, con islas montañosas cuyas poblaciones han estado sin apenas contacto mutuo que han ocasionado algunas de las mayores proporciones de idioma por kilómetro cuadrado: en Vanuatu, por ejemplo, existen 115 lenguas diferentes. A pesar de su mayor población, también quedan territorios melanesios bajo soberanía extranjera.

 

Papúa Nueva Guinea es el país con mayor extensión y población total de toda Oceanía (sus más de cinco millones de habitantes doblan aproximadamente la suma de todo el resto, exceptuando Australasia), independiente desde 1975 y miembro de la Commonwealth. La reina Isabel II ostenta el cargo de Jefe de Estado, representada por un gobernador general, con un escaso poder efectivo, nominado por el parlamento de Port Moresby. A pesar de ello, esta elección ha sido complicada: tanto la elección primero de Sir Albert Kipalan como de Sir Pato Kakaraya después, ambas en 2003, fueron anuladas, y se necesitó una tercera, en abril de 2004, para que saliera elegido el definitivo, el escritor y antiguo diplomático Sir Paulias Matane. El actual gobierno de coalición liderado por el veterano Sir Michael Somare, inaugurado en agosto de 2002,  por su parte, ha intentado asegurarse la estabilidad utilizado métodos discutibles. Primero ha intentando ampliar el período de gracia constitucional, concluido en febrero de 2004, contra los votos de no confianza (intentó una conflictiva enmienda constitucional rechazada en dos ocasiones por el tribunal constitucional) y después, una vez que esta decisión provocó divisiones en la coalición gobernante, ha evitado la derrota en votos de no confianza aplazando las reuniones del parlamento, una táctica prolongada a lo largo de nueve meses.

Los esfuerzos por evitar nuevas elecciones son consecuencia de la impopularidad del gobierno, que está adoptando medidas en pos de una economía autosostenida. Una vez han pasado los años en que resultaba fácil conseguir ingresos gracias a las concesiones madereras o a la ayuda y los préstamos exteriores, el nuevo gobierno de Somare está afrontando un programa destinado a ahorrar gastos y ganar credibilidad ante los organismos crediticios internacionales. Se están intentando mejoras estructurales en el sistema político de gobierno, tales como evitar el wantok o nepotismo en los nombramientos (enchufe), o fomentar la participación en el gobierno de los cuatro grupos principales poblacionales, los sureños o papúas, los norteños o mamose, los de las tierras altas y, por último, los procedentes de las islas más pequeñas, tales como Nueva Bretaña, Nueva Irlanda y las islas del Almirantazgo. Los gastos en programas de educación o salud, o en infraestructuras siguen siendo escasos y las concesiones forestales y mineras siguen rentando poco dinero. El problema exterior principal del gobierno Somare ha venido de la presión por una mayor transparencia en las decisiones y una mejor administración, especialmente de Australia y de organismos como el Banco Mundial. La propuesta australiana de vincular su ayuda al desarrollo a la presencia de policías y funcionarios australianos que supervisen su destino ha provocado reacciones airadas en el año 2003, que se han ido suavizando a lo largo del 2004.

Las islas Salomón [Solomon], república independiente desde 1978 con democracia parlamentaria, tiene el dudoso honor de haber vivido la situación más conflictiva de los últimos años, a raíz de las disputas originadas por la pobre situación económica y radicalizadas por sus implicaciones étnicas. La creciente adquisición de tierras en Guadalcanal por los habitantes de Malaita, generalmente de mayor status económico, generó tensiones que afectaron al funcionamiento de la administración en el año 2000, cuando numerosos policías ocuparon las oficinas gubernamentales (de forma pacífica) para forzar al gobierno electo a tomar decisiones a favor de los habitantes de Malaita. Desde entonces, la inestabilidad y el caos fueron la nota dominante, sin que el aparato estatal fuera capaz de cumplir sus funciones más básicas, hasta que el propio parlamento decidió solicitar la ayuda australiana para restablecer el orden. Tras la aprobación de los países de la región, Canberra organizó una fuerza militar (RAMSI, Regional Assistance Mission to Solomon Islands, donde participan bajo su dirección un contingente con un total de 16 países) cuyos logros inmediatos han sido espectaculares. Dirigido por civiles, el contingente desembarcó el 24 de julio de 2003 y pronto consiguió el desarme tanto de los rebeldes del Guadalcanal Liberation Army como del Malaita Eagle Force. Detuvo por encima de las 3.300 personas, confiscando y destruyendo alrededor de las 4.000 armas y expulsando del cuerpo a más de 400 policías sin apenas disparar tiros, teniendo su primera baja sólo en diciembre de 2004.

La RAMSI ha recibido parabienes desde sectores muy amplios, ya fuera Washington, la opinión pública australiana, que la consideró necesaria, o el propio presidente de las Salomón, Sir Allen Kamekameza.  La economía también es una prueba del retorno a la normalidad. Tras una caída del PIB cercana al 25% en los últimos años, la hacienda pública ya ha sido capaz en 2004 de pagar los salarios a los funcionarios, de conseguir la apertura de escuelas y hospitales e incluso de alcanzar superávit en el mes de agosto de 2004. La segunda fase de la actuación de la RAMSI promete ser, al menos,  tan complicada como la primera y pocos analistas piensan que el éxito vaya a ser tan completo. La búsqueda de responsabilidades habrá de incluir también aquellos que actuaron de forma corrupta y siguen formando parte del gobierno, mientras que la cooperación impuesta con la oposición (el presidente ha nombrado al líder de la oposición como su ayudante) ha levantado ampollas entre los partidarios y los numerosos casos de detenidos en prisión preventiva hacen conflictiva la administración de justicia. La secesión de la isla de Malaita es una de las posibles consecuencias del conflicto.

         Vanuatu, las antiguas Nuevas Hébridas, consiguió la independencia en 1980 y tiene una agitada vida política: desde  la retirada del padre Walter Lini, uno de los principales líderes del Movimiento de No-Alineados, ningún gobierno ha completado su mandato electoral. El año 2004 es un ejemplo extremo de esa tendencia, al haber visto caer dos gobiernos y tenido lugar un adelanto electoral. Este tuvo lugar el 6 de julio, una vez que Edward Natapei, el dirigente del principal partido de Vanuatu desde la independencia, Vanuaaku Pati (VP),  convocó elecciones para evitar un voto de no-confianza y resultaron en un cambio radical del panorama y una mayor inestabilidad. El partido gobernante fue relegado a tercer puesto y resultó vencedor el Melanesia Progressive Party de Barak Sope, un antiguo primer ministro encarcelado dos años por corrupción, pero además todos los partidos principales perdieron diputados, excepto uno, mientras aumentaron los parlamentarios independientes.  En el nuevo gobierno de coalición de pequeños partidos dirigido por Serge Vohor, otro antiguo primer ministro, Sope ostentó la cartera de Exteriores y participaba otro antiguo primer ministro. La estabilidad del gobierno se puso a prueba con una moción de censura el 1 de septiembre, superada gracias a haberse unido a la coalición el partido con mayor número de diputados, el National United Party, NUP, que  pasó a dirigir la moción de censura exitosa que el 11 de diciembre derrocó la coalición de Vohor cuando éste expresó el deseo de reconocer al gobierno de Taiwán. El resultado ha sido un nuevo gobierno a cargo del líder del NUP, Ham Lini, hermano de Walter y segundo de Natapei en el gobierno anterior a las elecciones, incluyendo a Barak Sope y con el apoyo de 34 de los 52 parlamentarios, un margen amplio ante futuros ataques.

         Los cambios de un gobierno a otro han sido importantes. El ejecutivo de Vohor se propuso cambios constitucionales para propiciar la estabilidad, tales como la pérdida del escaño para los diputados que cambien de partido o la prohibición de votos de no confianza durante los dos primeros años de gobierno, pero las primeras decisiones de Lini han sido el cambio en la dirección de Air Vanuatu. La crisis de Vohor con Canberra por la detención de dos agentes de policía trabajando en el control de los crímenes perpetrables aprovechando la opacidad de su sistema bancario de Vanuatu (que ha dado origen a una de las mayores concentraciones de bancos en el mundo), por su lado, ayudó a la favorable recepción internacional a Ham Lini, incluyendo la promesa de reanudación de ayuda australiana.

Nueva Caledonia, junto a la Polinesia Francesa y Wallis y Futuna, es un territorio francés de ultramar, con una amplia autonomía en sus asuntos internos y sujeto a la tutela de un alto comisario francés cuya función teórica se limita a los temas de relaciones exteriores y defensa. La tensión política en esta colonia francesa se incrementó en la década de 1980, a partir de la fundación del Frente de Liberación Kanaka y Socialista (Front de Libération Nationale Kanake et Socialiste; FLNKS), que ha canalizado las ambiciones de la población nativa melanesia o kanakas, frente a los descendientes de emigrantes o caldoches, tradicionalmente agrupados bajo el Rassemblement pour la Calédonie dans la République (RPCR). A pesar del asesinato en 1989 de su líder carismático, Jean-Marie Tjibaou, o del triunfo de los partidarios de la vinculación con Francia en el referéndum de ese mismo año (boicoteado por el FLNKS), el Frente sigue liderando las ambiciones kanakas, pero el predicamento de las llamadas a la violencia ha disminuido, propiciada por el creciente autogobierno y el dinero metropolitano. Las elecciones del 9 de mayo de 2004 han mostrado signos adicionales de cambio. Los independentistas siguieron en minoría y divididos (17 diputados) y la extrema derecha consiguió un porcentaje significativo (4 asientos), pero la sorpresa principal fue el final del dominio tradicional del RPCR, con una disminución del apoyo en 12 puntos. Como consecuencia, Jacques Lafleur,  su líder durante los últimos quince años,  ha dimitido de todos sus cargos y dejado paso al dominio de la coalición virtualmente vencedora, Avenir Ensemble [Futuro Juntos], que apenas logró un escaño menos que el RPCR. La nueva norma obligando a la paridad entre candidatos electorales ha ayudado a que dos mujeres sean las que queden al mando de los destinos del territorio, la empresaria Marie-Noelle Themereau como presidenta, con Dewe Gorodey como su segunda.

Fiji es quizás el país más significativo de toda Oceanía. Su posición geográfica central y fronteriza y sus cerca de 900.000 habitantes (predominantemente melanesios, pero también polinesios) hacen de este país una referencia obligada. Lo han reconocido un buen número de organismos internacionales, como el Asian Development Bank, estableciendo en Suva, su capital, sus sedes centrales para toda la región. Desde que llegara la independencia en 1987, la evolución ha estado marcada por las tensiones entre las dos principales comunidades en el país, fijianos e indios descendientes de los trabajadores llevados desde fines del siglo XIX para trabajar en las plantaciones azucareras, que suponen en la actualidad alrededor del 40% de la población. Viviendo en poblaciones separadas, manteniendo su propia cultura y dominando la economía, sus relaciones con los fijianos son escasas y más deterioradas que lugares con una situación parecida, como Mauricio. El esfuerzo por evitar que la población india alcance mayores cuotas de poder y preservar “Fiji para los fijianos” se refleja en la constitución de 25 de julio de 1990, destinada a garantizar una hegemonía política para los fijianos, que dominan la administración y el ejército para evitar el avance político de la minoría india, de la mano del multirracismo y de unos niveles de renta superiores. Para frenar este avance, incluso de forma expeditiva, sectores importantes de la población melanesia han apoyado varios golpes de estado, priorizando sus derechos como los pueblos originarios de su tierra, incluso por encima de las decisiones jurídicas. El último golpe tuvo lugar el 19 de mayo de 2000, cuando el hombre de negocios George Speight expulsó al gobierno elegido apenas un año antes con el apoyo de varios miembros, incluido el entonces vicepresidente Ratu Hope Seniloli, que aceptó el cargo de Presidente y después recibió el juramento de varios de los antiguos ministros. La asonada fracasó pero, desde entonces, los esfuerzos desde la legalidad jurídica por asegurar el multiracismo siguen siendo obstaculizados; la Corte Suprema, por ejemplo, ha instado al Primer Ministro Laisenia Qarase a incluir en su gobierno miembros del Fiji Labour Party (FLP, dominado por indios), pero no se ha ejecutado. El año 2004 ha aumentado esta tensión con el enjuiciamiento y detención de los culpables del intento de golpe de 2000, incluyendo al entonces vicepresidente Seniloli.

Polinesia

Polinesia es una vasta superficie con islas pequeñas de orígenes muy diversos, desde volcánicos a atolones, extendida en una especie de triángulo entre las islas Hawai, la isla de Pascua y Nueva Zelanda. Forman una serie de territorios, algunos de los cuales son parte integral de otros, como la isla de Pascua, no incluida en este texto, otros siguen formando parte de imperios y otros han llegado a la independencia, aunque batiendo records de menudencia.

Samoa, hasta 1997 Samoa Occidental,  se convirtió en el año 1962 en el primer estado del Pacífico en conseguir su independencia, pasando además de ser monarquía constitucional a república, una vez los dos monarcas que presidieron el paso a la soberanía como co-jefes de Estado han fallecido. Desde entonces, el primer ministro ha sido elegido por el parlamento, para cuyas elecciones los candidatos han de ostentar el título de matai. Su estabilidad ha sido modélica para el resto de las islas del Pacífico y el gobierno de Tuilaepa Sailele Malielegaoi, remodelado en agosto de 2004 tras su nueva victoria, apenas ha deparado cambios. Las disputas políticas han sido muy escasas y las manifestaciones celebradas por una solución al problema iraquí han sido convocadas por el propio gobierno. Después de 1998, a raíz de su fallida solicitud de entrada a la Organización Mundial de Comercio, Samoa tomó medidas que han deparado al país la reputación de  tener la mejor gestión económica de la región aunque sus principales problemas en 2004 han estado centrados en el sobrecalentamiento de su economía. Con una inflación que se acerca a los dos dígitos, mantiene también la posibilidad de un enfriamiento repentino,  caso de una caída brusca de las capturas de atún, mostrando que la fragilidad inherente a todas las economías.

Samoa Americana (American Samoa) comprende la islas orientales del mismo archipiélago, con el status de territorio no-incorporado a Estados Unidos, dependiente del Secretario de Interior, con derecho a un representante en el congreso estadounidense pero sin poder votar al presidente. El gobierno de la isla está a cargo del gobernador y vicegobernador, ambos elegidos cada cuatro años, además de un parlamente bicameral, donde los miembros de la Casa de Representantes (House of Representatives) son elegidos por votación popular, mientras que los senadores lo son entre los matai, siguiendo las costumbres locales. En el mes de noviembre de 2004, el gobernador Togiola Tulafono, que en marzo de 2003 sucedió a Tauese Sunia, muerto repentinamente, ha sido elegido para un período de cuatro años, en segunda vuelta. Para representar a la isla en Washington, fue elegido el demócrata Eni H. Faleomavaega.  

El Reino de Tonga, perteneciente a la Commonwealth, es una monarquía constitucional que se rige por una de las constituciones más antiguas en vigor, proclamada en 1875 siguiendo el ejemplo británico. El país, bajo una amplia influencia efectiva del monarca, Taufa'ahau Tupou IV, está gobernado por un primer ministro y un parlamento unicameral con capacidades limitadas de legislación. Sus miembros son elegidos preferentemente entre la nobleza local, con una minoría por votación popular entre adultos alfabetizados que, en el caso de los hombres, también han de ser contribuyentes.  Dos cuestiones han centrado la vida política en el 2004. En primer lugar, los intentos de modificar la constitución para silenciar un periódico publicado en Nueva Zelanda, Taimi 'o Tonga (Times of Tonga). Han fracasado, tras haber provocado manifestaciones populares, divisiones dentro de la familia real e incluso impulsado un movimiento reformista a favor de una democracia más amplia. Por otro lado, el colapso de Royal Tongan Air en el mes de abril y las concesiones para nuevas líneas aéreas. Los diputados elegidos por votación popular han pedido la dimisión del gobierno y del primer ministro, el príncipe Ulukalala Lavaka Ata, uno de los siete hijos del monarca, quien ha respondido cesando a tres ministros de su gabinete.

La República de Tuvalu proviene de las antiguas islas Ellice, antiguamente unidas con las Gilbert – Kiribati y finalmente separadas, alegando su distinta cultura, en una decisión que convirtió a este país en el miembro de la ONU con menor número de habitantes, apenas por encima de los 11.000. Aunque Tuvalu suele ser conocida mundialmente por sus cientos de colecciones filatélicas anuales y más recientemente por la venta de su dominio en internet, “.tv,” los ingresos más importantes para sus habitantes provienen de su trabajo como marineros, especialmente en buques alemanes, donde permanecen enrolados durante años. La situación política ha vivido estancada desde el año 2003 a raíz de los intentos por desbancar al primer ministro Saufatu Sopoanga por medio de un voto de censira aprovechando los cambios de adscripción de algunos diputados, respondidos desde el gobierno con intentos de enmiendas constitucionales prohibiendo los cambios de partido.

La República de las islas Cook mantiene desde 1965 un acuerdo de Libre Asociación con Nueva Zelanda, dejándole a cargo de sus responsabilidades exteriores y de defensa.  Su historia política está repleta de votos de no confianza y disputas faccionales entre el Partido de las Islas Cook (Cook Islands Party) y los Partidos Democrático (Democratic Party) y la Alianza Democrática, que  han provocado unas nuevas elecciones, celebradas el 7 de septiembre de 2004. Las alegaciones de compra de votos han retrasado seis semanas el recuento y obligado a realizar nuevas elecciones en el distrito donde se presentaba el primer ministro, Robert Woonton, acusado de soborno e intimidación. Tras las elecciones, Woonton ha formado un nuevo partido a partir de antiguos miembros del Partido Democrático.

La Polinesia Francesa ha recibido una atención especial de la metrópoli en los últimos años, pero eso no ha significado una mayor estabilidad. En 2003, el presidente Jacques Chirac realizó allí su primer viaje oficial a la región y no sólo prometió un incremento de las ayudas de un 50% durante el período 2004-2007 para el cuarto de millón de habitantes del archipiélago, sino incluso reformas institucionales. Obligarían, incluso, a modificaciones de la constitución francesa, tales como una representación directa y propia en París y, por otro lado, permitirían el camino a una mayor autonomía, incluyendo una bandera y una ciudadanía propia, e incluso un nombre diferente para el territorio.  Las elecciones celebradas en mayo de 2004 han supuesto un cambio importante por la caída, siquiera temporal, del político mas poderoso durante cerca de dos décadas, Gaston Flosse, líder del Partido Tahoeraa Huiraatira ("Unión Popular"). Oscar Temaru, dirigente de la proindependentista Unión para la Democracia (UPLD) y viejo amigo del kanaka Tjibaou, resultó el ganador, emprendiendo pronto una serie de acciones destinadas a lograr la independencia, tales como la asistencia al Foro de las Islas del Pacífico o el cambio del nombre del territorio a Te Ao Maohi.

En el ínterin, las elecciones en los territorios donde Temaru sacó la mayoría de sus votos (Tahiti y Moorea, las islas llamadas de Barlovento, dentro de las Sociedad), fueron declaradas nulas por un juez local, permitiendo que tanto Flosse como Temaru se pudieran proclamar presidentes. La bicefalia ha sido especialmente complicada, con una oficinas dominadas por los partidarios de un bando u otro [la presidencia, por Temaru], y funcionarios e incluso público con el paso denegado, a veces en los mismos edificios de los funcionarios, a veces en otros. Tras cuatro meses con Temaru como presidente, Gaston Flosse acabó ganando la partida al lograr ganar una moción de censura con la ayuda de tránsfugas. La polémica por el embrollo polinesio ha llegado a Francia, donde el Partido Socialista ha culpado al propio presidente Chirac de hacer “maniobras realizadas por control remoto” para reinstaurar a Fosse, calificado como un viejo amigo suyo. La solicitud de Temaru de realizar nuevas relaciones generales fue denegada por la Ministra de Ultramar, Brigitte Girardin y a comienzos del año 2005 tendrán lugar las nuevas elecciones sólo en los distritos donde han sido anuladas.

En Wallis y Futuna, las otras dos pequeñas islas francesas en el Pacífico, con una población de 15.000 habitantes, se ha puesto en marcha su propia línea aérea, Air Wallis.

La minúscula isla Pitcairn, territorio no-incorporado al Reino Unido, ha vivido durante el año 2004 uno de los episodios más difíciles de su historia.  De los algo más de cincuenta habitantes de esta isla volcánica al sudeste de Tahití, a cargo del alto comisionado británico en Nueva Zelanda,  han sido procesados siete hombres (entre ellos, el alcalde, Steve Christian) por un total de 55 ofensas sexuales, que incluyeron a menores de edad. “El abuso y la violación eran una forma de vida usual en la isla”, según ha señalado una de las afectadas. Por otro lado, una reciente condena de la Corte Suprema de Samoa contra un padre por violación repetida a su hija ha mostrado que el problema no es exclusivo de Pitcairn.

 

La pequeña isla de Niue es desde 1974 un territorio con autogobierno, en libre asociación con Nueva Zelanda, el país en donde pueden entrar y residir libremente. Con elecciones nacionales que ostentan el record de ser las menos concurridas del mundo (alrededor de 800 votos emitidos, entre un total aproximado de 1300 ciudadanos), la historia de Niue estará marcada por el paso durante el mes de enero de 2004 del huracán Heta, con vientos que llegaron a alcanzar los 320 km/h y olas que, acompañadas de una subida del nivel del mar, desbordaron la barrera de coral que rodea la isla. Aunque apenas murió una persona, la destrucción de los edificios (en algunos de ellos, liberando amianto) ha acabado, quizás definitivamente, con los importantes avances en la prosperidad de este atolón. Niue era el único atolón de toda Oceanía que disponía de acceso inalámbrico a internet; en 2003 había sido retirado de la lista negra de estados que permitían el lavado de dinero y su zona económica exclusiva estaba declarada libre de la caza de ballenas. Después del tifón y teniendo en cuenta que cerca de 20.000 personas nacidas allí residen actualmente en Nueva Zelanda, la solución más fácil es la emigración. Muy pocos de los que retornaron a su antiguo hogar con la primera ministra neozelandesa Helen Clark para conmemorar el 30 aniversario de su independencia mostraron deseos de quedarse definitivamente, mientras que las voces pidiendo el retorno a la soberanía extranjera han aumentado. Es difícil que los paquetes de ayuda (especialmente de Nueva Zelanda) consigan el re-asentamiento, puesto que, por ejemplo, apenas un 12% de los niños hablan la lengua de su propio país y es fácil imaginar la desaparición definitiva de la lengua del país.

Tokelau, un territorio auto-administrado perteneciente a Nueva Zelanda, tiene un futuro difícil de prever. Su inclusión (desde 1976) en la lista de países por descolonizar, y la disposición de Auckland a apoyar este proceso se enfrentan a lo que parece una opinión mayoritaria en contra de los cerca de 2000 habitantes, más inclinados por la Libre Asociación. En el año 2004, el Comité de Descolonización de la ONU celebró un seminario en Papúa Nueva Guinea para impulsar este proceso, pero fue contestado allí mismo por Patuki Isaako, Ulu o Jefe de Tokelau, opuesto a este empeño que incluso ironizó por la multitud de referendos al respecto, asegurando pertenecer a una de las poblaciones más consultadas del mundo. Los tokelauanos se mostraron más interesados por la carencia de facilidades para el trasporte desde su isla (sin aeropuerto, apenas una línea de navegación ocasional une el archipiélago con Samoa) que por la autodeterminación.

 

Bibliografía

- Revista Española del Pacífico, Dir. Carlo A. Caranci, (Madrid: Asociación Española de Estudios del Pacífico) Revista anual desde 1991. www.cervantesvirtual.es/hemeroteca/estpacif.

- Pacific Magazine. Revista Mensual. www.pacificmagazine.net

- Oliver, Douglas L., Las islas del Pacífico (3ª ed.), Barcelona, Editorial Melusina,  2003

- Hughes, Robert, La costa fatídica: la epopeya de la fundación de Australia, Barcelona, Galaxia Gutemberg, 2003

- Moral, Beatriz (coord..), Micronesia. Visiones desde Europa (Madrid: Ediciones Gondo, 2004)

 

*************** Texto inédito desde esta sección

El Foro de las Islas del Pacífico

 

La principal organización panregional es el Foro de las Islas del Pacífico (Pacific Islands Forum, en adelante PIF), nacido  en el año 2000 a raíz del Foro del Pacífico Sur (South Pacific Forum), que sucediera en su momento al South Pacific Bureau for Economic Cooperation.. Compuesto por las naciones independientes del océano (Australia, Islas Cook, los Estados Federados de Micronesia, Fiji, Kiribati, Nauru, Nueva Zelanda, Niue, Palau, Papua Nueva Guinea, Islas Salomón, Islas Marshall, Tonga, Tuvalu, Vanuatu, y Samoa), admite como países observadores a países en proceso de descolonización (Nueva Caledonia, Polinesia Francesa), ha creado la figura de los “dialogue partners” (Canadá, China, Unión Europea, Francia, Gran Bretaña, Japón, Corea del Sur, Malasia, Islas Filipinas, Estados Unidos, y Tailandia) y mantiene también reuniones separadas de sus ministros de asuntos económicos. Las reuniones de jefes de gobierno son anuales y el secretariado pasa a ser ostentado por el representando del país anfitrión.

         El PIF es el principal interlocutor de la región para asuntos de todo tipo. La cooperación con la Unión Europea, por ejemplo, una vez que se firmara en 1975 la Convención de Lomé, un tratado de cooperación comercial y ayuda al desarrollo abarcando a países especialmente necesitados que ha dado lugar al grupo ACP (Africa, Caribe, Pacífico). Los miembros del Pacífico son, Salomón, Vanuatu, Fiji, Tonga, Tuvalu, Samoa, Kiribati, Cook, FSM, Nauru, Niue, Palau, y Marshall y la representación con la región se desarrolla a través del PIF, que ha de designar un representante  regional para sus reuniones con el resto de países africanos y caribeños.

         Uno de sus objetivos principales es promover la integración de los territorios de la región, pero también la búsqueda de soluciones para problemas comunes, tales como la seguridad, la pesca o el medio ambiente. La Declaración de Biketawa, firmada en octubre de 2000 pertenecientes al PIF, en donde se preveían mecanismos para que sus miembros intervinieran en los asuntos internos de otros “en tiempos de crisis” fue un paso crucial en el proceso de integración, que ha servido para allanar el envío de la RAMSI y para legitimar su éxito.

El PIF también favorece las independencias de los territorios aún colonizados, un objetivo común que es fuente de suspicacias o tensiones con las metrópolis. Es un referente obvio para los deseos autonomistas e independentistas en los dos territorios estadounidenses en las islas Marianas (Guam y Marianas del Norte), interesadas por tratar con iguales temas que les afectan directamente, como la caída del turismo o los recursos pesqueros. Washington lo observa con relativa suspicacia, al igual que las propuestas dentro del Foro por incluir a las islas Hawai’i dentro de los territorios a descolonizar, que no ha tenido excesiva repercusión hasta ahora. La admisión entusiasta de la Polinesia Francesa como miembro observador, apoyando su autodeterminación  e incluso su inclusión en la lista de territorios sin autogobierno, (después de la entrada de Nueva Caledonia en 2003), provocó los recelos de París y una situación enmarañada una vez que Oscar Temaru ha perdido la presidencia. La disputa con Indonesia sobre el autogobierno de Papúa Occidental no sólo  es más complicada por suponer un territorio más amplio y con una estela de violencia mucho mayor, sino por las implicaciones internas en el PIF.

 

         El liderazgo de Australia y Nueva Zelanda sobre la región es una de las tendencias más evidentes de los últimos tiempos. Coincide con el relativo y reversible declive del interés estadounidense y francés y  su punto de partida fue la intervención en Timor Oriental en 1999, seguido por la operación en Solomón y por los crecientes esfuerzos por evitar operaciones de blanqueo de dinero en paraísos fiscales de la región y las condiciones cada vez más estrictas de su cooperación al desarrollo. Ante los deseos de una mayor integración, además, el primer ministro Howard ha respondido con una propuesta de poner en marcha un “gobierno regional en común [pooled regional governance]”  con la intención de conseguir un comercio libre y un mercado común al estilo de la Unión Europea, además de limitar la capacidad de actuación de los gobiernos isleños, intentando que no sea percibido como un esfuerzo de recolonización.

 

         Las diferentes percepciones sobre seguridad pueden impedir a Australia ejercer su liderazgo en la región, porque si Canberra se centra en el terrorismo o en el crimen transnacional, las principales preocupaciones de otros líderes del Pacífico suelen estar centradas en el aspecto económico. Las divisiones internas son factibles. Canberra se ha mostrado reacia a ratificar el Protocolo de Kioto y a condenar los envíos de basura nuclear radiactiva por el Pacífico, destacando que se está haciendo de acuerdo con el Derecho Internacional. Por otro lado, la importancia de las relaciones con Jakarta para acabar con el terrorismo integrista, especialmente a raíz de la victoria del general Susilo "Bambang" Yudhoyono en las elecciones  de 2004, junto con la importancia de los intereses mineros bajo administración indonesia, están forzando al gobierno australiano a lo que parecen unas concesiones excesivas en Papúa Occidental, la antigua Irian Jaya. Informes como el de unos investigadores de la Universidad de Yale concluyendo que los actos del gobierno indonesio “tomados como una unidad, parecen significar la imposición de condiciones de vida calculadas para provocar la destrucción de los papúas occidentales”, o el nombramiento de responsables acusados de cientos de crímenes en Timor Oriental (el mas famoso, Eurico Guterres, que ha formado un nuevo grupo integracionista de milicianos en Papúa) provocan problemas crecientes a la política exterior australiana, tanto entre su propia opinión pública como ante los países del Foro.

 

Otros países están haciendo esfuerzos importantes por asentarse en la región, como ocurre con Japón, el segundo donante de ayuda al desarrollo, que desde 1997 celebra reuniones trianuales (llamadas PALM) con sus líderes. La última tuvo lugar en Okinawa, en donde Tokio enfatizó su deseo de centrar la ayuda en los sectores educativo y medioambiental. China tiene un buen número de nacionales en Micronesia con un futuro problemático, pues es previsible el cierre de las fábricas de ropa en donde son la mayoría de la fuerza de trabajo, una vez que desaparecen los beneficios fiscales de entrada en Estados Unidos que las originaron. La presencia china tiene un obstáculo muy importante en los importantes lazos que mantiene el gobierno de Taiwán, tal como mostró la asistencia de cuatro jefes de estado de la región a la toma de posesión del presidente Cheng Tsui-Biang, tras su victoria electoral de 2004. Además, la decisión de algunos gobiernos a reconocer a uno u otro régimen en función del monto de ayudas va adquiriendo complicaciones cada vez mayores. En Kiribati, por ejemplo, ha pasado a formar parte de la política interna: el reconocimiento diplomático de Taiwán no sólo fue una de las primeras medidas del nuevo gobierno de Anote Tong, sino también la más controvertida, con manifestaciones populares en contra de la decisión  gobierno, seguida por la expulsión de diplomáticos de China continental acusados de influir en la política interna. La estación de seguimiento de satélites en Tarawa (crucial en el éxito del primer vuelo espacial tripulado chino, de octubre de 2003) está en el centro de esa tensión, pero también un planteamiento diferente ante esas donaciones: cada vez se les busca más como partners de negocios. Greenpeace ha acusado a los buques atuneros taiwaneses de sobreexplotación de los recursos pesqueros. 

 

Problemas comunes, soluciones problemáticas

De entre los muchos esfuerzos para conseguir la anteriormente mencionada viabilidad del autogobierno y la sostenibilidad de sus economías locales, se puede hablar de un esfuerzo cada vez más intenso por mejorar tres aspectos esenciales para el nivel de vida y el futuro de los habitantes de Oceanía: incrementar los ingresos, reducir los gastos y establecer una relación más sostenida con el medio ambiente.

 

Las haciendas públicas de los países de Oceanía quizás tienen la mayor proporción de ingresos atípicos del mundo, mientras que sus fuentes tradicionales de financiación se están agotando. La llamada coconomía o exportación basada en los productos propios de la región, (copra, aceite de coco, bananos, taro) hace ya bastantes años que ha dejado de ser económicamente significativa y los estados de Oceanía han tenido unos ingresos excesivamente basados en variables donde no tienen capacidad de decisión. Así ha ocurrido con las fábricas de ropa en Micronesia, creadas para servir sin barreras al mercado americano y en vías de clausura una vez que Estados Unidos ha accedido al final de estos beneficios en negociaciones dentro de la Organización Mundial de Comercio. Los ingresos por la “venta de soberanía”, tales como la emisión de monedas de teórico curso legal o de series filatélicas rinden apenas un 10% al país emisor, que suelen dejar a cargo de empresas extranjeras su manufactura, distribución y venta.  Es difícil cuantificar los ingresos obtenidos como paraísos fiscales, pero aparte de repercutir principalmente en unos sectores muy concretos de la población, son empresas extranjeras las encargadas de llevarlo a cabo. Por último, los réditos de algunos de los recursos principales están en franco declive; el caso más extremo son los fosfatos de Nauru, pero los ingresos por la pesca se han reducido fuertemente con la disminución de los bancos de atún cuyos bancos, además, están cambiando de rutas a causa del cambio climático. El turismo ha tenido excesivos altibajos, especialmente en el especializado en los asiáticos por la crisis en Japón y la ayuda al desarrollo, por su parte, cada vez es entregada con mayores controles para evitar derroche e incluso algunos pagos directos a la Hacienda nacional se están suprimiendo, como ocurre con la ayuda australiana y estadounidense.

 

La principal fuente de salvación de muchas balanzas de pagos, por tanto, están siendo las remisiones de dinero a cargo de emigrantes. Teniendo en cuenta que hay países con más población en el exterior (principalmente, Nueva Zelanda, Australia o Estados Unidos) que en su propio territorio nacional, la importancia del fenómenos es difícil de ignorar, con especializaciones en lugares y oficios, como las enfermeras de Samoa o Tonga, los pescadores de Kiribati y Tuvalu o los soldados de Fiji, presentes en un buen número de países, incluido Líbano. Algunos éxitos comerciales permiten augurar un futuro brillante para empresas y productos del Pacífico con una buena imagen de marca, como ocurre con el café Noni en Japón o ***, pero aún está en un momento inicial. Mientras tanto, los índices de pobreza están aumentando y en Fiji, por ejemplo, que ha pasado del numero 44 al 102 en el ranking de desarrollo, las personas que rebuscan en las basuras ya no se limitan sólo a la chatarra, sino que recogen también comida. 

 

La disminución del gasto de la hacienda pública resulta otro de los capítulos básicos para conseguir la viabilidad. El capítulo más importante y doloroso está siendo la reducción del número de funcionarios, puesto que su proporción sobre el total de la población es excesiva, en parte por las propias necesidades de la distancia y los servicios para poblaciones tan pequeñas, pero también por una sobredependencia de las ayudas exteriores, denominadas por algunos como los nuevos Cultos del Cargamento. Samoa Americana y Kiribati son los casos más extremos, con un 38,2 y un 33.3% de sus fuerza de trabajo dependiendo del gobierno, pero es un fenómeno generalizado que se está afrontando desde hace algunos años. Junto con ello, capítulos relativamente menores como las aerolíneas; si bien se está intentando racionalizar el gasto y coordinar las rutas, los gobiernos tratan de mantener o crear sus propias líneas hasta que es imposible evitar la caída, tal como ha ocurrido en el año 2003 con Samoa Air y en 2004 con Royal Tongan Air.

 

La relación con la naturaleza de los países del Pacífico es, de nuevo, una de las mas frágiles de todo el planeta. La lista de ciclones no sólo es larga (Chaba, Songda y Sarika en las Marianas del Norte), Heta en Niue, American Samoa y Samoa, o Sudal en Yap) sino intensa, porque Chaba forzó al presidente Bush a declarar a Tinian, Saipan y Rota como zona catastrófica (major disaster area) y Heta posiblemente será recordado como el tifón que despobló Niue. El progresivo retorno de los pájaros desaparecidos hace décadas en Guam muestra que los esfuerzos rinden resultados y sugieren que otras especies en peligro son susceptibles de ser recuperadas, en especial las tortugas, cuya población está decayendo a pasos agigantados y necesitaría una campaña como la de hace décadas a favor de las ballenas. Las manifestaciones en Nueva Zelanda en contra de los proyectos de impuestos contra las flatulencias de vacas y ovejas para cumplir con los compromisos de Kioto muestra la dificultad de cualquier decisión conservacionista, pero los esfuerzos conservacioncitas se enfrenta a uno  de las poblaciones que sólo en los últimos años está empezando a considerar la importancia del cuidado del medio ambiente. Por primera vez ha habido un acuerdo entre los líderes de Micronesia para organizar la retirada de chatarra, primero a Guam y después a Asia, que ayudará a que dejen de verse coches abandonados en las cunetas. El caso de Tuvalu es quizás el más significativo, porque las noticias sobre su próximo hundimiendo en unas décadas y las periódicas inundaciones en los meses de febrero  están  creando una alarma que convendría matizar. Los aparatos dedicados a monitorizar el nivel de las aguas no han indicado aún una bajada (o subida) de su placa tectónica y es posible que el fenómeno haya sido motivado localmente: las peores inundaciones ocurren precisamente en la sección de Fongafale del atolón de Funafuti, precisamente donde está concentrada aproximadamente el 60% de la población del país y donde, además, el peso a soportar por los arrecifes de coral muerto ha aumentado en los últimos años, por el asfaltado de las calles (gracias al dinero proveniente de la venta del dominio .tv) y por un nuevo edificio administrativo de tres plantas (construido por Taiwán).

 

Dos muertes y un aniversario sirven para acabar el recuento del año. El fijiano Ratu Sir Kamisese K.T. Mara, considerado el padre del regionalismo en el Pacífico y modelo para otros líderes como Michael Somare. Convencido de la necesidad de una fuerte relación con Europa, fue el primer ministro de su país tras la independencia, un cargo que ostentó durante un total de 22 años, en ocasiones como presidente interino tras los golpes de estado. Natham Note, por su parte, fue el isleño de Bikini que se opuso al retorno de los isleños tras las pruebas nucleares, en contra de las seguridades dadas por las autoridades norteamericanas, hasta que los altos niveles de radiactividad detectados entre los regresados mostraron que tenía razón. El mes de junio, por su lado, se celebró el 60 aniversario de la toma por el ejército norteamericano de las islas de Guam y Saipan, en una ceremonia a la que retornó a la isla después de muchas décadas el general Paul Tibbets, Jr., guía del avión americano que dejó caer la bomba atómica de Hiroshima.

 

 

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