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“El país de
la fantasía”, Centenario de la muerte de Lafcadio
HEARN. Kwaidan (Siruela, 2004), El romance de la vía Láctea
(Barataria, 2004) y El niño que dibujaba gatos y
otros cuentos japoneses (Ediciones del viento, 2004). En ABCD 8-I-2005,
p. 16. Texto
completo
“Distancia
y aislamiento” VILLALOBOS, Federico, Madrid, Sietemares,
2003, 223 pp. En ABCD 31-VII-2004, p. 6.
“Retazos de un Japón
improbable.” HEARN, Lafcadio, En el país de
los dioses. Relatos de viaje por el Japón Meiji,
1890-1904. El Acantilado, Barcelona, 2002. En ABCD Num. 548,
27-VII-2002, p. 20. texto completo
“Un mundo
inexistente, pero eterno.” (en colaboración con Teresa Herrero) Murasaki Shikibu: Genji Monogatari.
(Romance de Genji). Traducción y notas de Fernando
Gutiérrez. Barcelona, José J. de Olañeta Ed, 2002, 3ª ed y Sei Shônagon El Libro de la Almohada. Traducción y notas de Amalia Sato.
Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, 2001. En ABCD Num. 603,
16-VIII-2003, p. 11.
“Correrías en el
confín del mundo”, VILLALOBOS, Federico, Crónicas carolinas. Madrid,
Sietemares, 2003, 223 pp. En Clio
año III, Febrero 2004, p. 87.
Saikaku,
Ihara, Amores de un vividor. Prólogo,
traducción y notas de Fernando Rodríguez-Izquierdo, Alfaguara, Madrid, 2003.
407 pp. En N. 17, pp. 189-190.
Narrativa del buen conocedor de Shanghai. La ciudad
china que ya es uno de los referentes de modernidad tiene un nuevo libro en
castellano, Arde Shanghai
(Granada, Alhulia, 2007). Es un diario intimista de
textos breves, nunca superiores a las dos páginas, que tratan del pasado y del
presente, de los sentimientos y del raciocinio, en donde salen a relucir desde
anécdotas históricas de literatos hasta las evocaciones del autor en la ciudad (y en sus viajes.)
Personal, sugerente e ideal para sacarlo del estante en momentos de asueto, la
gran diferencia de este libro es su autor, Javier Martín Ríos, miembro de la
fructífera escuela de especialistas en China de la Universidad de
Granada. En 2003. Martín Ríos ya aportó un libro sobre una de las corrientes
culturales más relevantes de China a comienzos del siglo XX, El impacto de Occidente en el pensamiento
chino moderno. “El movimiento de la Nueva Cultura” (Barcelona, Azul). Frente a la
concentración de estudios en la sobras chinas clásicas, Martín Ríos se ha
centrado en los momentos más difíciles del imperio Qing,
cuando ya era imposible recuperar el esplendor de antaño; pero con esta
perspectiva estudiando los momentos en que los chinos se replanteaban su propia
identidad, la vitalidad de su civilización adquiere matices especialmente
interesantes. También se puede comprobar en el libro traducido por Juan José
Ciruela, Los viajes del buen doctor Can,
de Liu E (Cátedra, 2004), una suerte de las Cartas Marruecas de Cadalso donde, a
través de los viajes de un personaje, se relatan los males del país de forma
indirecta. En Boletín Casa Asia, Jul/2007
Emigrantes
Indios en el mundo. Un excelente libro el de M.P. Vassanji, El incierto
Mundo de Vikram Lall (Barcelona,
Salamandra, 2006) novelando la vida de un indio en la Kenia del último medio
siglo, durante la rebelión del Mau-mau y tras esa independencia que desencadenó tanta autoestima
y un optimismo excesivo. Nieto de uno de los muchos obreros llevado por los
británicos a construir el ferrocarril, hijo de un padre devoto del imperio
británico (el relato de su emoción mientras escucha las noticias de la
entronización de Isabel II es magistral), el protagonista, Vic,
recuerda a muchos jóvenes de los suburbios de Londres y París en la actualidad. Pertenece
a ambos mundos y a ninguno, no se sienten asiáticos pero tampoco son aceptados
por los africanos y el propio Vic asegura: “los indios
en Kenia no tienen sitio en ninguna parte”. Los juegos de niños imitando las
epopeyas del Mahabharata, las historias de Rama en el
reino de Ayodhya, la celebración del Diwali, jugar al anantakadi (cantar empezando por la ultima silaba
pronunciada por el predecesor), la pervivencia de los matrimonios concertados o
las dificultades para los matrimonios interraciales introducen en la vida de
una comunidad de expatriados que, como tantas otras, ansiaba reproducir su vida
originaria lo más fielmente posible. De hecho, perviven las rivalidades propias
de la India, con la acusaciones de tacaños a los gujaratis, el desprecio a la piel más oscura de los
bengalíes, o la presunción de honradez de los protagonistas punjabies.
Para una visión complementaria de Kenia en esos momentos previos a la
independencia, otra novela recién aparecida de un famoso escritor keniano, Ngugi wa Thiongo, Un grano de trigo (Madrid, Zanzíbar, 2006) Boletín Casa Asia,
oct/2007
Los cuentos
japoneses, también para los estudiantes preuniversitarios. Una colección
que tiene el objetivo declarado de servir como material educativo ha publicado Leyendas y cuentos de Japón (Madrid, Akal, 2006), una recopilación de cuentos japoneses antiguos
(sin citar la procedencia de los textos) elaborada por Irene Seco, otra académica
que ha debido de olvidar su ambición de enseñar sobre Asia. Además de incluir
una buena parte de los cuentos populares japoneses más conocidos, el libro
tiene documentos complementarios, comentarios de texto que sirven de modelo para
los estudiantes, preguntas para autoevaluación y una
serie de actividades adicionales que ayuden a comprender el texto a estudiantes
y profesores, en una edición ideal para introducir la rica fantasía japonesa en
el bachillerato. A buen seguro surgirán muchos más de este tipo para satisfacer
la creciente demanda de obras divulgativas en este sector de la población, y es
factible pensar que también veremos pronto ediciones de cuentos asiáticos para
niños, en competencia con los tradicionales los gatos con botas y las ratitas
presumidas varias. Boletín Casa Asia Jul/2006
Las Maravillas
de las Molucas. El mundo intimista y mágico de Felicia,
una mujer a la que han matado a su hijo, el único familiar que le quedaba,
sirve a la escritora holandesa Maria Dermoût para
describir en Las diez mil cosas
(Barcelona, Libros del Asteroide, 2006. 1ª ed. 1955)
la exuberante vegetación de las antiguas islas de las especias. Tidore, Ternate o Ambon ya no son las
únicas productoras de clavo, nuez moscada, macís o
nueces negras, como hace medio milenio y los escasos miles de habitantes de las
pocas partes habitables de estas diminutas y escarpadas islas son
desconsiderados por el resto de indonesios, pero su naturaleza sigue siendo
única. María Dermoût, que nació y vivió sus primeros
años allí, se relame en la descripción de este territorio paradisíaco en una
novela que podría ser considerada también una guía de viaje. En buena parte,
porque estas islas siguen estando como las describe Dermoût:
a pesar de los múltiples restos históricos (incluidos media docena de fuertes
españoles y portugueses), las antiguas islas de la Especiería han sido
relegadas de la promoción turística por Yakarta y apenas logran salir de su
estancamiento. Las diez mil cosas incluye,
en definitiva, el valor de construir sobre un territorio exuberante la
posibilidad de un viaje imaginario. Boletín Casa Asia Nov/2006
Historias
de un Pekín desaparecido. Con lo frecuente que resulta escuchar
referencias al cambio tan completo de las ciudades chinas en apenas unos años,
imaginar cómo eran a mediados del siglo XX parece algo fuera de la imaginación. Las
Historias de Pekín de David Kidd
(Libros del asterioride, 2005) consiguen algo
parecido a un sentimiento de imaginación a partir de la realidad, porque narran
los últimos días del viejo Pekín, cuando el protagonista, un profesor
norteamericano, ennovió con la miembro de una de las familias más
aristocráticas de la capital, propietaria de una mansión de siete patios
enlosados unidos por una red de pasillos cubiertos y cerrados con balaustradas
y dando a un jardín amurallado. Tras la llegada de los comunistas, el libro
relata las normas cada vez más quisquillosas de los nuevos gobernantes, desde
los interrogatorios sobre amistades y posesiones, o sobre las opiniones
respecto al marxismo, hasta las prohibiciones de fumar opio o jugar al mahjong porque suponía horas de trabajo perdidas.
Especialmente emocionante resulta la descripción de la pompa en el funeral de
su suegro, en medio del sentimiento embargado de imaginar que era último
tradicional celebrado en Pekín, tal como ocurriera el pasadodmes
de julio de 2005, cuando fue enterrado en Seul Lee Ku, el último descendiente directo de la dinastía Joseon,
gobernante hasta 1910 en Corea. En Boletín Casa Asia Abril/06
Chejov
en Sajalin: la supervivencia del más débil.
Antón Chejov
viajó a la isla de Sajalin en 1890 como médico, pero
esta experiencia fue más determinante para su quehacer como escritor. El
diplomático Juan José
Herrera, versado en la cultura rusa, en una conferencia
celebrada en la SGAE, se refirió a los cambios que el viaje supuso para Chejov, él mismo un “tártaro” (es decir, el adjetivo que
los rusos adjudicaban a todos los venidos del este; había nacido en la Rusia
asiática). Chejov visitó las penitenciarías rusas en Sajalín -emplazadas con la idea de poblar la región, como
los británicos hicieron en Australia a fines del siglo XVIII- y redactó unos
informes escuetos y sin valoraciones que obligaron a Moscú a reformar un sistema
penal ante todo arbitrario. Desde ese viaje, además, Chejov
vivió un cambio personal, al hacerse más independiente y, según Herrera,
replantearse las teorías del darwinismo social, que hasta entonces había
secundado. El final del siglo XIX fue el momento álgido de las teorías del
Darwinismo Social sobre la futura desaparición de “razas” humanas, por no ser
catalogadas entre “las más apropiadas” pero Chejov,
antes bien, al describir a coolíes y otros personajes marginales, prefirió
describir “la supervivencia del más débil.” Piero Brunello ha seleccionado fragmentos de ese informe (nunca
aceptado como Tesis), pasajes y correspondencia para editar el libro Unos
buenos zapatos y un cuaderno de notas (Barcelona, Alba, 2005) como modelo
de escritura de un reportaje. En Boletín Casa Asia
Enero/06
Un thriller en
Malaysia. La muerte de un contratista español de
las torres Petronas,
casado con una mujer amante de otro contratista compatriota, da comienzo
a una novela de suspense, Kuala Lumpur (Barcelona, Seix Barral, 2005). Su autor, Carles Casajuana,
ha escrito un verdadero pasapáginas que permite, en
tanto se resuelve una trama complicada por las sospechas oficiales de crimen
pasional a lo Carmen de Bizet, comprender cómo
funciona la política (y los trapos sucios) de la vida diaria y de los negocios
en Malaysia. Embajador de España en Malaysia a fines de la década de1990, Casajuana,
como Pessoa, gusta de “palabrear” y ya ha escrito media docena de novelas y un
ensayo, en algunas ocasiones utilizando también como escenario sus destinos,
pero utilizando en este caso la fórmula más original. No es el único
diplomático que ha publicado sus experiencias sobre Asia. Luis Valera, hijo del
famoso escritor, también escribió a principios de siglo Sombras Chinescas.
Recuerdos de un viaje al Celeste Imperio, tras haber llegado a China al
poco de la insurrección bóxer, un libro que acaba de ser reeditado en la editorial Naúsica info@nausicaedicion.com En Boletín Casa Asia Noviembre/05
Japón, también en
el Centenario de Ibsen. Japón es uno de
los países que más intensamente recordarán el centenario de la muerte de Henrik Ibsen (1828- 23 de mayo de 1906), el “padre del drama
moderno” y quien ha sido representado en el mundo en más ocasiones, después de Shakespeare. Debatido por intelectuales desde Natsume Sōseki a Mori Ōgai, admirado por el
impulsor del folklore japonés, Yanaguida Kunio, y con unas sorprendentes similitudes con la obra de Mishima Yukio, tal como ha
mostrado recientemente la especialista Anne Lande Peters, las obras suyas puestas en escena en Japón son un ejemplo de las
contradicciones para la modernización de este país. Su primera pieza representada
en Japón, Juan Gabriel Borkman (1997) fue cuando el Kabuki
seguía siendo exclusivo y las mujeres todavía estaban prohibidas en los
escenarios. Después, el argumento de las aguas contaminadas de un balneario de Un enemigo del pueblo (1883) fue
utilizado para soslayar la censura oficial ante las muestras de polución masiva
provocada por una gran mina de cobre en Ashio, al
norte de Tokio, ante la cual el Estado tiene poco interés por actuar de forma
contundente. También provocó debates en Japón el
comportamiento de Nora Helmer, la protagnista
de Casa de Muñecas (1879) que
abandona a su marido e hijo envuelta en una decepción
sobre lo que pensaba y lo que en realidad deseaba, y de algunas de las más
progresistas mujeres japonesas, como Yosano Akiko. Lo más
importante ha sido la influencia decisiva de Ibsen en
la evolución del teatro japonés desde el anquilosado Kabuki,
donde las representaciones se basan en los gestos de actores famosos, hasta el
Nuevo teatro o Shingeki. Si guiones basados en el
dialogo, la actuación y en la concienciación sobre los problemas actuales.
Un exsoldado vietnamita expurga sus fantasmas. En la página 87
de El dolor de la guerra (Barcelona,
Ediciones B, 2005), Bao Ninh declara haber
presenciado “más matanzas y visto más cadáveres que ningún otro escritor
contemporáneo” y, sin haber llegado siquiera al ecuador del libro, el lector
sabe que es lo más cercano a la realidad que ha oido.
El regreso del protagonista a los escenarios de su vida militar, tras ser
destinado a una unidad de recogida de cadáveres de soldados desaparecidos durante
la lucha, es el hilo conductor que mezcla la difícil labor de reconocer cadáveres
con la de asimilar los múltiples horrores del recuerdo, que acaban nublando todo
lo demás: “en todo el tiempo que llevo de soldado no he visto nada honroso”. El dolor... es un libro duro, que
refleja tanto esa guerra tan larga y llena de muertos como las dificultades que
han de arrastrar los vivos, de una forma que recuerda mucho a las narraciones
de soldados de otras guerras, especialmente la I Guerra Mundial:
los motivos para que estallara el conflicto no merecían tanto padecimiento. Las
continuas referencias a alucinaciones y a historias de ultratumba son parecidas
a las de “La
Litera Fantástica” de Rudyard Kipling (recientemente publicada en bolsillo, La marca de la Bestia y otros relatos
fantásticos, Col. El Club Diógenes, Valdemar,
2001), pero destaca el afán de expiación a través de la escritura, en lo que
define como su última aventura como soldado: “Kien
parece escribir únicamente para librarse de sus demonios”. Quien abra el libro
buscando enterarse de lo que pensaban sus soldados y la sociedad sobre sus
enemigos o sobre el país que ambicionaban puede sentirse decepcionad@,
a excepción de unos comentarios sarcásticos sobre el impacto de las
colectivizaciones y sobre los cargos políticos.
Viernes de poesía clásica japonesa. El reciente
éxito del libro de poesía clásica japonesa Hyakunin
Isshu. Cien Poetas, cien poemas (trad. José María Bermejo & Teresa Herrero, Hiperion, 2005), con ocho semanas entre los diez libros más
vendidos de poesía, muestra el amplio público en España para este tipo de
creación procedente de Asia. Para los que muchos disfrutan de la estética
clásica nipona, tan distinta del Zen, de los samuráis
o de los ukiyoe, el profesor de la Universidad de
Sheffield, Thomas McAuley, envía cada viernes por
correo electrónico a sus suscriptores, de forma gratuita, la traducción de
varias poemas waka (31 silabas, 5-7-5-7-7) de antologías clásicas
japonesas. Se pueden consultar sus miles de traducciones en http://www.shef.ac.uk/japan2001/
Para más textos originales y traducciones de la literatura japonesa, incluidos haikus o diarios, en la página web
de la universidad de Virginia http://etext.lib.virginia.edu/japanese
Amor en la antigua
India. La mujer que consigue convencer engatusar a la muerte para
que devuelva a su amado a la vida, la hija del sabio resucitador de muertos que
obliga a su padre asceta a dar vida de nuevo a su amado, la diosa que provoca
una lluvia de fuego por la decapitación de su marido; además de un largo
etcétera de amores platónicos y tántricos, felices y
desdichados, unidos para siempre y separados por la muerte. Enrique Gallud Gardiel,
uno de los escasos expertos españoles en la cultura del subcontinente
Indio, ha publicado y traducido Cuentos de amor de la antigua India (Hiperión, 2004). La selección incluye todo tipo de historias,
pero predominan los amantes que logran reunirse y consumar su amor tras
numerosas peripecias. Es un tema que, aún siendo universal, se ha empleado en
India con mayor reiteración, según asegura Gallud
Jardiel en la introducción.
Fantasías e imaginación en Japón. Una película
reciente y las obras aparecidas en el centenario de la muerte de Lafcadio Hearn (1850-1904) son un
buen recordatorio de la contribución tan esencial de lo imaginario y lo
fantasioso a la cultura japonesa. Por un lado las numerosas narraciones sobre
duendes, espíritus y humanos recogidas por este griego-americano enamorado del
Japón tradicional de la
época Meiji, como El Romance de la Vía Láctea
(Barataria, Barcelona, 2004) El niño que
pintaba gatos y otros cuentos japoneses (Ediciones del Viento, La Coruña,
2004) y, sobretodo, Kwaidan (Siruela, Madrid,
2004). Por el otro, la nueva obra de Takashi Miike, Llamada Perdida, una clara demostración de su
pervivencia en el Japón actual, en especial las jóvenes con poderes
sobrenaturales, habitualmente cubiertas con mantos blancos. Como lo fue su
anterior filme The Ring,
realizada de nuevo en Hollywood con actores
norteamericanos, Llamada Perdida gusta también a los menos interesados
en las películas de terror y su continuación ya ha sido estrenada en Japón. Takashi Shimazu también ha
rehecho su “La Maldición” en Hollywood, con actores
norteamericanos (“El grito”), y lo mismo ha ocurrido con “The
Eye 2” de Oxide Pang. En
Boletín Casa Asia Mayo/05
Cuentos de Ceilán. La
creación de la tierra a raíz de que el dios Rahu, el
dios Shamán, ordenara primero al Gran Visnú que pusiera una semilla de loto dentro del agua, después
que diera vida al primer hombre (un brahman) y, por
último, que hiciera una mujer. Un sabio obligado a enseñar a hablar a un
caballo so pena de ser condenado a muerte, cuya hija le da la solución. Una
mujer cuyos conjuros obligan al marido a retractarse de sus fundadas sospechas
de infidelidad. La
editorial Páginas de Espuma ha publicado un nuevo libro de su
colección de cuentos, La princesa de
cristal y otros cuentos populares del viejo Ceilán (Madrid, 2006) que
permite acercarnos a la rica cultura cingalesa a través de las historias
recopiladas hace un siglo por el británico Henry Parker
con el máximo deseo de fiabilidad. De esta forma, los cuentos fueron escritos
por los propios narradores o recopilados tal cual por cingaleses contratados
para ello y carecen de la expresividad de la labor parecida que hiciera Lafcadio Hearn en Japón en los
mismos años, pero son una muy buena introducción a la cultura de Sri Lanka,
aunque falten referencias a la cultura
tamil. Isla irradiadora de cultura a todo el mundo budista, los cuentos de Sri
Lanka muestran la levedad de lo poco que sabemos de su historia –los
portugueses, que aparecen en tantas historias eurocéntricas
como los detentadores del poder en la isla hasta mediados del siglo XVII, nunca
aparecen mencionados. En Boletín Casa Asia Noviembre/06
Los soldados
japoneses en su hora más difícil. Uno de los aspectos más humanamente
significativos de la Guerra del Pacífico fue la desbandada de los soldados
japoneses una vez que el gobierno de Tokio anunciara su rendición, el 15 de
agosto de 1945. Unos soldados fueron encarcelados y tardaron años en regresar,
otros murieron en los campos de concentración soviéticos, tal como narra Haruki Murakami en su excelente La crónica del pájaro que da la cuerda al
mundo, otros se unieron a los movimientos independentistas nacionales y
otros, finalmente, vagabudearon por las selvas
escapando de las tropas americanas y de la ignominia del regreso a su país como
derrotados. Shoohei Ooka, un
escritor apasionado por la literatura francesa y traductor de Stendhal que vivió esta experiencia en Filipinas durante
varios meses, plasmó esta experiencia en
una obra que puede ser considerada como una de las más destacadas sobre la Segunda Guerra Mundial,
Hogueras en la llama (Barcelona,
Libros del asteroide, 2006). Las desventuras del soldado Tamura
por la isla filipina de Mindoro tras la derrota
imperial, además, consiguieron una gran éxito al ser publicadas en 1957 y
merecieron incluso una película que se benefició de la popularidad de otros
soldados desmovilizados que aguantaron escondidos hasta bien entrada la década
de 1950 pero además tienen la ventaja de haber sido traducidas al castellano
por el más considerado traductor de esta lengua, el profesor de la universidad
de Sevilla, Fernando
Rodríguez Izquierdo, quien en su momento recibiera el
prestigioso premio Numa de traducción. En Boletín Casa Asia Octubre/07
Maqiao,
una aldea universalizada, o no. Curiosa como ninguna otra la obra Diccionario
de Maqiao (Kailas,
2007), de Han Shaogong, a quien la Revolución Cultural
envió con dieciséis años a Maqiao, una aldea “minúscula,
que casi se cae del mapa.” Han, además de compartir vida y trabajo con los
campesinos del lugar, se dedicó también a conocer su dialecto y a estudiar
sobre la evolución del significado de las palabras, en especial a través de los
esfuerzos realizados desde el poder, tanto por regular la lengua como por controlar
la producción literaria. Después, en los años ochenta, Han también vivió los
debates sobre cómo romper las cadenas del asfixiante “estilo maoísta”, tanto en
la lengua como en la forma, y ha acabado elaborando un trabajo que es una
meditación filosófica sobre la imposibilidad de crear un lenguaje normalizado y
universal. Han ha realizado este esfuerzo, además, de una forma poco
convencional, con un libro estructurado por entradas que sólo en teoría pueden
leerse de forma independiente, ha utilizando palabras dialectales de Maqiao, o no, y, por
último, ha mezclado historias con ficción convencional, pero también realismo
mágico con reflexiones filosóficas. La
traductora al inglés, Julia Lovell, asegura que su visión
tan diversa, los personajes tan arquetípicos,
las múltiples referencias históricas y el marco cultural tan extenso otorgan
validez universal a la narrativa de Han sobre Maqiao.
Ciertamente, el esfuerzo es encomiable; las páginas del Diccionario son amenas y destilan reflexiones, datos y situaciones
absurdas de la China maoísta, como los displicencia de los propios campesinos
ante una ópera revolucionara que glorificara su trabajo y su vida: “¿Esperas
que cante sobre azadas, rastrillos y pértigas, sobre cómo llenamos los
estercoleros y regamos las plantas de semillero? Camarada, tengo que soportar
esto en el campo cada día.” No obstante, el hándicap
de la universalidad del Diccionario de Maqiao es, precisamente, ese lenguaje sobre el que
tanto reflexiona el autor. Porque la traductora ha suprimido cinco entradas del
Diccionario por la dificultad de explicar los juegos de palabras entre el
dialecto de la aldea y el mandarín y la editorial española, quizás por un
exceso de prevención a aparecer como excesivamente prolijo, no ofrece ni una
sola nota aclaratoria del traductor al castellano. Nos quedamos sin juegos de
palabras y con una traducción indirecta que seguramente esconde numerosas dudas
que al lector le gustaría conocer. Un lenguaje, en definitiva, que sirve y
obstruye: por culpa del poder dictatorial, o no. En Boletín Casa Asia Nov/07
Sensibilidad
y realismo para narrar momentos difíciles. Durante muchos años a lo
largo del siglo XX, la violencia y la pobreza han sido protagonistas de la vida
coreana; primero bajo una dominación militar japonesa que les quiso hacer
olvidar incluso sus propios nombres, luego una cruenta guerra civil y después sometidos
a dictaduras a ambos lados del paralelo 37. La editorial Verbum, gracias a la ayuda del Korea Literature Translation Institute, nos lo está
mostrando a través de excelentes relatos que lo reflejan con una sensibilidad
apasionada por el relato de las pequeñas cosas. Así, Yi-Sang y otros narradores coreanos (2005),
editado por Lee Hye-Kyung,
incluye relatos escritos bajo la ocupación japonesa (1910-1945) pero sobre todo
con un estilo moderno, una vez que la novelista Yi
Kwanju abrió en 1917 el período de
la narrativa moderna en el país. Estos relatos incluyen recuerdos de la vida
diaria cuando “no había ferrocarril ni electricidad” o del exilio en Manchuria para evitar el dominio japonés, pero sobre todo
sugieren el anhelo creciente del país por ganarse una voz propia frente al
dominio japonés. La Plaza(2007) de Choi
In-hun, traducido por Lim Hyo-sang, es la historia de un estudiante durante la guerra de
Corea (1950-53) que no encuentra acomodo ni en el Sur ni en el Norte, pero al que
tampoco le satisface la idea del exilio. El rencor y los deseos de venganza en
la sociedad de posguerra, por su parte, son los temas recurrentes en La habitación roja y otros cuentos
(2007), traducido por Park Chong-Wook y escrito por Im Chul-woo, superviviente de la
masacre de Kwanju de mayo de 1980, donde seguramente
murieron más de 500 estudiantes en una represión policial que sigue estando
presente en el país. La convulsa historia coreana, en definitiva, está disponible
para comprobar cómo la vivieron ellos mismos hace años, pero también cómo la
recuerdan ahora los hijos y los nietos de quienes fueron castigados por esa
violencia y sufrieron esa pobreza tan
extrema en las décadas de los años 1950 y 1960. Pero también para compararnos
mutuamente, porque españoles y coreanos compartimos en la actualidad mucho más
que niveles de renta. También nos enfrentamos a problemas semejantes y buscamos
soluciones comparables, como la actitud
ante la memoria histórica, el deseo de realismo socia o la permanente crisis de
identidad. A diferencia de otros pueblos, los coreanos ni ocultan ni evitan el recuerdo de los
sufrimientos pasados. Y nos ofrecen una posibilidad de reflejarnos mas perentoria y comparable que otros ejemplos. Aunque sean
más cercanos.
El retorno de Japón,
premiado en novelas. El Japón perdido en las traducciones de Sofía Coppola y el éxito editorial de la prescindible y
previsible novela de Suzanne Visser,
Sushi (Ediciones
B, 2002) han desviado el interés de las editoriales sobre Japón desde las
geishas hacia los neones y la vida moderna de Tokio. Y de los jurados
literarios, que han premiado recientemente dos ejemplos claro de “novelas de retorno,” las de
Joaquim Pijoan y Alberto Olmos, ganadores
el primero del Premi Sant
Jordi 2006 y el segundo del X premio de Arte Joven de Novela de la Comunidad de
Madrid, y ambos, también, con una relación intensa con el país, ya sea por
matrimonio o por largas estancias. La novela semi-biográfica
de Pijoan Sayonara Barcelona
(Proa, 2007) es quizás la más penetrante, en parte por utilizar el escenario
exterior para la autocrítica, recordando a los escritores decimonónicos, pero
también por mostrar esa frustración que tantos hemos sentido al regreso por esa
necesidad de aparcar el pasado y por las dificultades de sentirse uno de
tantos. Olmos, en su Trenes hacia Tokio
(Lengua de Trapo, 2006) aprovecha a utilizar numerosas técnicas narrativas y
una sintaxis quizás excesivamente breve en sus descripciones de Japón, que en
su momento ya le sirvieron para ser finalista en un premio Anagrama. Quizás le
han ayudado a sentirse satisfecho con su obra, pero aparentan haber dificultado
al profundizar en las descripciones de un país que trasciende el tópico, tal
como asegura el idem. En Boletín Casa Asia Junio/07
Amor y poesía en
la China moderna. A pesar de la necesidad de conjuntar talento poético y un
conocimiento del idioma que en muchas ocasiones ni los propios nacionales
conocen, las traducciones de poetas asiáticos aumentan en España. Además, se leen,
como muestra que la selección de poemas de Yosano Akiko de José María Bermejo y de Teresa Herrero (Hiperión) y el libro de François
Cheng sobre la escritora poética china (Pre-Textos) se
hayan situado en las listas de los diez libros de poesía más vendidos. El 11 de
diciembre, además, Casa Asia presentará de golpe tres libros impulsados por Guojian Chen, un filólogo nacido
en Vietnam, con etnicidad y posterior residencia en
China y después nacionalizado español. Por un lado, la Revista Iberrománica de Poesía y Pensamiento Poético, Serta, editada por la Facultad de Filología de la Universidad Nacional de
Educación a Distancia (UNED) desde 1996 dedica un apartado a poesía moderna
china. Por el otro, se presentarán dos libros editados por el propio Guojian Chen, Poesía china caligrafiada e ilustrada y Lo mejor de la poesía amorosa china. Aunque
los clásicos chinos pusieron cortapisas a que los poetas desatasen sus
sentimientos por escrito, al favorecer que tuvieran objetivos más prácticos, de
carácter eminentemente educativo, Guojian se esfuerza
en divulgar en sus libros las distintas dimensiones de la poesía china, ya sea
por medio de la plasmación artística sobre un soporte de papel como por medio de
la ensoñación sentimental. En Boletín
Casa Asia Dic/07
Amor en los
tiempos de la
estética. La gran obra del amor desprovisto de preocupaciones
materiales, La historia de Genji, ya ha sido publicada por completo, en dos
volúmenes, por la
editorial Atalanta, gracias a la colaboración de Casa Asia. Entre
múltiples historias colaterales, la historia del resplandeciente, como
significa Genji, incluye episodios de amor intensos,
de separaciones dolorosas (“Le rompía el corazón ver una puerta por la que él
había entrado, una columna en la que se había apoyado”), de sensibilidad
atemporal (“¡Como vuela mi anhelo, sobre qué nuevas distancias, ahora que me he
alejado...”) y de un mundo que vivía por y para una estética omnipresente (“La
taza se pasó de mano en mano, peor los poemas se tambaleaban como borrachos, y
nadie conseguía mejorarlos”). En el mundo cortesano, la preocupación por la
belleza abarcaba cualquier instante, desde la forma de andar a la de comer, y
en donde una competición poética era tan vivida como las hojas caídas tras la
llegada del otoño o el cantar de las zemi de los húmedos agostos de Kyoto. Junto con ello, la
trascendencia del amor, que puede llegar bien a través de una cierta búsqueda
por ir más allá de los límites de la institución matrimonial como a través de
la amistad, especialmente expresada en el caso del protagonista. La traducción
del inglés a cargo de Jordi Fibla, con una larga
trayectoria en verter literatura anglosajona al castellano, ha suscitado la
eterna polémica del traduttore-tradittore y de
la conveniencia de evitar la intermediación del inglés, pero ha sido disminuida
por las ventas masivas de la obra, superando los 10.000 ejemplares, y por la
constancia de ser imposible de solventar. En inglés se siguen vendiendo
diferentes versiones y sigue teniendo validez la primera de todas ellas,
realizada por Arthur Waley
en 1933 y no superada por las posteriores, ya sean la de Seidensticker
en 1976 o ald e Tyller en
***. Donald Keene, el mayor
experto occidental en literatura japonesa, asegura que sigue prefiriendo la de Walley
a pesar de sus liberalidades de traducción y de haber ayudado a Tyller, un antiguo amigo suyo, cuando se lo ha pedido.
Cuando aparezca una traducción directa al japonés, será complementario, pero no
dejará obsoleta esta obra de Fibla. En Boletín Casa Asia Ene/07
Webs
Pramoedya Ananta
Toer (1925-2006). La web
dedicaba a uno de los grandes autores de Indonesia, repleta de artículos,
textos originales y traducidas o entrevistas. También algun
artículo en castellano, por Ramón
Lobo en El País y por Alfonso
Ormaetxea, el traductor de El Cuarteto de Buru.
