POLITICA EUROPEA HACIA ASIA
PROBLEMAS Y PERSPECTIVAS
Desarrollo [Development] (Madrid:
Sociedad Internacional de Desarrollo), Num. 25 (1996): 49-52.
Imágenes y realidades entre Europa
y Asia
Europa y Asia han tenido unas percepciones mutuas ambivalentes hasta hace pocos
años. Mientras que los países asiáticos veían a los europeos con una mezcla de
admiración y odio, producto de los recuerdos y las experiencias de la etapa
colonial, los europeos han sentido frente a las naciones antiguamente
colonizadas un desdén poco disimulado y se han considerado, de alguna manera,
como sus hermanos menores.
Pero la hegemonía europea sobre estas colonias ha acabado. Tras la Guerra del
Pacífico, Estados Unidos ha pasado a jugar un papel crucial, compartiendo y
llegando a hegemonizar ese sentimiento de admiración
y de odio, mientras que la creciente penetración japonesa en el campo económico
ha reducido las posibilidades de las empresas europeas. En consecuencia,
No obstante, las percepciones son sólo parte de la realidad y, analizando los
acontecimientos recientes y las estadísticas comerciales, no hay suficientes
motivos para ese sentimiento de frustración. Tal como comentaba recientemente
Los antecedentes del reciente cambio en la percepción europea de Asia han sido
diversos. En el plano económico no es necesario hablar de cifras; en este mismo
volumen se recogen suficientes como para demostrar el presente y el futuro de
este continente. Es interesante darse cuenta, no obstante, que la confirmación
del despegue asiático ha sido a lo largo de la primera mitad de la presente
década, coincidiendo con una fuerte crisis económica en Europa. Mientras muchas
empresas en el viejo continente iban a la quiebra, los problemas en Asia
eran casi opuestos: el crecimiento ha sido superior al previsto. Faltaban (y
faltan) mano de obra especializada, capital para invertir y toda clase de
infraestructuras. Los problemas para crecer más, por tanto, son estos cuellos
de botella y la prueba más visible son los atascos de tráfico en ciudades como
Bangkok, Jakarta o Shanghai, probablemente los peores
del mundo. Precisamente esta coincidencia con la crisis en Europa ha sido una
de las razones que ha certificado el auge asiático.
Hay motivos adicionales al puramente económico para considerar Asia como
objetivo prioritario. Con el fin de
Ha sido tarde, no obstante, cuando la UE se ha decidido a dar el paso de
plasmar la previsiones de estas megatendencias en una
nueva política europea. "Hacia una nueva estrategia para Asia" fue el
título del documento de
Se considera que la Unión se beneficiará si presta atención a los siguientes
principios: convergencia gradual de puntos de vista, cooperación
descentralizada, diálogo basado en el respeto mutuo y el interés común y
beneficio recíproco en el reforzamiento de los lazos.
Durante esta primera etapa en la que estamos se sigue la estrategia marcada: se
ha formado el Grupo de Personas Eminentes para estudiar los problemas de la
Comunidad, se ha celebrado el Forum Asia-Europa y la búsqueda de la
intensificación de los contactos de alto nivel ha culminado con la ASEM (Asia
Europa Meeting), en Bangkok, los días 1 y 2 de marzo. En un plano económico,
las cantidades destinadas muestran que la nueva política esta ampliamente
asimilada: 100 millones de Ecus a
Europa busca, tal como declaraba Manuel Marín en la ASEM, "desmitificar
ciertas percepciones dominantes en relación con Europa y a Asia, evitar
clichés, intentar acercar a los dos continentes e identificar condiciones sobre
la base de que compromisos conjuntos entre las dos regiones pueden llevarse a
cabo". Así, para discutir algunos de los temas claves para el futuro de
las relaciones se preparó el Forum Europa-Asia (o Asia‑Europa,
el anagrama de la reunión era políticamente correcto de forma
deliberada) en Venecia, entre los días 17 y 18 de enero de 1996. Reunió
alrededor de 80 especialistas, cuya composición daba buena idea de qué puntos
de vista se querían escuchar: un tercio de profesores de Universidad, otro
tercio de empresarios y otro tercio de especialistas varios, principalmente
consultores internacionales. En cuanto a nacionalidades, había un número
semejante de europeos y de asiáticos, pero entre éstos dominaban
abrumadoramente los venidos del Sur y del Sudeste de Asia, con solo dos
personas invitadas de Japón y otras dos de Corea.
La discusión se organizó en torno a cinco paneles, con una media de quince
participantes, que debían de haber preparado el tema tras recibir un informe
previo. Se buscaba provocar discusión sobre los temas que afectan al futuro de
las relaciones y preparar recomendaciones en torno a:
1) Intercambio de Tecnología. Si en un principio fue desde Asia en
dirección a Europa, después fue al revés. Se discutió cómo concebir este
intercambio para que vuelva a crecer en beneficio mutuo, si es más conveniente
que la adquisición de tecnología se desarrolle gradual o rápidamente, en qué
áreas cada región tiene una ventaja comparativa, cual es la mejor forma de
elaborar un marco legal apropiado, qué ajustes en las infraestructuras
tecnológicas son necesarios para crear una sinergia tecnológica y cómo obtener
lazos útiles para el desarrollo tecnológico, incluidas las industrias de media
o baja tecnología. Se solicitó que los intercambios se produjeran dentro de las
redes ya existentes, afirmando que lo que está en juego actualmente son las
relaciones entre los negocios globales y las políticas globales.
2) Solución de Problemas en Asia. Cuáles son las características de los
modos asiáticos de gobierno y de solución de problemas, si son resultado de
experiencias históricas y hasta qué punto han sido modificados por la
influencia europea. Se propuso discutir sobre cómo se puede beneficiar Europa
de la experiencia asiática en resolver problemas, particularmente en las
relaciones entre el Estado, la sociedad civil y las empresas al tratarse de
culturas diferentes. También, sobre cómo se podrían acomodar los partners europeos a los procesos en los que
predomina el consenso. En los debates se habló de la experiencia europea de
limitar conflictos internos a raíz de la Conferencia de Helsinki, pero se pensó
que la validez de una idea semejante en Asia sería limitada. Se decidió también
desaconsejar las medidas tendentes a imponer marcos multilaterales dentro del
Estado, así como establecer claramente normas de igualdad, beneficio mutuo y
no-interferencia en asuntos internos.
3) Unidad y diversidad de Asia: Una aproximación Geopolítica. Se
intentó discernir entre los denominadores comunes dentro de la cultura, la política
y la economía de los diferentes países, ver el papel de las comunidades de
expatriados y de los nuevos procesos de desarrollo institucional y económico.
También, qué elementos de la experiencia europea pueden ser útiles en el
proceso de integración asiático y en los peligros engendrados por la creciente
dualización de las sociedades, motivada por el crecimiento económico y las
crecientes diversidades de renta, así como en qué medida afecta la
globalización a los procesos de integración regional y a la interacción con las
culturas minoritarias. Se analizó profundamente la situación en el sur de Asia,
donde las tensiones entre India y Pakistán son suavizadas por la creciente
interdependencia económica y las redes de contactos cada vez más nutridas. También,
se vió que algunos problemas son mutuos, tales como
la creación de trabajo y la necesidad de una estabilidad social, por lo que se
calificó como necesario reforzar el diálogo político, con el fin de trabajar
colectivamente. Un grupo de especialistas deberían trabajar colectivamente para
mejorar los contactos entre la sociedad civil y se recomendó que la UE
participara más activamente dentro del Foro Regional de ASEAN (ARF), donde sus
ministros de Exteriores discuten cuestiones de seguridad junto con Estados
Unidos, China, Rusia, Japón, Australia y
4) Comprensión de los valores asiáticos. El problema más difícil es
definir cuándo son asiáticos y cuando dejan de serlo, por lo que el moderador
se esforzó en explicar en la sesión plenaria que el objetivo era estudiar los
"Valores en Asia". Se habló de cómo tener en cuenta la diversidad de
tendencias y orientaciones culturales de cada población, el valor de los
intelectuales asiáticos y de los líderes religiosos, y su evolución actual. El
actual proceso de urbanización, globalización e industrialización, las leyes
del capitalismo y el ensanchamiento de la clase media afectan en el
mantenimiento de estos valores, pero es discutible en qué dirección. Se
discutió si estos valores pueden ser una alternativa para los sistemas
institucionalizados de ayuda pública, pero principalmente se trató de
identificar los valores comunes a Europa y a Asia, más que los valores propios
de cada continente. Para aumentar los lazos culturales, se recomendó incrementar
lo antes posible los intercambios universitarios, señalando la esperada puesta
en marcha del programa de intercambio de estudiantes, como Marco Polo o Confucio
y la posible implicación de otros sectores de la sociedad en el reforzamiento
de esos lazos, tales como medios de conunicacion, ONGs, municipios y ejecutivos.
5) Religiones en relación con el progreso. Quizás fue el panel con la
temática más difícil, siendo el que tuvo el menor número de panelistas. Se
intentó discernir las características comunes de las religiones asiáticas y
cómo han contribuido a formar las sociedades actuales, así como estudiar una
posible comparación entre el papel del Confucianismo en Asia con el del
Protestantismo en Europa. Se planteó la política a tomar por Europa ante la
creciente expansión de las religiones asiáticas en Europa, la posible
financiación de actividades y si las religiones han sido un impedimento o, al
contrario, un instrumento en favor del progreso. Se planteó también hasta qué
punto las religiones mayoritarias suponen un peligro para la supervivencia de
las culturas minoritarias, la propia libertad religiosa como uno de los
derechos humanos y cómo podría ser útil la experiencia europea de las herencias
religiosas en el diálogo con Asia. El asociacionismo de carácter religioso está
muy desarrollado en ambas regiones y sería interesante estudiar qué tipo de
reconocimiento les podría ser extendido; ello puede tener aspectos positivos en
las relaciones mutuas, pero también aspectos negativos en el surgimiento de
sectas y de las llamadas nuevas religiones. Las discusiones se centraron
principalmente en el caso del Islam y en los malentendidos, que según algunos
participantes impiden una correcta visión de su aportación al progreso. Se
habló sólo colateralmente de la importante contribución del Taoísmo o del
pensamiento de Confucio al progreso económico en China y se recomendó dar más
importancia a las culturas asiáticas dentro de las instituciones educacionales
europeas y en las redes de información.
Quizás la conclusión general del Forum es que ha llegado el momento de que los
europeos dejen de considerarse como profesores y que empiezen
a ver Asia como un lugar donde también se puede aprender. La capacidad para
resolver problemas basada en el pragmatismo, en el consenso y en la noción del
bien común, el gran número de expertos en administración, ciencia y
tecnología y la creciente autoestima gracias a la articulación de su propia
identidad cultural avalan esta necesidad de aprendizaje bidireccional.
Aún falta mucho camino por andar, no obstante, y el panel sobre religiones lo
mostró claramente, porque mientras unos trataban de analizar cómo podían servir
las religiones para el futuro de Europa y Asia, otros se esforzaban en atacar
la propaganda negativa contra el Islam en Occidente.
Las discusiones y las recomendaciones del Forum han transpirado en la ASEM,
tanto en los resultados como en la misma organización. Siguiendo los deseos de
los asiáticos, no hubo temas de discusión en el pleno, ni decisiones
mayoritarias, ni búsquedas de resultados concretos. Los acuerdos finales, por
su parte, han plasmado una serie de iniciativas sobre las que es necesario
esperar desarrollos futuros. Algunos de los acuerdos son típicos de este tipo
de encuentros, como aumentar la seguridad regional; algo que no deja de ser una
buena idea pero con escasa operatividad si no se cuenta para ello con
Washington. Muchas de ellas no habrían necesitado de encuentros multitudinarios
para ponerse en marcha, como la cooperación contra el terrorismo y contra el
tráfico de drogas, o apoyar el fortalecimiento de
Además, la propia reunión de la ASEM ha servido para promover contactos
informales de los líderes europeos con empresarios e inversores. También ha
dado pie el encuentro para reuniones informales de carácter bilateral, ideales
para solventar problemas; el caso más aireado ha sido el de Timor Este, entre
Portugal e Indonesia, pero también se han reunido los primeros ministros de
Corea y Japón, Ryutaro Hashimoto
y
Quizás el resultado más positivo ha sido la propia celebración de la reunión y
establecer el calendario para un buen número de reuniones en las que los ministros
de economía, funcionarios de inversiones, etc, serán
los protagonistas. Reunirse para seguir discutiendo y programar nuevas
reuniones. Puede parecer una banalidad, pero también indica que Europa está
aprendiendo de esa forma asiática de resolver problemas. En definitiva, la
forma ha sido más importante que el fondo; la ASEM ha sido principalmente un
ejercicio de relaciones públicas.
En Relaciones Internacionales, no obstante, esas formas son una parte esencial
de
La UE es consciente de la necesidad de mejorar la imagen de Europa en Asia,
vista como una región con mucho pasado pero sin excesivo futuro. Una encuesta a
los participantes del Forum Europa-Asia demostró con claridad la importancia
del problemas: el 46% consideró que el principal obstáculo entre Europa y Asia
era la pobre imagen de Europa en los medios de comunicación, seguido de un 43%
que veían la falta de intercambios culturales y un 26% la competición
económica. Curiosa la escasa importancia del aspecto económico en esta
pregunta, porque fue el dominante en las otras dos: qué aspectos de la relación
han de ser mejorados (fortalecimiento de los lazos económicos, un 40%) y cuáles
son los principales instrumentos para obtener un partenariado
más potente entre Europa y Asia (relaciones económicas con el intercambio
de directivos, con un 36%).
Un informe sobre la imagen de Europa y la UE en el Sur y Sudeste de Asia,
elaborado por encargo de la Unión, ha especificado lo que significa esta pobre imagen
entre las elites dirigentes de Asia. Sus conclusiones son interesantes: Europa
raras veces es visto como una entidad, excepto en el sentido geográfico; la
imagen de algunos países en concerto es más fuerte
que la Europa como un todo; el Reino Unido, Francia y Alemania son los que
tienen las imágenes más fuertes; las imágenes de Estados Unidos y de Japón son
generalmente mejores que
No todos son aspectos negativos; la ayuda al desarrollo tiene una imagen
positiva incluso entre los países que la consideran ya innecesaria (Malasia,
Singapur o Corea del Sur), porque siempre es positivo el intercambio de
estudiantes o de tecnología. Además, hay otros datos que pueden inducir a
pensar en un futuro más brillante de la Unión, que algunas imágenes pueden verse
como "genéricas" de Europa y que este bloque es visto como forma de
compensar el poder de Estados Unidos y de Japón. Además, Europa está dejando
caer la idea de su mayor cercanía cultural con Asia frente al ejemplo
norteamericano. Tipos de población y densidad semejantes, configuraciones
nacionales con problemas comparables, menor disposición a imponer normas, etc, han sido ideas que se han intentado imbuir en las
reuniones mutuas y un consejero de Manuel Marín, Georges
Ponette, llegó a afirmar: "En nuestra búsqueda
de compromiso trabajamos casi como los asiáticos". No resulta extraño que
uno de los resultados de Bangkok haya sido encargar a Malasia los estudios de
viabilidad de una red de ferrocarril transasiático
-sólo Corea del Norte falta de dar la aprobación inicial‑,
que en un futuro podría integrarse con una red transeuropea:
Estados Unidos difícilmente podrá competir en semejantes proyectos de
cooperación.
La Unión ha conseguido ganar en los titulares de la Cumbre de Bangkok la idea
de un nuevo tipo de trato mutua. Los periodistas han dado buena cuenta del
escaso interés por sacar a la luz temas como los derechos humanos o el trabajo
infantil, del fin de la Ayuda al Desarrollo como elemento central en las
relaciones mutuas, del deseo europeo de asiatizarse
y, en definitiva, del comienzo de unas relaciones entre iguales. Este tipo de
cambios no se producen con rapidez deseada y los propios gobernantes europeos
lo tienen bien en cuenta; el premier belga Jean Luc-Dehaene señaló que no se deberían tener demasiadas
expectativas del primer encuentro de
La política exterior conjunta europea también puede ser beneficiada, puesto que
Asia es uno de los lugares más apropiados para ponerla en marcha. Los intereses
generales de la Unión tiene allí una cierta importancia frente a los
particulares de cada país: se puede hacer una política para buscar un nicho
propio, pero también son factibles los beneficios al abrigo del paraguas común,
tal como podría ocurrir con España con la venta de cultura, según expresaban
Esta política exterior conjunta pasa necesariamente por determinar cuál de los
bloques configurándose en Asia-Pacífico va a fortalecerse en un futuro: APEC
[Forum de Cooperación Económica de Asia-Pacífico, con Estados Unidos, Canadá,
Australia y países ribereños de ambos lados del Océano], ASEAN o el EAEC,
el Caucus Económico del Este de Asia, promovido por
el premier malasio, Mahatir, y compuesto por el
bloque de naciones asiáticas que participó en Bangkok. Para la UE, la
perspectiva de una APEC fortalecida resulta inquietante por el papel
predominante de Estados Unidos y la marginación de hecho a que es sometida la
UE ‑se le niega sistemáticamente el status de observador‑,
mientras que la puesta en marcha del Caucus Económico
tampoco puede ser vista con excesiva simpatía, ante la importancia japonesa
desde dentro de la organización.
La ASEAN, al contrario, parece un escenario adecuado para el fortalecimiento de
la presencia europea, tanto por los vínculos tradicionales y de antigua
colonización como por el propio equilibro de fuerzas, que impide una hegemonía
exclusiva. El interés europeo puede, además, verse compensado por el interés de
los países de la ASEAN, deseosos de poder hacer frente a posibles presiones, ya
de Estados Unidos, Japón o incluso China. Los propios países de la ASEAN
perciben su creciente importancia en la escena internacional, una vez libres de
la dominación colonial y se ven cada vez con mayor capacidad para decidir sobre
su propio futuro y esquivar los designios de potencias ajenas a
El futuro, no obstante, es difícil de prever. Falta saber las respuestas de
Washington o de Tokio, futuros acontecimientos que puedan ayudar en una u otra
dirección ‑por ejemplo, el conflicto de las islas Spratleys
con China‑ o el papel que puedan jugar otros
grupos de naciones, como el Sur de Asia -El Reino Unido desea que
participen en futuros encuentros- o Australia y Nueva Zelanda. El
siguiente test de este juego se verá en Singapur, en
la reunión de
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