Título: La Empresa de China. De
Autor:
Editorial: El Acantilado, 302 páginas
Precio:
Investigación
Histórica: ***
Bien
sabido es que, tras expandirse en América, los castellanos dieron la vuelta al
mundo y tomaron Filipinas. Pero apenas es conocido que estas islas fueron
vistas como el trampolín hacia el continente, tal como ocurrió con los
norteamericanos siglos después.
Frente a los estudios realizados anteriormente, Ollé ofrece su amplio conocimiento de la lengua china, con un detallado glosario de términos chinos (no de la geografía filipina, en donde hay algún error, como “Bisayas”) y una perspectiva que, por primera vez, evita el eurocentrismo. El libro analiza tanto la situación interna china con la de los castellanos, cuya presencia en Manila fue meramente como una más de las ciudades-estado de la región, todas ellas dependientes de alianzas para sobrevivir. Su investigación, además, presenta una bibliografía reciente con los libros y autores más reconocidos y contrasta fuentes para asegurar la veracidad de algunas afirmaciones, con las que refuta, por ejemplo, al padre Alonso Sánchez, quien aseguró que los nativos de Taiwán eran caníbales.
Debería haber
cuidado más, no obstante, el paso de la tesis doctoral a la publicación
destinada a un publico más amplio. La redacción debería haber sido más
elaborada, con mapas, traducción de las citas de textos portugueses, italianos
o ingleses y con un índice, ausente quizás por ser una editorial dedicada
principalmente a textos literarios. La tira que acompaña al libro “Cuando
España quiso conquistar China: la historia de un espejismo” parece también
producto del entorno editorial, así como el subtítulo, porque el libro acaba en
Argumento:
Narración de los primeros contactos de castellanos y
chinos, partiendo del contexto general de ambos, unos con una creciente
penetración comercial en Asia del Sudeste y los otros recién llegados a
Filipinas. Empezaron colaborando frente a los piratas, lo que fue una
oportunidad para colaborar que pronto se vio desperdiciada por las diferencias
culturales, al igual que los esfuerzos diplomáticos por establecer relaciones
con China como iguales. Los capítulos posteriores tratan de las embajadas de
amistad y las propuestas de conquista, intercalándose. Los castellanos
barajaron tanto la diplomacia como la fuerza, dependiendo la primacía de una
sobre otra tanto de las respuestas chinas como de los debates internos sobre la
justificación ideológica de la conquista, las disensiones entre castellanos y
portugueses o el contexto general. El fracaso de