La mayor masacre de españoles

 

 

Autor: Alfredo Muñoz Hidalgo

Título: El tifón amarillo. Memoria de una víctima de la invasión nipona en Filipinas, 1939-1945.

Madrid, Incipit Editores, 2002, 287 pp.

En Revista Española del Pacífico, N. 17, Año 16, 2º Semestre 2004, p. 192.

 

 

 

Si Varsovia fue la ciudad ocupada mas bombardeada en Europa, Manila recibió ese dudoso honor en Asia durante la II Guerra Mundial. Durante casi un mes, mientras caían bombas a mansalva y los acorralados soldados japoneses asesinaron a discreción, miles de españoles e hispanizados perdieron sus vidas. Fue una proporción exagerada porque esas masacres tuvieron lugar en la “mesticería”, los barrios de Malate y Ermita, donde se concentraban los hispanohablantes, junto con la zona colonial por excelencia, Intramuros.

 

            En España, sin embargo, apenas se ha sabido. A excepción de un libro encargado oficialmente (Pérez de Olaguer, El Terror Amarillo en Filipinas, 1947)  y algún artículo suelto, se desconoce tanto la batalla como el daño tan profundo causado a lo español. A pesar de que los libros filipinos sobre la destrucción de Manila (como el de Alfonso Aluit, By Sword and Fire, 1994, o Bonifacio M. Escoda, Warsaw of Asia: the Rape of Manila, 2000) recuerdan la gran proporción de testimonios en español y hacen honor a la contribución de nuestro diplomático Pedro Ortiz Armengol (Intramuros de Manila, 1958). La ocupación japonesa se recuerda allí, además, con traducciones de manuscritos escritos en castellano, como las memorias del rector del Colegio de San Juan Letrán, el dominico Juan Labrador, o las del guerrillero vasco Higinio Uriarte.

 

El Tifón Amarillo cuenta esa batalla y la intensa vida de la comunidad española durante esos años. A través de un personaje real con nombre ficticio (Alexis Vicuña, como Julio de Castro), Alfredo Muñoz Hidalgo narra las vicisitudes de una colonia que era parte decisiva en el país, porque aportaba la mayor empresa del país (la Compañía General de Tabacos de Filipinas), las fortunas más significativas y los apellidos más lustrosos. Es un esfuerzo saludable, porque ayuda a abrir la página que España cerró en 1898, entreabierta sólo para recordar a los Últimos de Filipinas. Si las extraordinarias vivencias personales de Muñoz Hidalgo y su experiencia durante la ocupación japonesa ayudan a ello, tanto mejor, porque las páginas del libro se van devorando entre la vorágine de la ocupación japonesa.

 

El resultado final se resiente de una cierta bisoñez narrativa y de una labor de edición mas cuidada. El subtitulo de la portada (Memoria de una víctima de la invasión nipona en Filipinas, 1939-45), es diferente del de la tercera página (Reportaje histórico con novela al fondo) y del señalado por el prologuista (Versión de una víctima de la lucha entre yanquis y nipones en Manila, 1940-1945.) El Tifón Amarillo es, antes bien, una novela con reportaje histórico al fondo que bucea sin rumbo fijo entre una historicidad  (“los hechos son auténticos”) que no cumple y un deseo por incluir temas atrayentes (la Red de espionaje TO, por ejemplo) que sólo dejan la trama más enrevesada. Muñoz Hidalgo, inmerso en el “paso al campo de la novela histórica”, tal como señala en la contraportada, necesita aclararse, pero aún tiene mucho que contar. 

           

Florentino Rodao

 

Principal  Libros   Académico   Artículos  Recensiones