Política Exterior, N. 55, pp. 195-197.
CURTIS, Gerald L. (ed.).- Japan's Foreign Policy After the Cold War. Coping with Change. Studies of the East Asia Institute, Columbia University. Nueva York, M.E. Sharpe, 1993. 382 pp.
[p. 195] Los libros editados por James W. Morley (Japan's Foreign Policy, 1868-1941: A Research Guide, New York & London, Columbia University Press, 1974) y por Robert A. Scalapino (The Foreign Policy of Modern Japan, Berkeley, Los Angeles & London, University of California Press, 1977) han sido la principal referencia durante años para conocer la política exterior japonesa. El tiempo ha hecho obsoletas algunas interpretaciones y además ha visto el paso de un buen número de hechos cruciales. Resulta especialmente conveniente, por tanto, un nuevo estudio de conjunto para encajar en un contexto apropiado los nuevos desafios de Japón más allá de sus fronteras. Gerald L. Curtis se ha propuesto solventar este problema de actualización y el volumen lo muestra claramente. Está ideado, de hecho, como homenaje a Morley por antiguos alumnos suyos de la Universidad de Columbia.
[p. 196] Las nuevas interpretaciones, por su lado, aparecen forzosamente en relación con los antiguos libros de referencia ya mencionados. El propio esquema del libro deja entrever las lineas de estudio más recientes sobre la política exterior japonesa: disminuye la importancia proporcional de las relaciones bilaterales y aumenta la de los organismos multilaterales; se estudian ampliamente el papel de otros actores menos considerados anteriormente, como las multinacionales; aparecen estudiados separadamente aspectos que antes no lo merecían, tales como la búsqueda de la energía nuclear, los problemas de la distribución de costes en materia de seguridad, la diplomacia ante las Naciones Unidas e incluso el reto del fortalecimiento del yen para la elaboración de esa política exterior. El nuevo papel de Japón ante el fin de la Guerra Fría y como superpotencia económica, no obstante, es tratado de forma incipiente a pesar del subtítulo que se le ha colocado al libro, en parte porque los artículos fueron escritos para un congreso celebrado en 1991.
El libro, por tanto, tiene la principal ventaja de ofrecer un contexto general. Para profundizar en los temas de última actualidad es necesario recurrir a libros más recientes y dedicados en exclusiva a aspectos parciales, tales como los de Mike M. Mochizuki, "Japan. Domestic Change and Foreign Policy. Santa Monica, RAND, 1995" o Ellis S. Krauss, "Japan's Democracy. How Much Change?. New York, Foreign Policy Association, 1995" para el debate entre las dos principales tendencias sobre cómo debe jugar Japón un papel acorde con su potencia económica.
Los artículos del libro de Curtis varían en calidad, como es normal en este tipo de volumenes, pero su enfoque bajo una perspectiva amplia en el tiempo aporta unos antecedentes que es necesario conocer. No nos olvidemos que nos referimos a Japón, y tanto la política exterior japonesa como la interior son ejemplos claros de predominio de la continuidad sobre la ruptura. El artículo de John Creighton Campbell es uno de estos ejemplos y su lectura es necesaria para saber relativizar las noticias que aparecen en los periódicos; trata sobre el buen funcionamiento general de las relaciones entre Japón y Estados Unidos y narra lo bien manejadas que han sido las crisis mutuas para mantener la insatisfacción pública y el criticismo en unos límites aceptables. El artículo de Nathaniel B. Thayer sobre el liderazgo ejercido por el antiguo primer ministro Yasuhiro Nakasone en la mejora de relaciones con Corea y con Estados Unidos, por su parte, hace pensar en la capacidad de actuación que podrían tener otros personajes en un futuro, tales como el actual primer ministro, Ryutaro Hahimoto, o el líder del Partido de la Nueva Frontera o Shinshinto, Ichiro Ozawa. T.J. Pempel escribe otro artículo especialmente clarificador para entender el creciente sentimiento contra el poder de la burocracia y en favor de una menor regulación desde el poder. Señala la reorientación exterior fundamental de Japón, de ser un país principalmente exportador al predominio de la inversión exterior y las implicaciones de este proceso aumentando el poder de los grandes negocios o de los políticos frente al de la burocracia, los campesinos o las empresas manufactureras.
Se echan en falta, por último, algunos temas que han quedado sin tratar, seguramente por falta de alguien que quisiera escribir sobre [p. 197] ello entre estos antiguos alumnos de James Morley. El más obvio es un estudio sobre la imagen de Japón y su influencia en estas relaciones hacia el exterior, uno de los factores que ayudan a explicar la permanencia de un Primer Ministro de un partido minoritario como el socialista (o socialdemócrata, puesto que una decisión reciente de un congreso de su partido, el Shakaito, decidió cambiar la traducción al inglés de su significado) Tomiichi Murayama el año que coincidía con el 50 aniversario del final de la Guerra Mundial. Se antojan tambien necesarios estudios sobre la evolución de la percepción propia (la famosa Nihonjinron, o tesis sobre los japoneses) frente a los nuevos cambios y equilibros de poder, así como unas mínimas referencias a las relaciones con Europa, América Latina e incluso Africa, temas que no pueden faltar en un estudio que pretende ser global.
Los artículos, en general, coinciden en señalar una estrategia nipona caracterizada por el minimalismo, a saber, hacer frente con el menor riesgo posible a los desafíos que le van llegando. No falta razón a esta argumentación; la adaptabilidad e incluso la maleabilidad es una de las características más notables de la sociedad japonesa y el último ejemplo de ello ha sido en las elecciones generales del pasado mes de noviembre, donde el partido gobernante, el Partido Liberal Democrático o Jimintô nos ha mostrado su capacidad de supervivencia volviendo a conseguir una mayoría casi absoluta. Faltan unas conclusiones finales que ayuden a analizar los acontecimientos recientes, desde la crisis ultima que se está empezando a superar hasta esos intentos por realzar su importancia en el mundo, expresados por su campaña para conseguir un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. [p. 197]