La difícil búsqueda de nuevas mentalidades

 

Multiculturalismo, cine y medios de comunicación. Crítica del pensamiento eurocéntrico

ELLA SHOHAT y ROBERT STAM

Col. Paidós Comunicación Cine 130

Paidós. Barcelona, 2002. 368 páginas

 

 

“Siempre que un africano aparecía amenazante detrás de Tarzan gritábamos con todas nuestras fuerzas, intentando avisarle de que venían “ellos””. Las proyecciones de las películas de este héroe de Hollywood son recuperadas con un sabor agridulce de los recuerdos de la infancia en su pueblo natal por el cineasta etíope-americano Haile Gerima, por la incoherencia de solidarizarse con el ídolo blanco en contra de unos adversarios hacia los que no sentían apenas vínculos, a pesar de los más cercanos. Anécdotas de este tipo, compartidas con otros personajes como Edward Said o Frantz Fanon, muestran las dificultades de tantos pueblos orientales (es decir, no occidentales) por desarrollar una cultura propia y con unos roles y unas referencias adaptadas a sus propias circunstancias, sugiriendo también los obstáculos dentro de Occidente para poder  relativizar el ámbito de sus aportaciones culturales.

 

 

         Por ello, el libro de Shohat y Stam, profesores norteamericanos especializados en estudios cinematográficos, resulta especialmente interesante, ya que en esta nueva etapa de la Historia las identidades están modeladas fuertemente por los medios de comunicación, y el cine juega, en ello, un papel fundamental. Multiculturalismo, cine y medios de comunicación es una crítica apasionada del pensamiento  eurocéntrico, donde los estereotipos que forman la conciencia de una civilización europea más desarrollada son revelados y criticados por sus autores. La creencia en la superioridad genética de la “raza blanca”, la llamada a la juventud creando el “mito de la frontera” en los westerns, la simplificación de esas culturas orientales como “clichés de parque temático” y la representación de sus personajes como infantiles, femeninos, sensuales o misteriosos aparecen desgranados a lo largo de la narración de multitud de películas y de las técnicas cinematográficas para conseguir en el público esa separación emocional frente a los personajes. Esta visión ha sido producto de un pensamiento reflejado, por ejemplo, en una directiva que prohibió en la década de 1930 reflejar relaciones íntimas entre negros y blancos, frente a la que ni siquiera pudieron  pasar por encima las estrellas más codiciadas de entonces: a Josephine Baker, por ejemplo, no le permitieron cambiar el final de la película Princess Tam Tam y el personaje bereber que encarnaba acabó casándose con un criado magrebí en lugar de un aristócrata francés, tal como ella deseaba.

 

         Libros de este tipo son necesarios, ciertamente, para mostrar la necesidad de adaptar la mentalidad a una sociedad que cada vez es más multicultural y más compleja. Los autores del libro, no obstante, describen la historia de España de una forma tópica, mostrando que ellos también son ejemplo de la simplificación a la que todos estamos sometidos y de que las imágenes estereotipadas también les afectan a ellos. Las citas, además, denotan un estudio con una finalidad más propagandística que académica, con una bibliografía casi exclusivamente en inglés y el libro hace constante mención a hechos conocidos apenas por estadounidenses, incluidas referencias a programas de televisión. Es de suponer que los autores piensan en un público principalmente de este país, lo mismo que los productores de las películas que ellos critican, que recientemente van evolucionando hacia esa multiculturalidad por el propio cambio de la sociedad y del mercado al que se dirigen. Medios de comunicación y cine, pero también la bibliografía habrá de adaptarse a los nuevos tiempos.